viernes, 17 de febrero de 2017

LOS ORÍGENES DE LA MONEDA EN INDIA

Para los que seguís regularmente mi blog, veréis que las monedas de hoy han protagonizado entradas con anterioridad (v. Monedas Indias de la Antigüedad II), pero esta repetición tiene una explicación. Como me ha ocurrido en otras ocasiones, la aparición de nuevas y fiables fuentes de información me ha llevado a ampliar y actualizar lo escrito anteriormente. Hoy me complace desarrollar más en profundidad acerca de las monedas más representativas de la India de la Antigüedad, concretamente las piezas de plata de  cinco símbolos conocidas como karshapana

Como ya hemos comentado otras veces, no deja de ser curioso que las monedas surjan más o menos al mismo tiempo en tres lugares totalmente alejados geográfica y culturalmente: Grecia, India y China. Parece indiscutible que el primer lugar en el que se emplearon las monedas fue en Lidia en Asia Menor a finales del siglo VII a.C. y más  menos un siglo después comenzaron a circular también en el norte de India y en diferentes reinos de China durante el llamado Periodo de los Estados Combatientes. Todos estos lugares se encontraban entonces fragmentados políticamente pero al mismo tiempo experimentando un auge del comercio y la urbanización, elementos básicos en la adopción de un instrumento facilitador de intercambios como la moneda. 

Mapa del subcontinente Indio que muestra la posición de los reinos Mahajanapadas (fuente: wikipedia)

Pese a la lejanía, parece también aceptado que la primera moneda india tenía una indiscutible influencia de la griega. En los siglos VI-V a.C., momento en que comenzamos a contar con testimonios creíbles sobre la historia de India, el norte del subcontinente estaba dividido en 16 reinos conocidos como Mahajanapadas, siendo el más importante el de Magadha en la cuenca del Ganges al noreste. Estos reinos, en su mayor parte constituidos como repúblicas aristocráticas, poseían su propio ejército y administración y gozaban de rutas comerciales fluidas y eficaces, aunque durante el periodo que nos ocupa fueron poco a poco absorbidos por los dos reinos de corte más absolutista: Magadha y Kosala. Al oeste tenían como vecino al poderoso Imperio Aqueménida, que en su plenitud llegó a dominar los territorios comprendidos entre los Balcanes y el río Indo: Persia, Asia Menor, norte de Egipto y los modernos Pakistán y Afganistán. Este imperio, conquistador de parte del mundo helenístico, se convirtió en muchos sentidos en el puente entre India y occidente, y el empleo de la moneda fue un buen ejemplo de ello.  

Las primeras monedas del subcontinente indio: piezas de
Kabul y Gandhara de aprox. 450 a.C. (Early World Coins,
R. Tye p. 65)
La moneda, tal y como se había empezado a emitir en Asia Menor, llegó al subcontinente indio a través del Imperio Aqueménida. Los persas, que efectuaban sus pagos en plata al peso, empezaron a familiarizarse con las monedas de la Antigua Grecia durante los siglos VI-V a.C.,de tal manera que durante esta época diferentes gobernadores locales comenzaron a adoptar este nuevo sistema de pago. En la zona de Kabul, es decir, los confines orientales del imperio, seguramente a mediados del siglo V a.C., las autoridades locales pusieron en marcha piezas de plata imitativas de las primeras monedas griegas, con diseños simples geométricos o de animales en ambas caras. Consistían en cospeles de plata de unos 11 grs. de peso con una marca perforada en cada cara. Más al este, en la región de Gandhara (este de Afganistán y norte de Pakistán) durante la misma época se popularizaron unas monedas con forma de lingote de también 11 grs. de peso rectangulares con dos símbolos en forma de rueda perforados a ambos lados, que fueron emitidos seguramente hasta la época de las conquistas de Alejandro.

Pieza con cuatro símbolos circulares
en el anverso del reino de Kasi
al norte de India
(Early World Coins, R. Tye p. 30)
Tras estos acontecimientos no tardarían en aparecer piezas de plata en los reinos de la cuenca del Ganges al noreste de India. El reino de Kasi comenzó a emitir unas piezas de plata ovaladas de alrededor de 6 grs. de peso con cuatro símbolos perforados en el anverso con forma de rueda, seguramente como una variante de los lingotes de Gandhara. Estas piezas sirvieron de inspiración para la emisión de las que circularon posteriormente en otros reinos vecinos como Kosala, Shakya o Ashmaka, dando lugar a monedas de plata de diferentes medidas y formas con uno o varios símbolos perforados en el anverso, un modelo que sería plenamente adoptado también por el reino de Magadha, que a finales del siglo V o principios del IV comenzó a acuñar monedas con cinco símbolos diferentes en el anverso, dando lugar a las primeras karshapanas. 

El siglo IV a.C. es muy significativo en la historia de India, pues reflejó el choque con occidente representado en la invasión de las tropas de Alejandro Magno. Alejandro, que había sometido en poco tiempo a los Aqueménidas en el 331 a.C., puso sus miras en el norte de India, que hasta entonces había formado parte del área de influencia persa. Entre los años 327 y 325 a.C. los griegos consiguieron someter a varios reinos situados en el noroeste de India, alrededor del río Indo y el Punjab,  antes de virar hacia el sur siguiendo el curso del Indo hasta el Golfo Pérsico, momento en que el ejército de Alejandro, exhausto tras años de victoriosas pero interminables campañas, decidió emprender el regreso al oeste pese a la oposición de su líder, que hubiera preferido continuar hacia el este.

Karshapana de plata de 3,4 grs. de
final de época Maurya (anverso)
Estos acontecimientos sin duda motivaron el movimiento que llevó a Chandragupta al poder en el reino de Magadha, fundando la dinastía Maurya alrededor del 320 a.C. Este reino, que ya había absorbido a varios de sus vecinos del norte, utilizó la invasión extranjera como revulsivo para reafirmar su poder en la llanura gangética e iniciar una expansión hacia el oeste, completando su dominio de todos los territorios situados en el norte del subcontinente indio, desde el Indo hasta Bengala. En 305 a.C. el nuevo imperio Maurya logró además imponerse frente al pujante Imperio Seleúcida, sucesor griego de los antiguos Aqueménidas, cuyas ambiciones de recuperación del territorio en su día conquistado por Alejandro condujo inevitablemente al choque con Chandragupta. Estos enfrentamientos fueron resueltos a través de un acuerdo entre Chandragupta y el rey Seleuco en el que este último se llevó la peor parte, porque el Imperio Maurya logró incorporar más territorios al oeste del Indo, llegando al actual Afganistán.
Reverso de la karshapana, con lo que
posiblemente es la marca de la ceca

Este imperio, con capital en Pataliputra (actual Patna en el estado indio de Bihar) se constituyó como un estado fuertemente centralizado en lo político y dirigista en lo económico, como se deriva del Arthasastra, tratado de gobierno de la época de Chandragupta o anterior que estableció las bases de una sólida teoría del estado propiamente india y muchos consideran antepasado de El Príncipe de Maquiavelo por su defensa de la razón de estado por encima de otras consideraciones. Según el Arthasastra todos los recursos y sectores económicos debían ponerse al servicio de los intereses del estado, para lo cual era necesaria la creación de cuerpos especializados de inspectores y recaudadores de impuestos. Está claro que la India del siglo IV a.C. había adquirido unos niveles de complejidad administrativa y diversificación económica que contribuían a consolidar el uso de la moneda adoptada un siglo antes. 

