martes, 30 de noviembre de 2021

DESCIFRANDO EL HANSATSU

Este año que pronto empieza va ser mi décimo aniversario como bloguero numismático. En febrero de aquel ya lejano 2012 encontré la inspiración necesaria para empezar a publicar artículos en unos curiosos billetes que la numismática británica Coincraft vendía como "bookmark money" (dinero marcapáginas). Nada más verlo en su catálogo, no tardé ni dos segundos en encargar uno, y no me decepcionó en absoluto. Su diseño, aunque un tanto sobrecargado de ilustraciones, caracteres y diferentes sellos, me pareció atractivo e inspirador, y su buen estado hacía difícil creer que el hansatsu, dinero local japonés de la era Tokugawa, se tratara de un papel moneda de más de un siglo de antigüedad. 

No obstante, hubo algo que me resultó un poco frustrante, y era el hecho de que no era capaz de entender el dinero hansatsu en absoluto. Me faltaban todavía unos pocos años para estudiar chino, y mi conocimiento de la Historia de Japón se limitaba al siglo XX, por lo que me puse manos a la obra y comencé a documentarme. No encontré mucha información en aquel momento pero me sirvió como punto de partida, siempre con la idea de continuar aprendiendo más acerca de estos peculiares billetes. Y en ello he estado estos años...



Gracias a David Lok y su fantástica página web  http://www.banknoteden.com/ (y también, por qué no, a los conocimientos que he adquirido de la lengua y la cultura china estos últimos cuatro años) he podido comprender mejor estos misteriosos billetes, no solo en términos de contenido (fecha y valor principalmente) sino también en su faceta cultural y estética. En fechas recientes Santiago Blanco, numismático argentino y estudioso del dinero oriental, publicó un interesante artículo en el que describía los contenidos de un hagaki con el que yo casualmente contaba en mi colección. Los hagaki son normalmente confundidos con los hansatsu ya que poseían una estética muy parecida y circularon en la práctica, pero se trataba de notas o cheques emitidos por comerciantes locales de prestigio, consistentes en depósitos de bienes y mercancías (sobre todo arroz pero también aceite, sal, pescado o sake) por determinadas sumas de dinero. 

Así pues, con toda esta información, por fin puedo dedicarme a "descifrar" la información contenida en los hansatsu. Se trata sin duda de una tarea tan complicada como apasionante. Es importante, si alguna vez os ponéis a ello, tener una cierta predisposición al gusto por la cultura oriental, ya que por lo general jamás veremos en los hansatsu nada que pueda resultarnos remotamente familiar. Todo lo que nos vamos a encontrar son caracteres kanji, escritura japonesa basada en sinogramas importados de la escritura china. Un conocimiento previo de las lenguas japonesa o china es preferible pero por lo general nos puede bastar con conocer los numerales y algunos caracteres recurrentes, así como contar con tablas de fechas y valores, como veremos a continuación. 

Con estos instrumentos podremos dar con las pistas suficientes para proceder a la clasificación de billetes hansatsu o hagaki. Estas pistas son principalmente las siguientes:   

Valor: suele expresarse con mucha claridad, con caracteres grandes y escritura cursiva de forma vertical en el centro del anverso. Lo más habitual será encontrar los valores expresados en plata pero  podemos encontrarnos hansatsu expresados en valores de oro, cobre y especie. La moneda japonesa de la era Tokugawa se organizaba en torno a un complejo sistema trimetálico en el que oro, plata y cobre tenían sus propios subsistemas y denominaciones:

  • Moneda de oro: la principal denominación era el ryo, que equivalía a 4 bu. Cada bu, a su vez, se dividía en 4 shu (por tanto 16 shu equivalían a un ryo)
  • Moneda de plata: la principal denominación, que veremos en la mayor parte de los hansatsu, es el monme (). Cada monme se dividía en 10 fun.
  • Moneda de cobre: la unidad básica era el mon, la moneda de cobre redonda con agujero central cuadrado. 1.000 mon constituían un kanmon.

Entre los diferentes metales, se estableció un cambio oficial de 1 ryo equivalente a 50 monme de plata (que pasaría a 60 a partir del año 1700) y 4.000 mon de cobre.

Fecha: es más difícil de identificar que el valor pero gracias a los numerales (el sistema de numeración chino recuerda en muchos aspectos la numeración romana) y a la identificación de las unidades de tiempo (principalmente los caracteres que expresan mes 月 y año ) podremos saber por dónde van los tiros. 

La dificultad principal aquí radica en que la fecha no va a ser exacta, sino aproximada, y tendremos que ceñirnos a dos factores propios de Asia oriental con los que no estamos familiarizados:

  • La era o 年号nengō, literalmente “nombre del año”, acompañada en muchos casos de numerales. Las eras son la base de la forma tradicional japonesa de medir el tiempo, y suelen hacer referencia a momentos históricos o especialmente auspiciosos. Normalmente van asociadas al comienzo de un reinado, pero pueden también fijarse como consecuencia de acontecimientos relevantes como desastres naturales o conflictos. Durante el periodo Tokugawa podemos encontrar reinados con más de una era por lo que si queremos averiguar la fecha de un hansatsu es conveniente contar con una tabla en la que los nengo estén organizados cronológicamente con sus correspondientes kanji (v. www.banknoteden.com) 
  • Símbolos y caracteres zodiacales propios de la astrología china, divididos en doce animales (conejo, caballo, tigre, ratón, cerdo, dragón, serpiente, cabra, mono, gallo, perro y buey) y cinco elementos (fuego, madera, tierra, metal y agua). Es habitual encontrar dos caracteres, correspondientes a un animal y a un elemento, por lo que también aquí tendremos que contar con un listado que indique a qué año corresponde cada combinación (de nuevo, v. www.banknoteden.com). Por ejemplo, , “tsuchinoto mi” se refiere a “tierra” y “serpiente”, que en este calendario zodiacal podría ser 1629, 1689, 1749, 1809 y 1869 (en todos los casos se siguen ciclos de 60 años).

Procedencia: la parte más complicada de descifrar, ya que no solo debemos conocer la denominación en kanji de las diferentes localidades japonesas que emitieron hansatsu sino que además en muchos casos se trata de lugares que han cambiado de nombre en la actualidad. En algunos casos podremos encontrar también el nombre del daimyo o señor feudal, pero para poder descifrarlo por nuestra cuenta no solo tendremos que contar con una agudeza visual fuera de lo común, sino también con un avanzado conocimiento en lenguas orientales. 

Así pues, y sin más dilación, procederemos a examinar dos interesantes ejemplos, uno de un hansatsu de mediados del siglo XVIII y otro de un hagaki del final de la era Tokugawa:

Hansatsu (anverso)

Valor: 1 monme de plata, claramente expresado en el centro en vertical 銀壹匁 (plata 1 monme)

Fecha: expresada en los caracteres a la derecha de la denominación: (de arriba abajo): Era Enkyo 延享, 1745.Utilizando símbolos zodiacales tenemos “kinoto ushi” , madera-buey encima del carácter correspondiente a año , que confirma el año 1745 como fecha de emisión.





