viernes, 14 de febrero de 2014

EL ANTISEMITISMO EN LOS NOTGELD

Muchas veces he mantenido (y creo haberlo demostrado en los dos años que cumplo ya escribiendo en este blog) que el dinero notgeld alemán puede dar para muchas entradas gracias a su belleza, interés histórico y variedad. Hoy, desgraciadamente, traigo a colación la parte más oscura de estas emisiones locales, concretamente las que contienen referencias antisemitas. No puede decirse que sea algo generalizado, pero a poco que nuestra colección de notgeld aumente, es probable que nos topemos con algún diseño o texto sospechoso.
La figura del acaparador en tiempos de crisis es 
habitual en los notgeld. En muchas ocasiones 
presenta rasgos semíticos, como en este ejemplo. 

El término “antisemitismo” fue acuñado en 1879 por el periodista alemán Wilhelm Marr y hace referencia a las manifestaciones de prejuicio u odio hacia los judíos. Si bien el Holocausto nazi es la expresión extrema de antisemitismo, éste no se localizó solo en Alemania. La historia del antisemitismo es mucho más antigua, y se instaló en mayor o menor medida en todas las sociedades europeas.


Durante la Edad Media el antisemitismo tenía un contenido claramente religioso. El cristianismo triunfaba en toda Europa, convirtiéndose en el más importante signo de identidad de todos sus reinos. Los judíos eran seguramente la excepción más visible dentro de este triunfo, y su negativa a convertirse a la religión mayoritaria, así como su voluntad de conservar sus tradiciones, provocó el resquemor y la desconfianza de la mayoría cristiana. Episodios de violencia como las revueltas populares conocidas como “pogromos” o los llamados libelos de sangre (rumores falsos según los cuales los judíos utilizaban sangre de niños para sus rituales) fueron comunes en diferentes sociedades europeas durante siglos. La imagen de los judíos como personas oscuras, malvadas, codiciosas y conspiradoras comenzaba a calar en el subconsciente colectivo.
Ejemplo de acaparador/especulador con rasgos
típicamente semíticos

Este antisemitismo religioso fue sustituido por un antisemitismo nacionalista durante la Edad Contemporánea. Tradicionalmente, se han utilizado a los judíos como cabezas de turco para encontrar a los culpables de cualquier mal que sufriera una sociedad (desde las invasiones extranjeras a los desastres naturales) y los movimientos nacionalistas continuaron esta triste tradición. El triunfo del liberalismo burgués en el siglo XIX supuso para los judíos el acceso a puestos que antes tenían vetados, como la administración o el ejército, así como a la propiedad de tierras. La relevancia que muchos adquirieron en el mundo político y económico fue utilizada de forma populista por los nacionalistas para ganar votos, retratando a los judíos como manipuladores, conspiradores, acaparadores, desleales y en general contrarios a los valores tradicionales patrios. Estos estereotipos, unidos a la creencia pseudo-científica de principios del siglo XX de la superioridad de la raza blanca sobre las demás razas, alimentaron la ideología del odio encarnada en el partido nacionalsocialista de Adolf Hitler.

Tras la I Guerra Mundial y el Tratado de Versalles de 1919 Alemania tuvo que aceptar duras condiciones por parte de las potencias vencedoras como la cesión de una parte de su territorio a otros estados y el pago de astronómicas reparaciones de guerra. La población, que había tenido que sufrir la austeridad propia de tiempos de esfuerzo bélico veía cómo una parte considerable de sus escasos recursos iban destinados a sufragar lo que era considerado como una humillación. Descontento social, conflictividad laboral, junto con el desorden político propio de una época de transición fueron elementos que nutrieron ese nacionalismo populista al que aludía más arriba, ahora abanderado por el partido nazi. Los judíos se convertían así en chivo expiatorio y blanco perfecto de las iras de una población profundamente descontenta.
En ocasiones, el diablo aparece caricaturizado con
rasgos semíticos (no parece ser éste el caso)

En este contexto se empiezan a emitir los billetes locales conocidos como notgeld o dinero de emergencia, como medida para paliar la escasez de moneda circulante de bajo valor. Gran parte de este dinero refleja las angustias y preocupaciones de los alemanes de la época como la crisis económica y sus efectos en la población, la inflación o la derrota militar. Desgraciadamente, también sirvieron para canalizar la apología del antisemitismo. Ignoro si existe una clasificación oficial, pero, tras analizar diversas páginas web y algunos billetes de los que dispongo, me aventuro a proponer la siguiente:  

  • Ilustraciones que se recrean en la violencia contra los judíos: conmemoración de persecuciones o condenas, judíos ahorcados o encadenados, etc.  
  • Los judíos presentados como acaparadores o especuladores, enriqueciéndose a costa de una población empobrecida. Se les representa ataviados de forma elegante y normalmente con signos de obesidad fruto de su supuesta codicia
  • Caricaturas grotescas o siniestras, resaltando supuestos rasgos distintivos: nariz prominente, pelo rizado, barba, vestimenta oscura…es frecuente caricaturizar al diablo con rasgos semíticos

Por supuesto, estas categorías no son cerradas, siendo posible encontrar billetes en los que se combinan dos o más elementos. En esta página podéis encontrar varios ejemplos muy ilustrativos.


Las emisiones notgeld son documentos de gran valor sociológico, pues reflejan muchos rasgos propios de la sociedad que los creó: su historia, su cultura y tendencias artísticas, su vida cotidiana y hasta sus angustias y temores. Desgraciadamente, también reflejaron el lado más oscuro de esta sociedad. Sería exagerado culpar a los responsables de las emisiones notgeld antisemitas de lo que ocurrió apenas dos décadas después. Seguramente estas personas, responsables políticos y profesionales locales, no se podían imaginar las atrocidades que se cometerían durante el Holocausto. No obstante, creo que sí fueron responsables de mantener y potenciar la discriminación y el odio contra los judíos, lo cual fue clave para la aceptación natural de la violencia contra ellos. Que estos billetes nos sirvan de lección 100 años después. 

Fuentes: 
United States Holocaust Memorial Museum http://www.ushmm.org/
www.notgeld.com

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