De hecho, la época de los primeros emperadores Maurya fue la más prolija en lo que a emisión de moneda se refiere. El modelo utilizado fue el de la karshapana de plata de 3,4 grs. de peso con cinco signos distintos perforados en el anverso. Si bien las primeras monedas de Magadha antes del ascenso de Chandragupta al poder habían tenido una forma ovalada al estilo de las de algunos de sus vecinos, a partir de mediados del siglo IV a.C. tomaron una forma más rectangular, conservando siempre un peso similar. No obstante, lo más llamativo es el misterio que rodea a los símbolos que decoran los anversos, porque apenas podemos aportar hoy día poco más que conjeturas al no disponer de fuentes escritas de la época que nos puedan dar alguna pista al respecto. 

Los símbolos con su posible explicación en Early World
Coins de R. Tye (p. 64)
Robert Tye, en su Early World Coins, propone la explicación que podéis ver en la ilustración de la derecha, siempre advirtiendo que se trata de una mera hipótesis. El primer símbolo con forma de sol, omnipresente en estas monedas, debe tratarse de una marca universal del Imperio Maurya. El segundo símbolo, consistente en una rueda con seis brazos, es muy posible que se trate de una marca propia del reino de Magadha, embrión del Imperio de Chandragupta y sus sucesores. El tercer y cuarto símbolos podrían hacer referencia a los gobernadores provinciales y locales, algo perfectamente posible en un sistema administrativo tan jerarquizado como el que promovió la dinastía Maurya. El quinto símbolo, en muchos casos representado por un animal (p.e. un elefante o una vaca), debe referirse a la fecha de emisión, pues tiende a ser el más cambiante y a repetirse de forma cíclica. La marca del reverso, por su parte, podría corresponder a la ceca en la que la moneda fue emitida. 

El Imperio Maurya, que alcanzó su cenit durante el reinado de Asoka (268-232 a.C) al incorporar la mayor parte de territorios del centro y sur de la India, no pudo permanecer unido mucho tiempo tras la muerte de éste: su final se sitúa en 180 a.C. momento en que una nueva dinastía llamada Sunga se hizo con el poder a través de la usurpación. Tampoco estas monedas sobrevivieron mucho más tiempo tras la desintegración del estado que las emitió aunque es bastante probable que su uso continuara entre la población durante dos o tres siglos más. De cualquier forma, su estudio hoy en día levanta tantas dudas como fascinación, pues descifrar los símbolos que contienen puede aportar muchos datos nuevos sobre la India de la Antigüedad. Una tarea que sin duda merece la pena asumir. 

Embree, A.T. y WIlhelm, F. India: Historia del subcontinente desde las culturas del Indo hasta el comienzo del dominio inglés, Historia Universal Siglo XXI vol. 17 Madrid 1981

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

sábado, 21 de enero de 2017

CÓMO EXPLICAR EL FUERA DE JUEGO

Moneda de 50 peniques conmemorativa de los JJOO de
Londres de 2012 en la que se explica el fuera de juego
A primera vista puede producir confusión el título de esta entrada, ya que éste no es un blog deportivo como bien sabéis. No obstante, la moneda de hoy viene a demostrar lo versátil que puede llegar a ser la numismática, sobre todo cuando las monedas se utilizan como herramienta de comunicación. La entrada de hoy trata sobre las piezas de 50 peniques británicas, que prácticamente desde su lanzamiento han servido para reflejar diversos motivos conmemorativos, en ocasiones incluso de forma didáctica como la que muestro en la imagen.

Precisamente la concepción de esta moneda no fue fácil ya que tuvo lugar durante la transición entre el sistema predecimal y el decimal a principios de la década de 1970. Recordemos que antes de 1971 la libra se dividía en 20 chelines y cada chelín en 12 peniques, de tal forma que la población estaba perfectamente acostumbrada a valorar bienes y servicios en tres unidades. Así como las autoridades monetarias tenían claro que el antiguo chelín equivaldría a los nuevos 5 peniques con la decimalización y el antiguo florín (2 chelines) a diez nuevos peniques, no estaba claro cómo encajar las nuevas monedas de 50 peniques.

Primer reverso de la moneda de 50
peniques (Britannia sentada)
Y es que media libra era dinero por aquel entonces, de hecho los 10 chelines eran el billete de más baja denominación antes de la adopción del sistema decimal. La pieza de mayor valor facial había sido la corona (5 chelines) equivalente a un cuarto de libra. Siguiendo la lógica imperante, una hipotética moneda de media libra debía ser más pesada y de mayor tamaño que la corona, que medía aproximadamente 38 mm. de diámetro y pesaba nada menos que una onza (alrededor de 28 grs.) Nos podemos imaginar lo impensable que era poner en circulación una moneda de estas características, ya que tales dimensiones la harían realmente impopular entre la población (que además, no olvidemos, bastante tenía con adaptarse a un nuevo sistema).

Por tanto, se hacía necesario diseñar una moneda que combinara un tamaño considerable de acuerdo a su valor facial con características propias y novedosas que poco a poco dejaran atrás el antiguo sistema monetario. Finalmente se optó por un diseño por aquel entonces rompedor: una pieza de cupro-níquel con forma de heptágono regular cuyos lados curvos la hacían mantener un diámetro constante. Medía 30 mm. de diámetro y tenía un peso alto pero manejable de 13,5 grs. Posteriormente, en 1997 se reducirían las dimensiones hasta quedar en la moneda de media libra que hoy circula en Gran Bretaña: 27,3 mm. y 8 grs.