Hansatsu (reverso)

La procedencia se puede ver en la parte de arriba: provincia de Washu 和州 han de Shibamura 芝村藩actualmente la prefectura de Nara al sur de la isla de Honshu.





Hagaki (anverso)

Valor: en la parte de abajo, en el centro puede leerse 5 fun en plata (代银五ト分) en pescado, arroz, sal, aceite, sake y miso (arriba a la derecha podemos distinguir algunos de los bienes incluidos como arroz  aceite , pescado)

Fecha: puede verse en la parte de arriba a la izquierda: séptimo mes (七月) año del caballo  (), es decir, 1870

 




Hagaki (reverso)

Podemos distinguir la procedencia: Nagoya (名古屋) en la provincia de Owari, prefectura de Aichi en la actualidad (parte de arriba, segunda columna por la izquierda). También es reconocible la firma del comerciante en vertical en la parte de abajo: 山田半三郎 Yamada Hansaburo. 




Ni que decir tiene que, diez años después de comenzar Curiosidades Numismáticas, ha sido un inmenso placer comprender por fin la razón que me llevó a escribir acerca de la numismática y la notafilia. Desde aquí, doy las gracias a personas como David y Santiago que emplean su tiempo en acercarnos maravillas como estas.

Referencias:

Blanco, S. "Acerca de un interesante tipo de hagaki y su correcta clasificación" (Gaceta Numismática, 195 - Junio de 2018)

The Banknote Den (www.banknoteden.com)

Blanco, S. Glosario Numismático de Extremo Oriente – Adventus Numismática Antigua, 2019

https://www.imes.boj.or.jp/cm/english/history/

https://www.japanese-wiki-corpus.org/history/Hansatsu%20(a%20Han%20Bill).html

 

 

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sábado, 13 de noviembre de 2021

HOMENAJES NUMISMÁTICOS: TAIWAN

Una curiosidad suele llevar a otra, y mientras preparaba la entrada anterior reparé en que, desde hace tiempo, cuento con un billete de polímero realmente curioso en mi colección: 50 dólares de Taiwán (NTD) de 1999. Como tantos billetes hechos de este material, se trata de una emisión conmemorativa del nacimiento, precisamente, del dólar de Taiwán en 1949, año en que el Kuomintang de Chiang Kai Shek tuvo que conformarse con controlar únicamente la antigua isla de Formosa frente al imparable avance comunista. No era gran cosa, pero suponía la supervivencia de la República de China, herida de muerte durante los años anteriores por su carácter corrupto, ineficiente y autoritario. 

50 NTD de polímero conmemorativos del 50 
aniversario del NTD en 1999

Existen muchos billetes y monedas que homenajean monedas antiguas. En este blog hemos tenido el placer de ver ejemplos como los de Grecia o China, lugares que se caracterizan por haber alumbrado las primeras formas monetarias de la Historia. Lo original del billete de hoy es que está dedicado a antiguos billetes que, de forma un tanto nostálgica, aparecen flotando en su anverso como hojas otoñales. Y es que nos recuerda que Taiwán, como depositario del sistema que los nacionalistas querían para su país, fue continuador de la tradición notafílica que se había iniciado unas décadas antes. 

Como ya tuvimos ocasión de ver hace unos años en la entrada el yuan de Taiwán, se trataba de una moneda en principio destinada a la provisionalidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se restableció la soberanía de la antigua isla de Formosa a la República de China después de 50 años de ocupación japonesa, se estableció al dólar de Taiwán como la moneda que iba a circular en la isla durante el periodo de reincorporación. El encargado de ponerla en circulación sería un banco privado, el Bank of Taiwan Ltd. que a partir de ahora operaría como Bank of Taiwan a las órdenes del gobernador de la provincia. En Mayo de 1946 comenzó a circular el dólar taiwanés, que terminó corriendo la misma suerte que el yuan de la China continental, es decir, una inflación disparada. En Junio de 1949, pocos meses antes de que los nacionalistas se establecieran definitivamente en Taiwán, se puso en marcha el nuevo dólar taiwanés (NTD) a razón de 40.000 antiguos dólares por cada nuevo NTD. A finales de 1949, con el gobierno del Kuomintang ya instalado en la isla y el comunismo gobernando de forma efectiva la China continental, se aprobaron las "disposiciones temporales vigentes durante el periodo de rebelión comunista" mediante las cuales el NTD se convertía legalmente en la moneda en circulación en Taiwán. 

50 NTD de 1972, con Sun Yat Sen 

No obstante, esto no lo convertía estrictamente en moneda oficial, sino simplemente "de facto" (dada la naturaleza de un gobierno como el de Taiwán, muchas cosas son "de facto") La moneda oficial, al menos en teoría, seguía siendo el yuan o dólar de plata, y la máxima autoridad monetaria el Banco Central de la República de China que retomaría sus funciones en Julio de 1961. En la práctica, delegaría a una autoridad "provincial", el Banco de Taiwán, la emisión de una moneda "provincial", el nuevo dólar de Taiwán para la circulación en la isla. 

Puede resultar chocante la elección de la denominación "dólar", pero no debemos pensar que se trata de un acto de sumisión o adulación hacia Estados Unidos, el mayor protector de Taiwán en la región. Resulta simplemente del hecho de que "yuan" fue el término en chino mandarín escogido para denominar a la moneda de plata que (otra vez) "de facto" circuló en gran parte de China entre los siglos XVII y XIX: el real de a ocho o dólar español. 

10 yuanes del Central Bank of China de 1928, 
billete en el que se ve la denominación den "dollars"

Y ¿Qué significa exactamente yuan?. Puede tener diferentes acepciones, pero principalmente dos: cuando se escribe con el siguiente carácter , más informal, significa "primero, principal", y cuando se escribe con este 圆, más formal (y el que se refleja en los billetes) quiere decir "redondo". Eso si, no esperéis oír "yuan" de la boca de un chino cuando hable de su moneda porque normalmente utilizará el término kuài 块, es decir, trozo o pedazo (por favor, tened estos pequeños contratiempos presentes si decidís embarcaros en el estudio de este apasionante idioma). 

