domingo, 31 de mayo de 2020

FICHAS DE CONTABILIDAD

La exonumia, o coleccionismo de fichas o tokens, corre el riesgo en ocasiones de ser vista como una versión más "pobre" de la numismática. Las fichas, utilizadas como sustitutivos del dinero para diferentes fines (como el pago por un servicio público o el uso en las salas de juego, por poner dos ejemplos conocidos) no tienen casi nunca un alto valor intrínseco ni cuentan con atractivos diseños, optando casi siempre por la funcionalidad. Aún así, creo que son argumentos fácilmente rebatibles, por varios motivos. Las fichas o tokens constituyen un material altamente coleccionable, tanto por su variedad como por ese bajo valor al que antes aludía. Un valor, que, como en las monedas, puede aumentar si la ficha en cuestión es escasa. Además, la emisión de fichas ha sido recurrente a lo largo de la Historia, lo que supone un interés añadido a estos objetos. Las de hoy sin ir más lejos, conocidas como "jetones" tienen alrededor de 200 años de antigüedad y representan un tipo de ficha utilizado en Europa durante siglos como veremos a continuación.

Anversos de dos jetones alemanes de principios del s. XIX

sábado, 16 de mayo de 2020

NOTGELD DE PRISIONEROS

El dinero de emergencia, uno de los temas que más nutren este blog, se produce normalmente en situaciones excepcionales o de conflicto, y, de acuerdo con la inexorable Ley de Gresham (que muy básicamente explicada viene a decir que el dinero "feo" desplaza de la circulación al "bonito"), llega a todos los rincones de las sociedades que se ven obligadas, por la vía de los hechos consumados o por imperativo legal, a utilizarlo. Por lo tanto no es de extrañar que llegue también a uno de los ámbitos más visibles y muchas veces estremecedores de las guerras como son los campos de prisioneros. Estos lugares, en los que se concentran personas por lo general al servicio de un ejército enemigo capturadas en tiempos de guerra, se multiplicaron durante la Segunda Guerra Mundial pero no eran ni mucho menos una novedad. El efecto cada vez más devastador de las guerras durante el siglo XIX se tradujo en un aumento de víctimas colaterales, especialmente la población civil, pero también un número significativo de combatientes heridos o capturados. Dentro de la búsqueda de un comportamiento civilizado durante los conflictos bélicos las sucesivas convenciones de La Haya y Ginebra establecieron entre otras cuestiones cuál debía ser el trato que debían recibir los prisioneros de guerra capturados por el enemigo. Debía ser siempre un trato digno, en el que los internos recibieran en todo momento el alimento, vestimenta o atención sanitaria necesarias y estuvieran protegidos de cualquier comportamiento degradante, tortura o trabajos forzados peligrosos para su vida o integridad física.

Dinero alemán de campo de prisioneros de 1917 correspondiente a
Oberhausen (German Gems: the Encyclopedia of German notgeld

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