50 peniques conmemorativos del
diccionario de Samuel Johnson (2005)
Si bien para el primer diseño del reverso en 1969 se optó por uno de los más clásicos de la numismática británica (la alegoría de Britannia sentada) pronto quedó patente que esta moneda poseía un enorme potencial para las conmemoraciones. Así durante las cerca de cinco décadas que ha estado en circulación ha servido para reflejar los más variados aniversarios: el desembarco en Normandía de 1944, la puesta en marcha de la Seguridad Social en 1948, el diccionario de Samuel Johnson de 1755, el movimiento scout de 1907, y un largo etcétera. Asimismo, la moneda de 50 peniques ha servido para marcar acontecimientos relevantes, uno de los más notorios los recientes Juegos Olímpicos de 2012. 

Precisamente de esta serie de los Juegos de Londres me ha llamado la atención la moneda cuyo reverso explica de forma sencilla el fuera de juego en el fútbol. Mediante un diagrama en el que los triángulos son los atacantes y los cuadrados la defensa y el portero del equipo contrario, podemos explicar esta regla que invalida las jugadas sin necesidad de utilizar vasos, cubiertos, tapones o cualquier otro objeto a nuestro alcance. Eso si, si viajáis a Reino Unido os prevengo que no es una moneda fácil de recibir como cambio en tiendas y comercios. Las últimas veces que he visitado este país no ha pasado por mis manos ni una sola vez, y solo recientemente un amigo que trabaja allí me ha podido proporcionar la que veis en la imagen. 
50 peniques de 1973: acceso del
Reino Unido a la CEE

No he podido evitar sentir, al comprobar todas las monedas de 50 peniques conmemorativas que guardo, un cierto sentimiento de frustración y melancolía al comprobar que la primera de éstas celebraba el acceso de Reino Unido en 1973 a la entonces Comunidad Económica Europea, simbolizada en nueve manos entrelazadas. No me cabe duda de que las monedas de 50 peniques seguirán conmemorando muchos momentos importantes de la historia de Gran Bretaña, pero la Unión Europea ya no figurará entre ellos... 

martes, 10 de enero de 2017

MONEDAS CASH DE LOS MING (II)

Moneda chong zhen tong bao
del último emperador Ming (1628-1644)
 
En mi despedida del recién finalizado 2016 mencioné expresamente como una de las curiosidades del año la moneda cash china, ya que mis contribuciones en el Numismático Digital desde el mes de Mayo me han permitido realizar un recorrido a través de toda su historia que como bien sabéis se remonta, sin apenas interrupciones, al siglo III a.C. Me gustaría estrenar este 2017 con una breve reseña acerca de las piezas del final de la dinastía Ming, periodo comprendido entre el final del siglo XVI y mediados del XVII. En lo que a la moneda se refiere, la era Ming (1368-1644), recordemos, fue una época en que la emisión de moneda cash fue por lo general discontinua y su empleo relegado frente a otras formas de dinero como los lingotes de plata o el papel moneda. 

Pese a encontrarse en una situación de decadencia generalizada, China experimentó una cierta recuperación a finales del siglo XVI. Durante el reinado del emperador Wanli (1573-1619) su ministro Zhang Juzhong adoptó una serie de reformas encaminadas a recuperar el terreno perdido tratando de controlar los niveles de corrupción en la administración y realizando un nuevo censo de tierras tributables para incrementar los ingresos del estado. Al mismo tiempo, mejoró la navegación por el Gran Canal regulando los cursos de los ríos Huai y Amarillo  y manteniendo sus diques de forma eficaz. No obstante, tras su muerte en 1582 los eunucos volvieron a controlar los resortes del poder y estas reformas cayeron en el olvido.

Un ejército cada vez menos eficaz y en manos de mercenarios tuvo la responsabilidad de ocuparse de varios conflictos externos e internos en las últimas décadas de la dinastía. Dentro del país los Ming tuvieron que hacer frente a finales del siglo XVI a la secesión de la región de Ningxia en el curso superior del río Amarillo y a una rebelión organizada en Guizhou por las minorías étnicas de la zona. En el exterior, cabe destacar los enfrentamientos con los japoneses a propósito de la invasión de éstos de la península de Corea. Todos estos enfrentamientos se saldaron a favor de China, pero a un coste muy elevado. Las únicas medidas que implementó la dinastía para compensar el déficit creado consistieron en el aumento de la presión fiscal sobre el campesinado, ya de por sí elevada, y el incremento en las tasas comerciales, que provocó la inmediata protesta de las empresas artesanales. El descontento social era tangible durante las primeras décadas del siglo XVII, y a partir de 1627 se sucedieron una serie de insurrecciones que terminarían con la dinastía en 1644, todo ello mientras los manchúes, sucesores de las tribus jürchen que fundaron la dinastía Jin  en el norte de China durante el siglo XII, iban tomando posiciones a la espera de su definitiva caída.


En efecto, la rebelión en la provincia de Shaanxi de 1627 por parte de las tropas imperiales, a las que se debían innumerables atrasos y no llegaba avituallamiento, prendió la mecha de las insurrecciones por todo el país organizadas por sectores del ejército así como por diversos grupos afectados por la crisis económica y una deficiente administración, muy notablemente el campesinado. Pocos años más tarde, varias provincias se liberaron del control de Beijing y dos líderes (Li Zicheng y Zhang Xianzhong) se repartieron el control del norte y el sur de la zona rebelde respectivamente.


Moneda emitida por el rebelde Sun Kewang, sucesor de Zhang Xianzhong (1648-1657). 
El reverso muestra un valor de 5 li de plata, es decir, unos 0,2 grs. de este metal 
(Early World Coins, R. Tye)

En 1644 Li Zicheng entró en Beijing mientras el último emperador Ming Chongzen se quitaba la vida. Aprovechando la confusión el general Wu Sangui al mando de las tropas del norte se alió con los manchúes para hacerse a su vez con el trono imperial y deshacerse de Li Zicheng, que huyó hacia el sur hasta ser capturado y muerto al año siguiente. Zhang Xianzhong, por su parte, murió en combate contra las tropas manchúes en 1646. Wu Sangui no consiguió su propósito de convertirse en emperador, aunque los nuevos señores de China le recompensaron con el gobierno de la provincia de Yunnan al sur del país, donde gobernó en muchos aspectos como un soberano independiente durante las siguientes décadas. Los focos de rebelión, capitaneados por nobles cercanos a la moribunda dinastía Ming, persistirían durante algún tiempo, pero los manchúes no tardarían en hacerse con el control total de todo el territorio chino.