Trabajadores/as felices: 10 yuanes de 1965 de la RPC 

De hecho, es habitual encontrar el término "dollar" en numerosos billetes de la República de China anteriores a la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, esta no fue la única tradición que mantuvo el gobierno de Taiwán en la emisión de su dinero. Mientras que en la República Popular se adoptaba el enfoque "trabajadores felices de diversos sectores económicos unidos en la construcción de glorioso paraíso socialista", tan extendido a ese lado del Telón de Acero, Taiwán continuó durante varias décadas reflejando en sus billetes los diseños que habían caracterizado la notafilia de la República de China. Sun Yat Sen, considerado el padre de la China moderna, siguió apareciendo en las emisiones, aunque ahora compartiendo más espacio con Chiang Kai Shek, que tuvo que trabajar muy seriamente en el mantenimiento de un estado derrotado en una guerra civil. Asimismo, se siguieron escogiendo diseños verticales, muy parecidos a los Custom Gold Units de 1930 

5 NTD de 1965, siguiendo del estilo
de las antiguas CGU


Pues bien, el billete de hoy homenajea estas tradiciones en los dos billetes que aparecen reflejados en él. Se trata de una emisión de polímero de 50 NTD de 1999 que conmemora el 50 aniversario del nacimiento de esta moneda en circunstancias verdaderamente excepcionales. Es difícil ver en detalle los dos billetes del anverso, pero parece que se trataría de 1 yuan de 1949 y 100 yuanes de 1987, es decir, la primera emisión junto con la más reciente del momento.


 

El cambio de siglo fue además un momento crucial en la historia de la moneda de Taiwán. El yuan o dólar de plata dejó de ser la moneda oficial legal en 1992, y no sería hasta el año 2000 en que el NTD pasara a ser la moneda oficial de la República de China tras más de medio siglo de circulación efectiva. Era sin duda el mejor homenaje que se podía hacer a una moneda que, lejos de ser provisional, había llegado para quedarse. 

https://museum.cbc.gov.tw/web/en-us/history/develop

https://en.wikipedia.org/wiki/Old_Taiwan_dollar

https://en.wikipedia.org/wiki/New_Taiwan_dollar

https://www.investopedia.com/terms/forex/t/twd-taiwan-dollar.asp

domingo, 31 de octubre de 2021

BILLETES DE PLÁSTICO

Lo que presento hoy, realmente, no es ya una curiosidad. Lo fue hasta hace unos pocos años pero ha dejado de serlo a medida que se ha demostrado su utilidad y aceptación entre las diferentes sociedades que lo han puesto en circulación. Los billetes de polímero, salvo en la Eurozona y Estados Unidos, son ya habituales en gran parte del mundo, muy notablemente en Asia y el Pacífico. La tendencia, al menos mientras los seres humanos sigamos utilizando dinero físico, es la de continuar creciendo frente a los billetes tradicionales de algodón y lino. 

El primer billete de polímero: 10 dólares australianos de 1988
(fuente: historyofinformation.com) 

¿Cómo son realmente los billetes de polímero? Desarrollados en la década de 1980 por el Reserve Bank of Australia, la Universidad de Melbourne y la Organización para la Investigación Científica e Industrial (CSIRO), están hechos de polímero de polipropileno biaxialmente orientado, lo que viene a ser un material que proporciona todas las ventajas del papel en cuanto a grosor y flexibilidad pero al mismo tiempo ofrece mayor fortaleza y resistencia de cara a la circulación. Se introdujeron en Australia en 1988 y desde entonces un gran número de países los ha ido adoptando, normalmente de forma escalonada y empezando por emisiones conmemorativas. Australia lo hizo aprovechando su bicentenario, Rumanía con el eclipse de 1999, el mismo año en que Taiwán conmemoraba el cincuentenario de su moneda con su primera emisión de polímero que podéis contemplar en esta entrada, justo debajo de estas líneas. 

Billete conmemorativo de los 50 años de la introducción del 
dólar de Taiwán (1999) 

Por lo general, una vez comienzan a introducirse las emisiones de polímero no solo se consolidan sino que además terminan absorbiendo al papel de algodón y lino. Y es que existen pocas dudas existen en cuanto a sus ventajas. La primera es su resistencia, razón principal por la que se adopta este tipo de billetes. Son más resistentes a la humedad, lo que les hace muy apropiados para la circulación en lugares cálidos (no hay más que ver en qué estado suelen quedar los billetes de algodón que han pasado de mano en mano en países tropicales). Su superficie lisa y suave hace que sea más difícil que se ensucie, al no absorber la humedad, y cualquier mancha se puede limpiar fácilmente. De hecho, resisten perfectamente los lavados de lavadora, lo que permite tener descuidos que antes nos podían costar una cantidad considerable de dinero.  

La segunda ventaja reside en la dificultad para su falsificación. Siempre conviene ponerse un paso por delante de los falsificadores, y los billetes de polímero han supuesto un revés para estos malhechores ya que, además de conservar los elementos de seguridad de los billetes tradicionales (banda magnética, hilos fluorescentes, marcas de agua, microimpresión) incorporan otros elementos novedosos prácticamente imposibles de copiar: las ventanas transparentes y las imágenes holográficas. 

Billete de 2000 lei de Rumanía, primer país europeo
en introducir el polímero en los billetes

 

La tercer ventaja, muy importante para todos aquellos concienciados con el calentamiento global, radica en su carácter ecológico. Al igual que las primeras bolsas de plástico se introdujeron en los comercios para reducir el uso de bolsas que utilizaban elementos vegetales para su fabricación, los billetes de polímero no necesitan de plantas para fabricarse. Al durar 2,5 veces más que los billetes tradicionales no es necesario fabricar tantos y además son fácilmente reciclables una vez termina su vida útil. Se calcula que su huella de carbono, el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero necesarias para su fabricación, es un 16 % menor que las producidas por los billetes de papel.  

Pero no siempre llueve a gusto de todos. Los billetes de polímero han recibido críticas por diversos motivos. Su superficie suave, aunque absorbe menos la humedad y la suciedad, puede hacer difícil la contabilidad ya que los billetes tienden a pegarse. Son claramente más resistentes, pero también más difíciles de doblar. De hecho, una vez que se doblan la marca se hace más notoria que en los billetes de algodón. En climas cálidos han demostrado mayor resistencia pero ha habido casos en los que han perdido color. Y no han estado exentos de polémica: en Reino Unido, uno de los últimos países en incorporar los billetes de polímero, grupos ecologistas y religiosos han criticado la utilización de grasa animal en su fabricación. 

Billete de 50 denar de Macedonia del Norte que 
homenajea a la moneda bizantina (2018)


Pero seguramente la mayor desventaja a la que se tienen que enfrentar es su coste de implementación. El ahorro en la producción solo se manifiesta pasado cierto tiempo, y en un primer momento los países que deciden pasarse al polímero deben realizar una considerable inversión tecnológica, algo que puede desanimar sobre todo a aquellos que pasan por dificultades económicas. Además, la distancia en cuanto a seguridad se ha reducido en los últimos años, tal y como han demostrado los nuevos billetes de euro, capaces de introducir bandas holográficas y ventanas transparentes entre sus nuevos elementos de seguridad. Y, para hacer las nuevas series de billetes más resistentes, los han recubierto de una pintura protectora que les dota de una mayor vida útil. 

