viernes, 28 de febrero de 2014

EL DÓLAR Y SU SIMBOLOGÍA

Desde el final de la II Guerra Mundial, momento en que Estados Unidos pasa a convertirse en una superpotencia económica y militar, el dólar ha sido el referente monetario mundial por excelencia. En algunos lugares no solo convive con la moneda nacional sino que incluso la ha llegado a suplantar, al ser considerado por su población como un valor seguro. No es sorprendente que cause fascinación en los que nos consideramos aficionados a la numismática. De hecho, mis entradas más visitadas (y espero que también leídas) han sido las referentes a la moneda norteamericana.
Anverso y reverso de 1 dólar actual

Muchas veces me he parado a observar el reverso del billete de 1 dólar y no he podido evitar preguntarme acerca de su curiosa simbología. Este reverso muestra las dos caras del llamado Gran Sello de los Estados Unidos y, si bien la alusión al águila puede resultarnos familiar (desde la Edad Antigua, numerosos reinos, estados y países se han identificado de diferentes formas con esta ave) la misteriosa pirámide que aparece a la izquierda resulta menos conocida.


Cuando nos ponemos a analizar el simbolismo que contiene el Gran Sello, nos damos cuenta de que está lleno de mensajes para el futuro. Se concibió durante la Revolución Americana de 1776, un momento muy concreto en que no solo comienza su andadura una nueva nación, sino que además es consciente de que sus actos trascenderán del ámbito meramente norteamericano..Es la plasmación de la conocida diferencia entre los políticos, que piensan únicamente en su mandato o en la siguiente elección, y los estadistas, que tienen la vista puesta en generaciones futuras.  

Y es que de la Revolución Americana surgió un documento trascendental, la constitución, que actúa a modo de contrato entre el pueblo y el poder político. El pueblo se convierte así en soberano, por lo que las decisiones de los gobernantes se someterán al escrutinio popular, modelo que fue posteriormente adoptado por todos aquellos países que han abrazado la democracia (salvo el caso particular de Gran Bretaña, que ha abrazado la democracia sin necesidad de dotarse de una constitución).

Anverso del Gran Sello de los Estados Unidos
Estados Unidos necesitó desde el primer momento adoptar un emblema que plasmara este espíritu de cambio. Tras varios años de deliberaciones finalmente se aprobó en 1782 la propuesta de Charles Thomson, secretario del Congreso Continental de 1776 que aprobó la Declaración de Independencia. El anverso de este emblema muestra un águila con las alas extendidas en actitud de vuelo, una clara alusión a la libertad. Su pata derecha sostiene una rama de olivo de 13 hojas (alusión a la paz) mientras que su pata izquierda sostiene un haz de 13 flechas (alusión al uso de la fuerza). El matiz es aquí importante, puesto que sostener las flechas con la pata derecha (como aparecía en los primeros diseños) podía interpretarse como un signo de hostilidad por otros países. En el centro sobre el águila aparece el escudo que daría lugar a la célebre bandera de las barras y estrellas. Aunque en el billete no se aprecien los colores, el escudo contiene en su parte superior una banda horizontal azul y 13 barras verticales rojas y blancas en la parte inferior. El color azul representa la justicia y la perseverancia, el rojo el valor y el esfuerzo y el blanco la pureza. Por encima del águila, vemos primero la leyenda en latín E PLURIBUS UNUM (de muchos, uno) y una pequeña constelación de 13 estrellas. Es evidente que el número 13, alusivo a las 13 colonias originales en cuya independencia se fundaron los Estados Unidos de América, es omnipresente.

El reverso, por su parte, muestra una pirámide (símbolo de fuerza y perdurabilidad) de 13 escalones con el número 1776 en latín en su base. Esta pirámide está sin terminar, lo que da a entender que su culminación será obra de generaciones futuras. Aún así, un ojo que simboliza al Creador “completa” esta pirámide, lo que nos recuerda inevitablemente al “con la ayuda de de Dios”, frase frecuentemente utilizada en momentos solemnes. Por encima del ojo vemos la leyenda latina ANNUIT COEPTIS que viene a significar “nuestra empresa exitosa”, y por debajo tenemos otra leyenda, NOVUS ORDO SECLORUM, es decir, “nuevo orden de los tiempos”. Si bien el anverso del sello hacía referencia al presente de los Estados Unidos, el reverso aludía claramente al futuro.
Reverso del Gran Sello

Se ha hablado mucho acerca de las referencias masónicas que aparecen en este sello. No es algo sorprendente, dado que varios de los padres fundadores de los Estados Unidos como George Washington o Benjamin Franklin eran masones. Las alusiones a la construcción, presentes en la simbología masónica, así como la inclusión del “ojo que todo lo ve” como forma de plasmar la idea de Ser Supremo o Creador conectan claramente con la masonería. Además, no hay que olvidar que el diseño actual del billete de dólar fue introducido durante la administración Roosevelt en la década de 1930, un presidente que formaba parte de esta institución.


Lo que ocurre en estos casos es que la tendencia del ser humano a exagerar, unida al aura de secretismo que envuelve a la masonería, hace que surjan innumerables teorías conspirativas sobre el billete de 1 dólar repletas de sociedades más o menos secretas, símbolos y mensajes ocultos y demás elementos esotéricos en los que prefiero no adentrarme. En lo que concierne al sello que adorna uno de los billetes más reconocidos del mundo, prefiero quedarme con la idea principal de los padres fundadores de los Estados Unidos: que la emancipación no concernía solo a los norteamericanos sino a toda la humanidad, y que era algo por lo que merecía la pena luchar. 

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