Durante la era Wanli se retomó la emisión a gran escala de piezas de cobre, tratando de devolver a ésta una cierta continuidad. Sin embargo, esta emisión tuvo que enfrentarse a numerosos problemas desde el comienzo, como el alto precio del metal, la falta de trabajadores cualificados y las deficiencias en la distribución de moneda. Poco después del reinado del  emperador Wanli se llevó a cabo un intento por emitir monedas por valor de 10 cash, aunque la idea fue abandonada al poco tiempo cuando las nuevas piezas vieron su peso sensiblemente disminuido. El asunto de la calidad en las emisiones Ming siempre fue una preocupación para las autoridades monetarias. Para hacernos una idea, a principios del siglo XVII la ceca de Nanjing dividía sus emisiones en cuatro categorías dependiendo de su calidad. Así, las de mayor calidad eran las yang qian o “moneda del norte”, con el peso que les correspondían de 1 qian (alrededor de 3,5 grs.) y utilizadas para el pago del señoreaje en  Beijing; en el escalón siguiente nos encontramos con las feng qian, de un peso algo inferior y utilizadas para el pago de salarios oficiales; tras éstas, una moneda de tercera categoría destinada a la circulación general; y finalmente las shang qian, de poco peso, mala calidad y gran fragilidad, no muy distintas a las piezas de emisión privada que habían proliferado durante gran parte de la dinastía.


La generalización de monedas de mala calidad así como de emisiones privadas a finales de la dinastía contribuyeron al desprestigio de la moneda de cobre, parejo al del propio poder imperial. Para completar este caótico escenario, debemos añadir las emisiones locales que los rebeldes Li Zicheng y Zhang Xianzhong y sus sucesores pusieron en marcha en los territorios bajo su control. Igualmente,  miembros de la familia imperial que trataron de hacer efectivos sus derechos al trono emitieron monedas durante periodos más o menos breves de tiempo, como los príncipes Lu (entre 1644 y 1646), Fu (entre 1644 y 1645) y Yongming (entre 1646 y 1659). Muchas de estas monedas, no obstante, presentan una interesante peculiaridad: en sus reversos puede apreciarse su valor en plata (normalmente ínfimo), sin duda una manera de devolver cierto prestigio al circulante de cobre y garantizar a los particulares una conversión a la plata libre de abusos y arbitrariedades.

Monedas emitidas en las zonas controladas por Wu Sangui (izda. y centro)
entre 1674 y 1678 y su sucesor Wu Shifan (dcha:) entre 1679 y 1681


Décadas después de estos acontecimientos y una vez asentado el poder de los manchúes bajo la dinastía Qing, una rebelión por parte de varios antiguos generales Ming (Wu Sangui el más notable de ellos) que habían sido relevados de sus responsabilidades de gobierno desestabilizó a la nueva dinastía durante el periodo comprendido entre 1673 y 1681. Los rebeldes emitieron su propia moneda de cobre, basada por lo general en el modelo final Ming, con valores de 1, 5 y 10 cash incluyendo en muchos casos la cantidad de plata equivalente en el reverso. Se tratan pues de ejemplos póstumos de la moneda de una dinastía que, pese a su convulso final, marcó una época en muchos sentidos incomparable.


Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009
Gernet, J. El Mundo Chino. Editorial Crítica, Barcelona 1991
Ceinos, P. Historia Breve de China, Sílex Ediciones S.L. Madrid, 2006

Martínez Shaw, C. Historia de Asia en la Edad Moderna, Arco Libros S.L. Madrid, 1996

viernes, 30 de diciembre de 2016

FELIZ 2017

Yongle tong bao, moneda de época
Ming (s. XV)
Terminamos un año más, y como suele ocurrir en fechas tan señaladas toca hacer balance...2016 ha sido para mí muy especial ya que, como muchos sabéis, tengo desde el mes de Mayo la oportunidad de compartir curiosidades nada menos que en Numismático Digital. Esto me ha llevado a recopilar y ampliar mi estudio de las monedas cash chinas, de tal manera que he podido realizar un recorrido ordenado de esta historia de más de dos milenios en varias entregas. En Enero completaré esta serie con la moneda de la era Qing, la última dinastía imperial que dirigió los destinos del gigante asiático hasta 1912. 

Por tanto, si he de escoger un objeto de colección que haya sido especialmente significativo para mí durante este año, ése ha sido sin duda la moneda cash, tema al que he dado unas cuantas vueltas en este blog para desgracia de los que prefieren otros temas. Gracias a ello, no obstante, he podido aprender muchísimo sobe la historia de un inmenso país que, para bien o para mal, va a ser indudablemente uno de los principales actores políticos y económicos del siglo XXI. 

Dos tawilah de cobre
En cualquier caso, si he de quedarme con una pieza que destaque por su aspecto peculiar y su significado histórico, esa sería el tawilah, que protagonizaba mi primera entrada del año. El tawilah, pieza de cobre con una forma muy similar a una horquilla para el pelo, era una versión árabe y un tanto tardía del larin de plata, moneda persa del siglo XVI que se convirtió en una auténtica referencia para el comercio internacional en el Golfo Pérsico y el Océano Índico. 

En cuanto a la notafilia, mi debilidad por los billetes antiguos me lleva a escoger los portugueses correspondientes a la Guerra de los Dos Hermanos, que reflejaban las tensiones propias de principios del XIX entre liberales y absolutistas en el país vecino, y la moneta patriottica veneciana de 1848, que anunciaba la independencia de Austria y la unificación con el resto de la península itálica que se produciría solo unos pocos años más tarde. 

Billete de 20.000 reis de principios del s. XIX (Portugal)

Aunque por motivos laborales y personales no ha sido posible escribir tanto como en años anteriores, estoy satisfecho de haber mantenido la regularidad así como de adentrarme más en la compleja historia del dinero en Asia. Además de la moneda cash y el larin, he podido centrarme en el akçe otomano y en los tangkas del sultanato de Delhi, monedas de referencia en sus respectivos territorios a finales del periodo medieval. 

Por todo este magnífico año, y por los que vienen, os deseo un muy feliz 2017. Nos vemos de nuevo pronto...

sábado, 24 de diciembre de 2016

UNA TRADICIÓN NAVIDEÑA

Pudin de Navidad, tradicional dulce navideño británico
La Navidad es considerada una época en la que sentimientos como la generosidad o el altruismo son especialmente resaltados, por lo que no resulta extraño que las monedas formen parte de muchas tradiciones navideñas. En Gran Bretaña perviven creencias populares en las que las monedas son sinónimos de buena fortuna y bienestar; es el caso de la tradición del pudin de Navidad (Christmas pudding) que tengo el placer de compartir en un día como hoy.