Y no hay que olvidar, cómo no, el conservadurismo de los bancos centrales, entidades poco dadas a los cambios bruscos, así como de las sociedades que utilizan el dinero. No me puedo imaginar un país como Estados Unidos, incapaz de aceptar las monedas de dólar, pasando del papel al plástico de la noche a la mañana. En muchos casos, todo puede reducirse a algo tan simple como una cuestión de gustos. 

https://historyofinformation.com/detail.php?id=3008

https://en.wikipedia.org/wiki/Polymer_banknote#Security_features

https://es.wikipedia.org/wiki/Billete_de_pol%C3%ADmero

https://www.bbc.com/news/magazine-15782723

https://www.bankofengland.co.uk/knowledgebank/why-are-new-banknotes-made-of-polymer

https://www.royaldutchkusters.com/blog/the-five-pros-and-cons-of-polymer-banknotes

viernes, 22 de octubre de 2021

UN PAIS, DOS PESETAS

Para una entrada tan especial como la de hoy, y es que son ya 300 las que he publicado en Curiosidades Numismáticas, no podía dejar pasar la oportunidad de comentar acerca de un tema que, para bien o para mal, no deja de ser de actualidad. En muchas ocasiones hemos visto cómo la inestabilidad o los conflictos causaban hiperinflación en otros países,  olvidándonos que en el nuestro tuvo lugar un proceso similar. Gracias a la serie de Falcó, las geniales novelas de Arturo Pérez-Reverte que narran las peripecias de un espía del bando nacional en los años de la Guerra Civil, me di cuenta de algo realmente obvio pero en lo que jamás me había pensado a parar, y es que una peseta no valía lo mismo en las dos zonas. De hecho, conforme avanzaba la contienda la moneda se depreció en la zona republicana hasta extremos insospechables. ¿Cómo se llegó a este punto? 


El dinero de Negrín: certificados provisionales
de moneda divisionaria de 50 cts. y 1 peseta

Una guerra no solo se libra en el campo de batalla, sino también en otros muchos terrenos: el plano cultural, la influencia exterior, la propaganda, la retaguardia...y, por supuesto, en el campo financiero, algo vital ya que por lo general es difícil costear una guerra durante un periodo prolongado y aquél que no se la puede permitir suele perderla. El gobierno de la República, pese a contar con recursos financieros y materiales para afrontar la guerra en un principio, tomaría una serie de decisiones que a la postre resultarían letales para sus intereses, dejando al descubierto una serie de debilidades que los nacionales no dudarían en aprovechar. 

Estas decisiones pueden resumirse en un recurso constante e imprudente a las políticas monetarias y fiscales, que no consiguieron sino incrementar el caos y la depreciación de la moneda. Un caos al que desde luego no ayudaban las propias divisiones internas, ya que en ciertas zonas llegaron a establecerse colectivizaciones e incluso la abolición misma del dinero. En Julio de 1936, cuando ya estaba claro que el conflicto iba a ser duradero, se desató una lógica incertidumbre que llevó a la población de la zona republicana a atesorar la moneda metálica (especialmente la de plata) y a retirar sus fondos de los bancos. El gobierno intentó limitar por decreto la retirada de dinero y ordenó a la población depositar en el Banco de España su oro, divisas y valores extranjeros. Al mismo tiempo, retiraba la plata de la circulación (con el argumento un tanto peregrino de que se trataba de monedas de época monárquica) y se sustituían por certificados de plata en papel moneda. El resultado no se hizo esperar: la incertidumbre aumentó, con el consiguiente atesoramiento de moneda metálica,  y los intentos de evitar la evasión de capitales resultaron infructuosos. 

Emisiones locales de la zona republicana, la mayoría de 1937

El papel moneda se impuso masivamente en la circulación monetaria de la España republicana, por lo que sus autoridades trataron de reorganizar la emisión de dinero poco después de su traslado a Valencia. Juan Negrín, ministro de Hacienda a finales de 1936 y presidente del gobierno poco después, organizó la Comisión Interministerial para la Fabricación de Moneda Divisionaria con el fin de garantizar el suministro de circulante. Dado que las reservas de oro del Banco de España se habían entregado a la URSS a cambio de su apoyo en la contienda, la masa monetaria, en papel en su inmensa mayor parte, pasaba a ser totalmente fiduciaria: su valor dependía enteramente de la confianza que inspirara en los usuarios.    

Con el fin de garantizar el suministro de dinero, se dividió la FNMT en cuatro factorías distribuidas por el territorio republicano: la Factoría A en Madrid se encargaba de la fabricación de papel del Estado y efectos timbrados, la Factoría B en Valencia a los billetes y la Factoría C en Castellón a las monedas y material de guerra. Esta última se trasladaría a Aspe (Alicante) una vez Castellón cayó en manos de los sublevados.  Aún así, la escasez de dinero en circulación siguió siendo la tónica habitual, lo que llevó a miles de entidades públicas y privadas (muy notablemente los ayuntamientos, pero también sindicatos o cooperativas) a emitir su propio papel moneda. Aunque en Enero de 1938 se trató de restablecer la soberanía monetaria, poniendo fuera de circulación las emisiones locales, este dinero continuó circulando hasta prácticamente el final de la guerra. 

Las consecuencias de toda esta mezcla de medidas intervencionistas, unidas a las divisiones internas y, por supuesto, las malas expectativas militares, se pueden resumir en un caos económico y una inflación disparada. Los controles de precios impuestos desde el comienzo de la guerra a través de diferentes decretos que contemplaban penas duras a los infractores y la imposibilidad de recurso no surtieron el efecto deseado. Al mismo tiempo, medidas de corte arbitrario como  confiscaciones de cuentas, expolio de cajas de seguridad o toma de empresas no ayudaban precisamente a mejorar las cosas. Se calcula que, en al concluir la guerra, la inflación en la zona republicana había ascendido un 14.285 % mientras que en la zona nacional únicamente al 138 %. 

Pero ¿qué se hizo en la zona controlada por los sublevados? Curiosamente, muchas medidas económicas no fueron muy diferentes. Al fin y al cabo, la situación que se vivía al otro lado del frente no era muy distinta, y como en cualquier economía de guerra, todos los recursos debían ponerse al servicio del estado. Así, el gobierno de Burgos también dispuso la obligatoriedad de cesión de divisas, depósitos de oro y valores extranjeros. Asimismo, para evitar el acaparamiento se limitó también la retirada de fondos de los bancos a empresas y particulares. 

Primeras emisiones de la España nacional: 100 pts. de 1936

Una de las principales diferencias la encontraríamos en la política monetaria, caracterizada por una mayor solidez y uniformidad en la zona nacional. Poco después de comenzar la guerra, los nacionales consagraron la división de la unidad monetaria en España con la creación de un Consejo del Banco de España en su zona que tendría entre otros fines la emisión de dinero. Hasta ese momento, los sublevados se habían limitado a aceptar únicamente aquellos billetes emitidos con anterioridad al 18 de Julio de 1936, que serían debidamente estampillados. Esto dotó de liquidez al sistema financiero del bando nacional, que no se vio obligado a emitir grandes cantidades de papel moneda.  