El pudin de Navidad es un pastel generalmente de forma esférica elaborado con una rica mezcla de fruta seca (pasas, ciruelas), nueces, miga de pan, huevo y grasas animales, todo ello coronado con una hoja de acebo. En muchos casos se añade algún tipo de alcohol como el brandy para darle más sabor así como para tener la posibilidad de flambearlo, lo cual añade espectacularidad a su presentación. Sus orígenes se remontan a la Baja Edad Media y, como nos podemos imaginar, este plato ha vivido una auténtica evolución desde entonces, pues en un principio estaba concebido más como un potage de carne, frutas y especias variadas. Solo siglos más tarde comenzó a ser considerado un dulce y adoptar la forma de pastel, alcanzando su actual forma y receta en tiempos de la Reina Victoria. Tradicionalmente el comienzo de su preparación se asociaba al domingo anterior a Adviento (un mes antes el día de Navidad), de tal manera que pudiera ser consumido el 25 de Diciembre una vez madurara lo suficiente.

Para añadir un poco de emoción a la consumición del pudin de Navidad, en algún momento se decidió añadir monedas de plata u otros objetos a la mezcla, que trajeran suerte y riqueza a aquel que los encontrara. Es una tradición que también se remonta a la Edad Media inglesa aparentemente, aunque separada del pudin de Navidad (que, recordemos, aún no era un pudin en aquella época). La duodécima noche después de Navidad, oficialmente la última del periodo navideño, se tomaba un pastel al que se introducía una judía seca para que la persona que lo encontrara fuera proclamado rey o reina de forma simbólica esa noche. Siglos más tarde fue el pudin de Navidad el que tomó el relevo como postre navideño pero en lugar de legumbres se optó por monedas de plata, eternos símbolos de riqueza y bienestar. Existen discrepancias acerca de la moneda tradicionalmente escogida, muchos sostienen que ha sido la de tres peniques (threepence) y otros la de seis peniques (sixpence). Lo importante es que el metal empleado en la elaboración del pudin debe ser plata, ya que no es conveniente añadir otros metales menores a la mezcla. Como la Royal Mint no emite monedas de plata para la circulación desde la década de 1940, hay familias que para mantener la tradición llevan usando la misma moneda de plata (de tres o seis peniques) durante generaciones. 

Monedas de 3 y 6 peniques de principios del siglo XX.
¿Cuál es la preferida para el pudin?
Se dice que encontrar la moneda en el trozo asignado de pudin trae buena suerte y riqueza al afortunado o afortunada para el año siguiente. Es habitual, y más en una época de generosidad, que los anfitriones prefieran repartir la suerte añadiendo más monedas a la mezcla. Al fin y al cabo, en ningún lugar está escrito que el pudin deba contener una sola pieza, ni que la fortuna deba sonreir a una sola persona...

Y, con esta interesante tradición, que tanto recuerda (y seguro está estrechamente ligada) a nuestro roscón de reyes, os deseo que paséis un feliz día de Navidad con vuestra familia y amigos, y que el nuevo año que en breve comienza os traiga salud, felicidad...y más cosas interesantes que coleccionar.

domingo, 11 de diciembre de 2016

MONEDAS CASH DE LOS MING

Mapa aproximado de la China Ming c. 1580 (wikipedia)
Uno de los pocos periodos de la Historia de la moneda cash china que me quedan por compartir en este blog es precisamente uno de los más conocidos, el correspondiente a la era Ming, comprendida entre 1368 y 1644. La llegada al poder de los Ming supuso el retorno de una dinastía autóctona china al trono imperial tras décadas de ocupación y explotación por parte de unos mongoles que ya habían perdido el empuje guerrero de antaño. Los Ming se mantuvieron en el poder durante casi 300 años, durante los cuales se pusieron en práctica políticas de recuperación económica y expansión diplomática y territorial que en muchos sentidos devolvieron a China su prestigio en la esfera asiática. La moneda de cobre, sin embargo, no conoció el esplendor de épocas anteriores, al tener que co-existir con otras formas de dinero como los lingotes de plata o el papel moneda. La emisión de moneda Ming fue por tanto discontinua y en muchos casos escasa, aunque presenta una serie de características propias que hacen de ella un objeto de estudio independiente.

Las primeras medidas tomadas por Zhu Yuanzhang, que adoptó el nombre de reinado de Hongwu y estableció la capital en Nanjing en 1368, iban encaminadas a la reconstrucción de un país asolado por el conflicto y la deficiente administración de los Yuan. Hongwu puso el foco sobre la agricultura, tradicional motor de la economía china, apostando por el aumento de la productividad y de la extensión de las tierras cultivables, así como reconstruyendo sistemas de irrigación y creando nuevas infraestructuras. Asimismo, se impulsó una política de facilidades para los agricultores, como la suavización de los impuestos, la transferencia de tierras o la distribución de créditos para la roturación. Si durante la era Song los ingresos principales habían provenido de las actividades comerciales, durante la era Ming vendrían de la agricultura.

Hong wu tong bao (1368-1398)
La organización administrativa se inspiró en modelos de dinastías anteriores,  con la adopción de los ministerios de Finanzas, Función Pública, Ritos, Ejército, Justicia y Obras Públicas. La diferencia principal radica en que ahora pierden autonomía frente a un emperador que va adoptando tendencias cada vez más autocráticas, que en el caso de Hongwu se manifiestan en purgas periódicas entre el funcionariado llegando incluso a su círculo más cercano. Asimismo, estableció una Dirección General de los Cinco Ejércitos que le aseguraba un control más estrecho del estamento militar, apoyado en un ejército profesional. Se crearon cuerpos de policía política, responsables de detectar cualquier conducta sospechosa dentro del funcionariado que no hizo sino disminuir la eficacia del mismo, ya que era preferible la inactividad a la posibilidad de ser tachado de traidor. En este contexto, no es de extrañar que los eunucos fueran copando cotas más altas de poder frente a los tecnócratas, hasta hacerse virtualmente los amos de China.

Yongle tong bao (1403-1424)
Las primeras décadas de la dinastía Ming estuvieron marcadas por la expansión territorial y diplomática. No sería hasta 1387 cuando se completaría la unificación del país y la expulsión definitiva de los mongoles. Tras la muerte de Hongwu en 1398, el emperador Zhu Di, que adoptó el nombre de era de Yongle, se adentró en el norte ocupando Manchuria hasta la desembocadura del Amur. En el lado opuesto del país, unos 5.000 Km al sur, ocupó el reino de Dai Viet, en  el actual norte de Vietnam. Igualmente, trató de recuperar influencia en Asia Central frente a los mongoles controlando los reinos de Huami y Turfan, claves en el control de la Ruta de la Seda, y estableciendo relaciones con Tíbet, convertido en un socio comercial de gran importancia. En cualquier caso, la era de Yongle (1403-1424) será recordada como la de las expediciones marítimas del eunuco  Zheng He por todo el Océano Índico llegando al Golfo Pérsico , el Mar Rojo y las costas de África Oriental, casi un siglo antes de la época de los grandes descubrimientos protagonizada por portugueses y españoles.

En este contexto de recuperación y expansión tuvo un lugar destacado la revitalización en la emisión de moneda y en la adopción de diversas formas de dinero alternativas. Durante las primeras décadas de los Ming en el poder se trató de volver a niveles de producción de piezas de cobre de épocas anteriores, aunque la discontinuidad en este aspecto sería una característica de la dinastía en sus casi 300 años de duración. Por lo general, los caracteres de los anversos de las monedas, además de los habituales tong bao (moneda en circulación) a derecha e izquierda, reflejarán un título imperial por emperador, y solo en contados casos los caracteres se referirán a su nombre propio. Asimismo, contarán muchas veces con la marca de la ceca en el reverso así como con el numeral que indique su valor facial de 1, 2, 3, 5 y 10 cash, normalmente acorde con su peso y tamaño. Las monedas de 1 cash trataban de ajustarse al peso de 1 qian, es decir, la décima parte de un liang o tael de 36 grs. de peso.
Moneda hong wu tong bao de 10 cash, en cuyo reverso (dcha.) puede distinguirse
 el numeral 10 abajo (Cast Chinese Coins, D. Hartill)
 
No obstante, la moneda Ming siempre tendría que competir frente a otras formas de dinero que a la larga le harían perder relevancia y prestigio. Por un lado, la emisión privada no oficial de moneda, que lógicamente afectaba a la calidad y el valor real de las piezas. Dos, el recurso a la emisión de papel moneda por parte del estado  con el mismo resultado que en épocas anteriores, es decir, devaluación rápida y actuaciones abusivas de las autoridades para fomentar y mantener su utilización. Y tres, el uso cada vez mayor durante el siglo XV de los lingotes de plata, que triunfaron netamente sobre las demás formas de dinero, ya que se convirtieron en el método preferido de pago para las transacciones comerciales y los  impuestos. 

La plata no se impondría solo frente al cobre, sino también frente al papel. Al igual que en épocas anteriores el empleo del billete degeneró en rápidas devaluaciones y una general pérdida de confianza por parte de sus usuarios. Si al principio de la dinastía Ming el valor del billete había quedado fijado en 1000 piezas de cobre y un liang (36 grs.) de plata, pocos años más tarde valdría cuatro veces menos y en 1445 llegaría a costar mil veces menos que el liang de plata. Con todo, los billetes seguirían circulando hasta 1573, pero su emisión se detendría a mediados del siglo XV y se reanudaría en muy contadas ocasiones. Tras la dinastía Ming los manchúes considerarían el papel moneda como sinónimo de mala administración económica, con lo que no volverían a verse billetes en China hasta mediados del siglo XIX. Con todo, los billetes Ming constituyen hoy en día el papel moneda más antiguo al que pueden acceder los coleccionistas de notafilia, si bien a precios normalmente muy elevados.

Lingote de plata de aprox. 30 grs. de peso (Early World Coins, R. Tye)

Fueron los lingotes de plata los que dominaron netamente las transacciones comerciales y el pago de impuestos durante la mayor parte del periodo Ming. Su uso se comenzó a generalizar durante la segunda mitad del siglo XV, momento en que se empezaron a pagar en plata los tributos de las provincias y las tasas que eximían a determinados grupos de realizar trabajos obligatorios. La importancia de la plata aumentaría aún más en el siguiente siglo con la introducción de piezas de plata procedentes de América, una de las consecuencias de la creciente influencia española en Asia. De hecho, durante el siglo XVI se llevaron a cabo importantes reformas que tenían como fin la simplificación de las políticas fiscales pero en la práctica asumían el empleo generalizado de lingotes. El llamado “método del latigazo único” consagraba la supremacía de la plata ya que establecía que casi todos los impuestos y tasas debían pagarse en este metal. Pese a que estas reformas trataban de evitar abusos terminaron introduciendo otros nuevos, pues por lo general los más desfavorecidos salían perdiendo al cambiar sus piezas de cobre por plata y muchos funcionarios impusieron arbitrarias “cargas de fundido”  con la excusa de verificar la pureza de la plata.

De esta forma, durante el reinado del emperador Xuan Zong (1426-1435) se interrumpió la emisión de moneda de cobre, que no sería retomada (y de forma muy discontinua) hasta casi siete décadas después. 

http://www.numismaticodigital.com/noticia/10065/rumbo-a-lo-desconocido/la-moneda-china-de-la-dinastia-ming.html
Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009
Gernet, J. El Mundo Chino. Editorial Crítica, Barcelona 1991
Ceinos, P. Historia Breve de China, Sílex Ediciones S.L. Madrid, 2006

Martínez Shaw, C. Historia de Asia en la Edad Moderna, Arco Libros S.L. Madrid, 1996

miércoles, 30 de noviembre de 2016

UCRONÍA NUMISMÁTICA

Corona de fantasía de Eduardo VIII de 2006 que conmemora el
70 aniversario de su reinado
Todo aficionado o estudioso de la historia, como es el caso del que aquí escribe, es en mayor o menor medida aficionado a la ucronía, o aquella reconstrucción histórica basada en hechos posibles pero que realmente no han sucedido. A lo largo de la Historia han tenido lugar muchos momentos clave, decisivos en la formación de acontecimientos posteriores, pero que cuando se analizan es fácil caer en la cuenta del peso del azar o los imponderables en el resultado final. Muchas veces un acontecimiento histórico de gran relevancia ha dependido de la puntería de un tirador (la historia de Estados Unidos está llena de ejemplos sobradamente conocidos en este sentido) de las condiciones climatológicas (por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible) o de errores de cálculo más o menos patentes (como los muchos que cometió Hitler en su gestión de los asuntos militares). Así, es inevitable preguntarnos con cierta frecuencia: ¿y si las cosas hubieran ocurrido de otra manera?

Reverso de la corona de fantasía de Eduardo VIII
El género de la ucronía (what if en inglés) ha sido muy cultivado en los últimos años, aunque dista mucho de ser nuevo. Construir un pasado o presente alternativo en base a unos acontecimientos que jamás tuvieron lugar pero que podrían haber ocurrido conduce siempre a la reflexión acerca de la importancia de las consecuencias de cualquier acción (o no-acción) así como de la fragilidad que muchas veces domina nuestra toma de decisiones. La literatura de ficción está llena de ejemplos de ucronías, sobre todo en el mundo anglosajón. Una de las más conocidas es "Patria" (Fatherland) de Robert Harris, que narra una historia de intriga política al más alto nivel con un hipotético Berlín nazi de 1964 como telón de fondo. Los finales alternativos de la II Guerra Mundial siempre han proliferado, como demuestra la novela de Philip K. Dick “El Hombre en el Castillo” (The Man in the High Castle) o la más reciente de C.J.Sansom “Dominación” (Dominion). Cambiando de temática, resulta especialmente interesante la novela “Día de Resurrección” (Resurrection Day) de Brendan Dubois, ambientada en  un Boston de 1972 que conmemora los 10 años de la breve guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética a propósito de la crisis de los misiles cubanos. Dentro de nuestras fronteras, es recomendable “En el Día de Hoy” de Jesús Torbado que describe los meses posteriores a una hipotética victoria republicana en la guerra civil en 1939 muchas veces desde la mirada de un Hemingway para el que “Madrid era una fiesta".