Otra diferencia de peso se situaba en el plano exterior. El gobierno de Burgos trató en todo momento de mantener un tipo de cotización alta de la peseta, mientras que el gobierno republicano dejó esta cotización a expensas de lo que determinara el mercado. En este campo se desarrolló una singular guerra monetaria: a medida que las tropas de Franco incautaban cantidades de dinero republicano en su avance, lo vendían en masa en los mercados internacionales para adquirir divisas y disminuir su cotización. Al mismo tiempo, lo introducían en la zona republicana con el fin de financiar a sus infiltrados (los célebres quintacolumnistas) y aumentar el proceso inflacionario de la zona.  

Reverso de billete de 25 pts. "nacional" de 1938, con la Giralda de Sevilla

Una inflación que según diversos estudios sitúa a las dos pesetas a años luz en cuanto a cotización al final de la guerra. Si en el verano de 1936 la relación entre peseta "nacional" y peseta "republicana" era del 90 %, pasaría al 10 % en el segundo semestre de 1938 y al 5 % en el primer trimestre de 1939. Pocas cosas son más miedosas que el dinero, y la mala marcha de la guerra para los republicanos, unida a lo caótico de muchas de sus medidas financieras y monetarias, contribuirían decisivamente al derrumbe de la peseta en su zona. 


Bibliografía 

La inflación en España. Un índice de precios al consumo, 1830-2012. Jordi Maluquer de Motes. Estudios de Historia Económica nº 64, Banco de España (2012)

Martín Aceña, P. Los problemas económicos durante la Guerra Civil española (versión resumida de ponencia de los Cursos Superiores de Verano de la Universidad de Salamanca, 1985) 

https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/79965/Los_problemas_monetarios_durante_la_Guer.pdf?sequence=1

Aldekoa, J. Inflación durante la Guerra Civil, Instituto Juan de Mariana (29/04/2019) https://juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/inflacion-durante-la-guerra-civil/

https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/asi-acabo-la-guerra-civil-con-la-peseta-republicana-hace-ahora-ochenta-anos/6496979/?autoref=true

jueves, 30 de septiembre de 2021

EL MOHUR DE NEPAL

Cuando llevas cierto tiempo escribiendo en un blog, no es habitual encontrar problemas para escoger temas que puedan resultar interesantes. En mi caso además, el epígrafe "Curiosidades Numismáticas" es lo suficientemente ambiguo para que puedan tener cabida diferentes temáticas dentro de la numismática y la notafilia. No obstante, siempre puedes dar con alguna entrada que de alguna manera se te resiste. Es el caso de la dedicada a la moneda de hoy, el mohur de Nepal. Tan interesante como atractiva, y de un gran valor histórico por la tradición que representa, siempre me ha resultado complicado encontrar información fiable al respecto. Afortunadamente, creo que hoy puedo ofrecer unas pinceladas que sirvan para describirla y situarla en su contexto histórico. Y si me dejo algo, siempre podré desarrollarlo en futuras entradas, como me ha ocurrido otras veces.  

Lo interesante del mohur es que es una de esas monedas que, además de su innegable atractivo visual representa las diferentes tradiciones numismáticas del norte del subcontinente indio, manteniéndolas nada menos que hasta principios del siglo XX. El mohur nació a mediados del siglo XVI, un momento en que la zona que cubre el actual Nepal (valle de Katmandú) estaba dividida en tres reinos: Katmandú, Bhatgaon y Patan. En los inicios de la era Mughal, Mahendra Malla, rey de Katmandú (1566), visitó al emperador en Delhi consiguiendo el permiso para acuñar su propia moneda de plata. Posteriormente suscribió un acuerdo con Tibet para garantizar el aprovisionamiento de plata a cambio de acuñar la moneda de este reino. Esto fue significativo, ya que no solo garantizaba la emisión de moneda sino también una fuente de ingresos sostenida. 

Anversos de 1 y 1/2 mohur de plata. El diseño de la moneda de 
la izquierda, con su recuadro central, viene de patrones musulmanes
anteriores. Ambas tienen un tridente en el centro, símbolo de Shiva. 


Las primeras monedas de Nepal siguieron el patrón de las monedas de plata de del norte de India, copiando el cuadrado central del anverso y las leyendas arábigas, solo que colocadas del revés. Se trataba de tangkas, de unos 10 g. de peso siguiendo los patrones estéticos de las monedas musulmanas de Delhi o Bengal. En muchos casos se recurrió a la simple imitación de estas monedas incluyendo leyendas en pseudo-árabe o pseudo-persa, pero pronto se incluyó la escritura nagari, que a la postre perduraría.  

Alrededor de un siglo después, a mediados del XVII, se llevó a cabo una reforma monetaria en la que se redujeron las piezas de plata a la mitad de peso (5,4 g.) pasando a denominarse mohur. En el mohur se incluía en el anverso el nombre del soberano bajo cuyo mandato se acuñaba así como la fecha de su acceso al trono. Los reversos contenían por lo general simbología variada relacionada con el hinduismo e inscripciones alusivas al reinado o a motivos religiosos, lo que dota a estas piezas de gran diversidad y versatilidad. Dado que era importante emitir una moneda aceptable en el norte de India se elaboraron piezas con motivos similares a las monedas de plata de la dinastía mughal, y siempre desprovistas de imágenes antropomórficas para no ofender a los seguidores del Islam. No obstante, en muchos casos incluían motivos relacionados con el hinduismo como  tridentes (en alusión a Shiva), o chakras. La variedad de diseños en los mohur de oro y plata de esta época es realmente asombrosa. Podemos encontrar verdaderas curiosidades como piezas que incorporaban en sus diseños yantras, representaciones geométricas de deidades o del cuerpo humano que sólo los hinduistas podían descifrar. Para hacernos una buena idea de esta variedad, recomiendo echar un vistazo a este catálogo ilustrado en pdf: https://storage.spink.com/source/Docs/NepalBrochure.pdf

Reversos de las monedas, ambas con una espada en el centro. 
El diseño floral de la moneda de mohur recuerda a los tangkas de Tibet. 

No cabe duda de que fue durante la dinastía Malla el momento en que no solo se sentaron las bases del mohur de plata, sino que además se hizo gala de una enorme creatividad en los diseños, a lo que contribuían las divisiones existentes entre los diferentes reinos de la zona. Estas divisiones terminaron a mediados del siglo XVIII con el acceso de la dinastía Shah al trono en 1768. Prithvi Narayan Shah, fundador de esta dinastía, retuvo el sistema monetario existente con la plata como metal principal pero devaluó el cambio de las monedas emitidas por la dinastía Malla para que poco a poco fueran desapareciendo de la circulación. 

Como novedad, bajo el nuevo reinado se incorporó la fecha de emisión de la moneda en lugar de la del acceso al trono y se introdujeron piezas de doble mohur que coincidieran en dimensiones con la rupia. Las inscripciones se mantuvieron en nagari, y se incorporaron una serie de símbolos de forma permanente en el anverso de las monedas. Los soberanos de la dinastía Shah se consideraban encarnaciones del dios Vishnu, lo que llevó a incluir la representación del chakra (disco o rueda), gada (martillo), shankha (concha o caracola) y padma (flor de loto). 

Anverso de la moneda de 1 mohur. Los símbolos hinduistas
aparecen a izquierda y derecha (fuera del recuadro)


Las piezas que tengo el placer de compartir muestran toda esta simbología, y son posteriores a este reinado: todo indica que de finales del siglo XIX, emitidas bajo Prithvi Vir Vikham Shah (1881-1911). Sus respectivos reversos, además de la leyenda en nagari, reflejan una espada en el centro, emblema de soberanía, rodeada de un diseño floral muy similar al de los tangkas tibetanos. Pese a que se trata de las últimas piezas con este diseño, ya que poco después se abandonaron los patrones establecidos en el siglo XVI, nos dan una idea de la estabilidad de la que gozó el mohur durante su dilatada existencia: su peso es exactamente de 5,4 g (1 mohur) y 2,7 g. (1/2 mohur)

No ha sido sencillo, como indicaba más arriba, escribir sobre el mohur pero espero haber podido ofrecer al menos una introducción que sirva para adentrarnos más en el estudio de esta moneda. Sin duda lo merece por su historia, su calidad y su belleza. 

The Collection of Nepal Coins and Medals. Property of the Late Nicholas Rodhes - Spink

The Coinage of Nepal, by E.H. Walsh, en The Journal of the Asiatic Society of Great Britain and Ireland (Jul. 1908)

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Nepal

https://en.wikipedia.org/wiki/Coinage_of_Nepal


sábado, 18 de septiembre de 2021

LOS MOTES DEL DÓLAR

Uno de los aspectos que más me gusta tratar, como sabéis los que tenéis a bien leerme, es el del impacto del dinero en la cultura e imaginario popular. Algo que está tan presente en nuestras vidas no puede pasar desapercibido en este aspecto, lo que lleva a que una determinada moneda sea conocida entre su población de maneras distintas. Ya tuvimos ocasión de ver anteriormente los innumerables sobrenombres que recibió la peseta en su día, así como la libra esterlina. Hoy me vais a permitir explotar un poco mi lado más pedagógico para comentar los motes que reciben el dólar y sus divisores, algo que podemos comprobar fácilmente en cualquier película o serie de televisión norteamericana (ahora que podemos verlas, gracias a Dios, en versión original). 

Buck: Empezamos con la forma más popular para referirse al dólar, que aquí traducimos hace tiempo como "pavo" y hemos aplicado a nuestra propia moneda. ¿De dónde viene el término "buck"? Parece ser que de época colonial, para lo que hay que retrotraerse hasta al menos el siglo XVIII. Durante esa época, en la que los habitantes de Norteamérica sufrían una escasez crónica de circulante, proliferaron diferentes tipos de dinero-mercancía. Uno de ellos fue la piel de ciervo (deerskin o buckskin) que se intercambiaba por otros bienes. Con el tiempo los diferentes tipos de dinero-mercancía dejaron de utilizarse pero el término "buck" sobrevivió como parte del slang norteamericano (y de otros países de lengua inglesa). 



Curiosamente, la Norteamérica colonial y la China de la Antigüedad tienen un nexo de unión con la piel de ciervo, ya que parece ser que el emperador Wu Di tuvo esta idea en el siglo II a.C. Con fines únicamente recaudatorios, los aristócratas que visitaban la residencia imperial debían quedarse con uno de estos trozos de cuero (de los que no se conserva ningún ejemplar) por la cantidad de 400.000 piezas de cobre. Un claro predecesor del papel moneda, aunque no puede considerarse como tal ya que no tenía muchas posibilidades de circular fuera de palacio. 

Quarter: El apodo escogido para las monedas de 25 centavos no tiene mucho misterio, ya que quarter hace referencia precisamente a eso, a la cuarta parte del dólar. La curiosidad de esta pieza se encuentra en su valor facial, ya que lo habitual en un sistema decimal era optar por la quinta parte de la moneda de referencia, no la cuarta. Esto obedecía a la paridad que en un principio tuvo el dólar con el real de a ocho español (Spanish dollar), la moneda de referencia en las colonias norteamericanas y la mayor parte del mundo durante la segunda mitad del siglo XVIII. Un quarter equivalía así a dos reales exactos, lo que facilitaba mucho a efectos contables y de transacciones. 

Un quarter actual (dcha) comparado con una moneda de dólar
de 1979, apodada "Carter quarter" por su parecido a las de 25 cts.

De hecho, un apodo con el que todavía se conoce a los cuartos de dólar es two-bits (dos trozos), ya que al comienzo de la independencia norteamericana era habitual cortar los Spanish dollars de plata en ocho porciones a modo de pizza para poder contar con divisores. Dos de esos ocho trozos equivalían a un cuarto de dólar. 

Dime: Parece ser que la de 10 centavos fue la primera moneda propiamente emitida por los Estados Unidos. Su mote, hace referencia también a su valor, ya que proviene del latín decimus. Antiguamente se aceptaba la forma disme, vinculada a la lengua francesa, pero con el tiempo se perdió la s (aunque no afectó a la pronunciación: /daim/)

"Dime" de 1940 apodado como "Mercury", pese
a que se trata de una alegoría distinta. 


Nickel: El mote para los cinco centavos no recuerda a su valor sino al material del que están hechos. Es un apelativo más reciente, dado que las primeras monedas de cinco centavos o half dimes (medios dimes) eran también de plata. El níquel se empezó a utilizar para fabricar estas piezas tras la guerra civil de 1861, un momento en que muchas de estas piezas quedaron fuera de la circulación para hacer frente al coste del esfuerzo bélico. En 1883 se optó por una aleación de cobre y níquel que diera un impulso al circulante de bajo valor. Fue tal el impulso que rápidamente fueron conocidas por la población como "nickel", hasta hoy. 

Una expresión popular que sigue utilizándose mucho es "nickel and dime", que sirve para indicar el escaso valor, económico o simbólico, de las cosas (por ejemplo, "a nickel and dime dispute", una discusión irrelevante) 

Penny: la denominación popular de los centavos es la única que mantiene algún nexo con el circulante británico. Pese a que desde el primer momento se escogió el nombre cent para la centésima parte del dólar, las monedas de cobre británicas fueron durante mucho tiempo el referente de cambio de bajo valor en las colonias americanas, pese a su escasez crónica y falsificación masiva. 