El curso de la Historia siempre afecta en mayor o menor medida al dinero. Muchas veces no he podido evitar preguntarme ¿cómo hubieran sido las monedas y billetes en estos escenarios alternativos? No he investigado mucho al respecto, pero dada la proliferación de dinero de fantasía para coleccionistas, me extraña que no se le haya ocurrido a nadie, por ejemplo, diseñar un billete español de 1953 con Picasso en el anverso y su Guernica en el reverso, o marcos alemanes de 1922 con la efigie desafiante y un tanto altiva del káiser Guillermo. No obstante, gracias (cómo no) a Coincraft he encontrado una interesante moneda que nunca existió: una corona con el busto de Eduardo VIII de Inglaterra, tío de la actual soberana.

El reinado de Eduardo VIII en aquel convulso año de 1936 fue breve (apenas 10 meses) pero dejó una profunda huella en la familia real británica y en el llamado establishment, ya que dio origen a una crisis constitucional sin precedentes. Pese a ser una figura bastante popular debido a su carácter informal y cercano, causaba preocupación su dejadez en relación con sus obligaciones de futuro jefe de estado y líder de la Iglesia Anglicana. Su acceso al trono a la muerte de su padre Jorge V en Enero de 1936 estaba plagado de incógnitas acerca de su futuro comportamiento como monarca, máxime si tenemos en cuenta que a la edad de 41 años aún no había contraído matrimonio.

Penique de 1936. Aunque lleve la efigie de Jorge V,
seguramene se emitió durante el reinado de Eduardo
El problema vino en el momento en que Eduardo dejó clara su intención irrenunciable de casarse con Wallis Simpson, norteamericana de la alta sociedad que presentaba el pequeño inconveniente de estar casada en ese momento. Por si esto fuera poco, se trataba de una mujer que ya se había divorciado anteriormente, lo cual le imposibilitaba el acceso al trono a ojos de una sociedad aun fuertemente influenciada por los valores morales victorianos. Tras varios infructuosos intentos por parte del gobierno de Baldwin de convencer al rey de que renunciara a su romance con Wallis o de encontrar una solución intermedia (se consideró brevemente la posibilidad de un matrimonio morganático) Eduardo optó por la decisión más drástica e inédita en la historia milenaria de Inglaterra: renunciar voluntariamente al trono en favor de su hermano Jorge, abdicación que se hizo efectiva el 10 de Diciembre de 1936.

Uno de los privilegios a los que renunció Eduardo por amor  fue a ser inmortalizado en las monedas de su época. A la muerte de un monarca el heredero o heredera le sucede automáticamente, no obstante la celebración oficial de coronación tiene lugar algún tiempo después. La de Eduardo VIII estaba prevista para 1937, y solo entonces las monedas con su efigie empezarían a circular. Al no llegar nunca este momento, las emisiones de prueba que se habían preparado fueron guardadas y largamente olvidadas hasta fechas relativamente recientes. Para los coleccionistas interesados en la moneda británica del reinado de Eduardo VIII existen sin embargo dos opciones. Una, hacerse con monedas de fantasía como esta atractiva corona (cuarto de libra) de cuproníquel. Otra, adquirir monedas de 1936 con la efigie de Jorge V como el penique de la imagen, dado que con casi total seguridad, cualquier moneda emitida durante ese año corresponde a su breve reinado.

Reverso del penique de 1936
La vida de Eduardo tras la abdicación tuvo sus altibajos. En 1937 se casó con Wallis, que había conseguido su segundo divorcio poco antes gracias a un adulterio fingido de su comprensivo esposo. No obstante, ese año marcaría en gran medida su reputación para el resto de su vida, ya que su controvertida visita a Alemania le hizo ser tildado de pro-nazi en muchos círculos. Sus simpatías hacia el III Reich son aún hoy objeto de controversia, pues es posible que, como muchas personas de su generación, se dejara engatusar  por la propaganda de aquel régimen. Muchos dicen que, de haber continuado como rey su actuación tras el estallido de la II Guerra Mundial hubiera sido muy diferente a la de su hermano, lo cual podría haber influido en la formación de un gobierno apaciguador en 1940 en lugar de un gabinete que plantara cara a los alemanes. No creo que esta hipótesis pueda tomarse como una certeza, ya que el poder de decisión de la corona se encontraba ya muy limitado en aquel momento, por lo que es dudoso pensar que las intenciones de Eduardo podrían haber influido decisivamente en el curso de los acontecimientos. Eso sí, en el universo de "Patria" de Robert Harris Eduardo recupera el trono en 1945 tras la hipotética victoria  alemana, con lo que es rey en 1964 con su sobrina Isabel exiliada en Canadá reclamando sus derechos al trono. Teniendo en cuenta que Eduardo falleció en 1972 sin descendencia, los problemas sucesorios que hubieran acompañado a Eduardo en este contexto hubieran seguramente causado una crisis constitucional aún mayor que la de 1936.

En cualquier caso, una minucia comparada con lo que habría supuesto una Inglaterra derrotada, con coronas similares a la de la imagen circulando entre la desmoralizada ciudadanía británica…  

Bates, S. Edward VIII and Wallis. A king at war with his country en BBC History Magazine, January 2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

EL DÓLAR MALAYO

División de la península malaya bajo dominio británico: Estados
Federados (centro, en amarillo), Estados no Federados (en azul) y
Establecimientos de los Estrechos (en rojo) Fuente: Wikipedia
Para cualquier coleccionista que valore el contenido histórico de una pieza (que creo constituyen la mayor parte de los casos) siempre es interesante encontrar monedas o billetes de estados que dejaron de existir. En ocasiones la desaparición o nacimiento de estados puede tener pocas consecuencias (véase el caso de Checoslovaquia en 1993, una de las escasas escisiones pacíficas que hayan podido tener lugar)  pero por lo general se trata de procesos más o menos traumáticos, que marcan un antes y un después. Es el caso de los procesos de descolonización en África y Asia durante las décadas de 1950 y 1960, que en pocos años dejaron obsoletas las concepciones dominantes que hasta entonces se tenían en cuanto a geopolítica y relaciones internacionales. La moneda de hoy, el dólar malayo, tuvo una corta existencia pero sin duda muy intensa, ya que circuló en parte de la actual Malasia durante el último periodo colonial británico y fue testigo de la II Guerra Mundial, la invasión japonesa y el nacimiento de una nueva nación en el sudeste asiático.