Dos pennies de la II Guerra Mundial, uno de acero
(steel penny) y el otro de cobre


Todo esto da una idea bastante aproximada de la consideración que los norteamericanos tenían hacia una y otra moneda: la española como referente absoluto y la británica como idónea para transacciones menores. Y de cómo el dinero, aún después de desaparecer, puede seguir formando parte del imaginario colectivo de todo un país. Después de todo, ¿no seguimos en España utilizando la expresión "no tengo un duro"? 


http://www.todayifoundout.com/index.php/2015/10/pennies-nickels-dimes-quarters-got-names/

https://www.investopedia.com/terms/b/buck.asp

Encyclopedia of Money, by Larry Allen, ABC-Clio Inc. Santa Barbara, California 1999

martes, 24 de agosto de 2021

LOS CERVANTINOS DE PERÚ

Mapa de Perú por departamentos
Loreto se encuentra al noreste, en 
plena Amazonia (fuente: Wikipedia)
Resulta sorprendente, con el tiempo que llevo publicando entradas, que apenas haya reservado un espacio a Perú, un país clave para comprender la numismática de la Edad Moderna, ya que de sus cecas salieron piezas de plata que circularon literalmente por todo el mundo, desde las toscas macuquinas hasta los imponentes columnarios. Ahora que se cumple el bicentenario de su independencia (o, mejor dicho, su proclamación porque la independencia efectiva tardó unos pocos años en conseguirse) tengo el placer de presentar hoy un billete de emergencia de hace exactamente 100 años, todo un notgeld hispanoamericano emitido, eso sí, en circunstancias muy diferentes a la de sus coetáneos alemanes pero con un origen común: la falta de circulante oficial. 

Al igual que había sucedido en época colonial, la abundancia de materias primas en el continente americano fue durante los siglos XIX y XX un factor para el desarrollo económico de las repúblicas surgidas tras los procesos de independencia así como una oportunidad para inversores extranjeros. El departamento de Loreto al noreste de Perú fue un buen ejemplo de ello. Situado en plena Amazonia la explotación del caucho durante la segunda mitad del siglo XIX trajo consigo un boom económico que reportó innumerables ingresos a las arcas peruanas. Al mismo tiempo, y dada su lejanía geográfica con Lima, se desarrolló entre su población una suerte de "espíritu de frontera", es decir, un sentimiento de autosuficiencia con respecto a un estado central preocupado principalmente de los beneficios económicos que esta remota región podía reportar. Algo que vendría a demostrar que los nacionalismos periféricos suelen tener más éxito en aquellas zonas en las que el progreso económico se traduce en oportunidades políticas, como bien podemos comprobar en España. 

Tras su independencia, y a diferencia de otros países de su entorno, Perú se caracterizaba por constituir un estado fuertemente centralizado. Aunque el departamento de Loreto ya había protagonizado conflictos con la capital por este hecho, demandando una mayor autonomía o incluso el establecimiento de un estado federal, fue tras la Primera Guerra Mundial cuando todas las tensiones salieron a relucir. El hundimiento de las exportaciones de caucho después de finalizar la guerra en Europa y la competencia con productores emergentes como Ceylán llevaron a Loreto a la depresión económica, y por tanto a una mayor dependencia de Lima. El estado peruano no solo desatendió esta parte del país, retrasándose de forma injustificada en las transferencias de fondos, sino que además mantenía una negociación con Colombia para la cesión de una parte del norte de ese territorio, el llamado "trapecio de Leticia", de nada menos que 100.000 Km2 de extensión. 

De esta manera, ante lo que consideraban una inaceptable dejación de funciones y una afrenta a los habitantes de Loreto, el ejército se sublevó contra el gobierno peruano en Iquitos en Agosto de 1921. El líder de esta revuelta fue el capitán Guillermo Cervantes, que encontró apoyo entre la población y las élites locales para la constitución de Loreto como un estado federal, a la manera de los Estados Unidos o México, sin renunciar en ningún caso a la nacionalidad peruana. 

Entre las primeras medidas que tomaron las nuevas autoridades loretanas destacaron la ejecución de pagos pendientes como sueldos de funcionarios y militares y la puesta en circulación de dinero entre la población local, acciones que atrajeron apoyos a la rebelión. Además de apropiarse de 23.000 libras esterlinas de la sucursal del Bank of London, emitieron un total de 20.000 libras peruanas (la unidad monetaria equivalente al soberano de oro británico) en cheques provisionales como el que aparece en las imágenes. 


Se trata de unos atractivos vales, apodados cervantinos o cervanteros, que únicamente difieren en los colores ya que el diseño para los billetes de soles es idéntico, con la imagen de un indígena en el anverso y una alegoría femenina de la Justicia en el reverso. Los billetes de bajo valor facial (10, 20 y 50 centavos) llevan simplemente un resello impreso indicativo de este valor. Se emitieron también cheques en libras peruanas por valor de 1/2, 1 y 5 libras, con diseños más variados como podemos ver en el siguiente enlace:  
https://www.peruvianbanknotes.com/cervanteros. Es notoria la firma de Guillermo Cervantes en la parte inferior de los cheques. 

Pese a todo, muchos comerciantes se negaron a aceptar estos vales, ya que consideraban que no contaban con el necesario respaldo financiero. La marina, un sector clave en las comunicaciones fluviales de Loreto, tampoco apoyó esta insurrección, algo que sería clave en los meses siguientes al estallido del conflicto. El gobierno de Lima cerró la frontera con Brasil estableciendo un férreo boqueo que desabastecía a los rebeldes de recursos, mientras penetraba con sus embarcaciones a través del Amazonas con el permiso de las autoridades brasileñas llegando a los ríos Ucayali y Huallaga en Perú, desde donde infligió severas derrotas a los sublevados a principios de 1922. 

Firma de Guillermo Cervantes

De esta forma terminó uno de los principales intentos de convertir este departamento amazónico en estado federado. Poco se sabe, no obstante, de la vida de Guillermo Cervantes tras este traumático episodio: unos piensan que murió exiliado en Ecuador en 1933 y otros sostienen que lo hizo perdido en el Amazonas en el marco del conflicto territorial por Leticia entre Colombia y Perú en 1932-33. Sea como fuere, su legado en esta zona de Perú, al menos en el plano numismático, resulta indiscutible. 


https://www.revistaideele.com/2021/02/24/el-otro-centenario-la-sublevacion-federalista-de-iquitos-de-1921/

https://proycontra.com.pe/el-calor-y-la-furia-de-la-revolucion-federal-de-loreto/

http://arqueohistoria.blogspot.com/2008/04/1922-revolucion-en-la-selva.html

sábado, 31 de julio de 2021

MÁS SOBRE LAS MILLEFIORI

Una de las ventajas que tiene escribir artículos en un blog de forma continuada es que permite profundizar acerca de curiosidades tratadas con anterioridad. Con el tiempo, uno aprende a documentarse más y a estar al tanto de novedades que pueden aportar más conocimiento sobre artículos de la numismática o la notafilia. Es el caso de las cuentas de collar millefiori, una de las formas de dinero más interesantes y atractivas que cualquier coleccionista se puede encontrar, y que solo un reciente hallazgo arqueológico me ha animado a escribir más acerca de ellas.  