martes, 25 de octubre de 2016

MONEDAS CASH DE LA EDAD MEDIA (V)

Mapa del mundo chino a mediados del siglo XII
(fuente: wikipedia)
Aprovechando que en breve publico un nuevo artículo sobre la historia de la moneda china en Numismático Digital, esta vez centrándome en la convulsa época de los mongoles, quisiera compartir hoy una breve reseña acerca de uno de los pueblos conocidos como "bárbaros sinizados", esto es, tribus nómadas que habitaban los confines al norte y oeste de China cuya proximidad al mundo chino les posibilitó no solo adoptar su cultura, estilo de vida e instituciones sino también convertirse en vecinos poderosos e influyentes. 

viernes, 14 de octubre de 2016

MONEDAS INDIAS DE LA EDAD MEDIA (VI)

Extensión del sultanato de Delhi
durante el siglo XIII (fuente: wikipedia)
Seguimos hoy en India, fascinante país que últimamente tenía un tanto descuidado. Hoy voy a centrarme en el tangka de plata, moneda de referencia del sultanato de Delhi (1206-1526), una era especialmente significativa en la historia del país, ya que por primera vez desde los tiempos del Imperio Maurya (ss. IV-II a.C.) la mayor parte del subcontinente se unificó bajo un mismo soberano.  

Sin embargo, esta unificación no fue duradera, cosa que no sorprende cuando comprobamos que el sultanato de Delhi presentaba ciertas carencias crónicas. Una de estas carencias se manifestaba en su debilidad estructural, ya que todos los intentos de establecer una administración efectiva del territorio fuera de la capital solían estar condenados al fracaso. Por otro lado, las intenciones centralizadoras de los sultanes chocaban constantemente con el poder local representado en la nobleza o los líderes militares, siempre celosos de salvaguardar sus intereses, lo cual conducía a una continua inestabilidad política. Las formas muchas veces despóticas y crueles de los sultanes no ayudaban precisamente a mejorar esta situación.  

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL BILLETE DE 0 RUPIAS

Una vez en la universidad, a propósito del siempre desagradable asunto de la corrupción política y económica, un profesor nos lanzó la siguiente pregunta al aire: ¿qué tipo de corrupción creéis que es más perjudicial, la de gran escala o la de pequeña escala? Por gran escala se refería a los grandes escándalos financieros o de malversación por parte de autoridades públicas, aquellos que copan las portadas de los periódicos y son primera noticia en los telediarios, ya que normalmente suponen grandes cantidades de dinero. La corrupción de pequeña escala, por contra, hace referencia a aquella que protagonizan los funcionarios en puestos intermedios o bajos, normalmente a través de sobornos a cambio de favores o mayor rapidez en trámites administrativos.

La respuesta a la pregunta parecía simple: la de gran escala, por supuesto, dado que las cantidades sustraídas son mayores. A más dinero robado, peor tipo de corrupción. No obstante, el profesor nos invitó a reflexionar: ¿estáis seguros?

Billete de 0 rupias contra la corrupción, parte de la campaña de la organización 5th Pillar

viernes, 23 de septiembre de 2016

MONEDAS CASH DE LA EDAD MEDIA (IV)

Moneda song yuan tong bao (960-76)
del emperador Tai Zu
Aunque este tema ya fue tratado en una entrada anterior, los artículos acerca de la historia de la moneda cash china que estos últimos meses he tenido la ocasión de publicar en Numismático Digital me han ayudado a profundizar en diferentes aspectos de la numismática oriental, todavía muy desconocida en nuestro país. Hoy voy a compartir un repaso de las monedas de la dinastía Song del norte, establecida en China entre los años 960 y 1127, producidas en un momento de expansión económica y comercial sin precedentes.

En el año 960 Zhao Kuangyin, comandante de la guardia imperial bajo los Zhao posteriores del norte de China, se proclamó emperador adoptando el nombre de Tai Zu, lo que daba comienzo oficial a la dinastía Song, que estableció su capital en Kaifeng. En el transcurso de dos décadas el nuevo estado se anexionaría, de forma por lo general pacífica, los reinos del sur de China que durante el siglo X habían gozado de un estatus independiente en la práctica: Chu, Shu Posterior, Han del Sur, Jiangnan, Wu-Yue y Han del Norte. Pese a esta rápida conquista, los Song no se caracterizaron por su empuje guerrero, pues nunca pudieron hacerse con el control total del antiguo imperio de los Tang. Los choques principales tuvieron lugar en el norte, frente al imperio de los kitan, un pueblo de bárbaros sinizados que logró establecer un estado en la zona que ocupa la actual Mongolia, Manchuria y norte de China durante la llamada era de las cinco dinastías y diez reinos (907-960). Tras años de infructuosas campañas militares,  los Song acordaron con los kitan el pago de un tributo anual a cambio de la paz, aceptando la imposibilidad de recuperar el norte. No fue esta la única región que se les resistió: el oeste, clave en el control de la Ruta de la Seda, quedó bajo el dominio de los llamados Xia occidentales, confederación de pueblos turcos y tibetanos, y en el sur se consolidó el reino de Dali, sucesor del antiguo reino de Naznhao. Las tensiones fronterizas en el norte y el oeste, así como su coste económico, serán una constante durante todo este periodo y, a la larga, una de las causas de la caída de la dinastía.

sábado, 10 de septiembre de 2016

MONEDAS SUPERSTICIOSAS (II)


Anverso del "Mercury dime" de 1940
Aunque normalmente nos alejemos de las supersticiones al considerarlas  como comportamientos irracionales, es normal darnos cuenta de que, en ocasiones, podemos caer en ellas. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces hemos considerado como un buen augurio encontrar una moneda en el suelo, sin importar el poco valor que ésta tenga? o ¿en cuántas ocasiones hemos lanzado una moneda a una fuente con la esperanza de que nuestra suerte cambie a partir de ese momento? Ya en la anterior entrada sobre este tema vimos que las monedas reúnen una serie de características que hacen de ellas talismanes en potencia para los que las portan: son de pequeño tamaño y de materiales perdurables, poseen un valor teórico o real y suelen estar cargadas de simbolismo. A lo largo de la historia las monedas de plata han tenido un papel muy destacado como amuletos o protectores frente a la mala suerte o amenazas de tipo espiritual.

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