Diferentes cuentas de collar millefiori en Odd and Curious Money, de C. Opitz


Concretamente, este hallazgo me ha animado a interesarme por su historia y proceso de fabricación. Antes de la creación de la moneda el dinero mercancía era el único del que el ser humano podía disponer para realizar este tipo de intercambios. Caparazones, piedras, telas, cereales, trozos de metal…eran objetos que se caracterizaban por tener un valor intrínseco reconocido por las partes, una mayor o menor durabilidad y ser fáciles de transportar. Este tipo de dinero continuó siendo utilizado en todos aquellos lugares del mundo en los que la moneda no había sido adoptada, en algún caso hasta el mismo siglo XX como las cauríes en el continente africano. A finales de la Edad Media, las cuentas de collar de vidrio venecianas demostraron ser una buena forma de dinero-mercancía, ya que además de los atributos propios de este tipo de dinero poseían una estética ciertamente atractiva para pueblos tan dispares y lejanos geográficamente como los Ashanti en África Occidental o las distintas sociedades precolombinas en el continente americano.

Aunque siempre que nos referimos a la industria del vidrio Venecia suele ser lo primero que nos viene a la mente, seguramente fueron los antiguos egipcios los que primero desarrollaron las técnicas necesarias, tanto de fabricación como en cuanto a perfeccionamiento de la estética. Los romanos, por su parte, consiguieron adaptarlas a la producción a gran escala, de tal forma que fuera posible producir grandes cantidades de objetos decorativos de cristal a un coste relativamente bajo. Es aquí, en la Antigüedad, donde puede encontrarse el origen de la técnica millefiori, prácticamente perdida durante todo el Medievo y no recuperada hasta mucho después.

No obstante, el vidrio continuó produciéndose en el continente europeo aunque a menor escala y sobre todo con fines religiosos. La pujanza económica y comercial que experimentó Venecia en la Baja Edad Media favoreció la industria del cristal, cuyos artesanos trabajaron sin descanso para recuperar las técnicas empleadas en la Antigüedad. La isla de Murano se convirtió en el epicentro de la producción de diferentes objetos de vidrio, que no tardaría en expandirse dada la enorme demanda que estos bienes comenzarían a tener dentro y fuera de Europa. Lo que tal vez no podían sospechar estos artesanos, al menos en un principio, eran las repercusiones sociales y económicas que estos objetos iban a tener no solo en Europa, sino en literalmente todos los rincones del mundo, algunos aún desconocidos para ellos.



La técnica “millefiori” (mil flores), denominada así por su llamativo colorido y sus característicos patrones geométricos, fue una de las más populares. Su proceso de elaboración para cuentas de collar u otros objetos requiere de un cierto grado de destreza y mucha paciencia, ya que, para conseguir los diseños geométricos deseados, se deben completar una serie de etapas. Primero, es necesario tener preparado el vidrio fundido de los colores deseados en diferentes envases, uno por color. El primer paso consiste en formar un glóbulo de vidrio fundido de un color determinado en el extremo de una barra de acero de aproximadamente 1,5 m. Una vez se enfría el glóbulo, pasa a sumergirse en los diferentes envases preparados, de tal forma que el glóbulo aumenta de tamaño. Tendríamos así una esfera formada por diferentes capas de colores.

A continuación, esta esfera aún caliente se introduce en un molde para darle la forma geométrica deseada. El molde puede tener formas diferentes, típicamente de estrella o flor. Después el proceso se repite recubriendo la esfera (ahora con la forma geométrica del molde) de nuevo con vidrio fundido, para después introducirla en un molde más grande con el mismo o diferente patrón geométrico. De esta manera se va formando un diseño interior consistente en formas geométricas concéntricas en el glóbulo de cristal, no visible en el exterior, un poco como sucede con los rollos de sushi.

Una vez que se termina de trabajar con los moldes, se procede a estirar el glóbulo todavía caliente hasta formar una barra larga y fina. Por muy fina que resulte, el diseño interior geométrico queda intacto. Cuando esta barra de vidrio se enfría, se procede a cortarla en piezas pequeñas circulares que pasarán a incrustarse en posteriores objetos decorativos también hechos de vidrio como jarrones, pisapapeles o cuentas de collar. En el siguiente video podemos hacernos una idea más exacta de todo el proceso:




En el caso de la cuenta millefiori que aparece en la imagen de arriba, podemos ver que está formada por un patrón de círculos concéntricos amarillos, rojos y blancos en un fondo azul oscuro. No es sencilla de datar, pero seguramente se fabricó en Venecia durante el siglo XIX (momento en que este tipo de cuentas fue especialmente demandado) y se empleó en lo que es hoy la zona que ocupa Mauritania. Cuando los portugueses comenzaron a explorar las posibilidades comerciales en África y Asia en el siglo XV, no tardaron en darse cuenta del potencial que las cuentas de vidrio podían tener en estas latitudes. En África occidental, por ejemplo, demostraron ser objetos de mucha popularidad dada su escasez en la zona. Los Ashanti, establecidos en el territorio que hoy ocupa Ghana y pueblo comerciante por excelencia, incorporaron las cuentas de cristal como símbolo de estatus y poder. Las cuentas eran intercambiadas por recursos muy demandados en Europa como oro, marfil o aceite de palma, y se usaron con fines comerciales hasta la primera mitad del siglo XX.

No obstante, es muy posible que no fueran los portugueses los primeros en utilizar cuentas de vidrio como objeto de intercambio. El reciente descubrimiento arqueológico al que antes me refería ha revelado el hallazgo en Alaska de unas pequeñas cuentas de vidrio venecianas de color azul fechadas entre 1397 y 1488. Si bien es sabido que este tipo de cuentas fue utilizado por poblaciones americanas de Norteamérica y el Caribe, todas las que se habían encontrado hasta la fecha databan al menos del siglo XVI, después de la llegada de Colón al continente americano. Según la hipótesis más probable, estas cuentas llegaron antes de ese momento, muy probablemente siguiendo la llamada Ruta de la Seda (que tenía en Venecia uno de sus puntos de partida en Europa) a través de Asia Central hasta los confines del extremo oriente cruzando el estrecho de Bering.

Cuentas venecianas encontradas en Alaska (Foto: M.L. Kunz el al. 2021/
American Antiquity en www.historia.nationalgeographic.com.es


Se trata de un hallazgo que nos obliga a replantearnos parte de nuestro conocimiento acerca de las rutas comerciales medievales, ya que es posible que los intercambios a través del estrecho de Bering fueran más fluidos de lo que se pensaba. Pero en cualquier caso confirma a las cuentas de vidrio venecianas como objetos altamente apreciados en todo el mundo, incluso en momentos en que una buena parte del mismo era desconocido para los europeos. Y que el comercio siempre ha sido una de las fuerzas que ha movido a la humanidad a superarse a sí misma.


Odd and Curious Money, descriptions and values, by Charles J Opitz, 2nd Edition 1991

https://www.glassofvenice.com/venetian_beads_history.php

http://www.millefioribeads.org/history-millefiori-beads/

http://www.vam.ac.uk/content/articles/t/trade-beads/

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/descubren-cuentas-vidrio-veneciano-epoca-precolombina-alaska_16332



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