lunes, 3 de mayo de 2021

LAS ÚLTIMAS PREDECIMALES

Moneda de 5 uguiya de 1973
Hace unos meses tuvimos la oportunidad de compartir una moneda apenas conocida, el ariary de Madagascar, cuya principal peculiaridad consistía en el hecho de ser una de las dos últimas que aún no se han decimalizado, manteniendo como base para su división el 5 (1 ariary = 5 iraimbilanja). Os podéis imaginar que tras publicar ese artículo la tentación de escribir otro sobre la otra moneda predecimal aún vigente, la uguiya de Mauritania, era realmente abrumadora. La verdad es que no puedo hoy sino dar unas pocas pinceladas acerca de la uguiya, más que nada porque no es sencillo encontrar información sobre ella. Pero hay veces que eso puede ser un aliciente más que un obstáculo. 

En cualquier caso, lo más interesante que he podido averiguar reside, como tantas veces sucede, en su etimología. El término uguiya deriva, parece ser, de una palabra árabe que significa "onza", y todo apunta a que su origen se encuentra en las rutas comerciales transaharianas, en las que la zona que hoy ocupa Mauritania tenía un papel destacado. Frontera natural entre el mundo árabe y el África subsahariana, Mauritania fue durante siglos una zona de paso privilegiada en África occidental, lo cual le puso en el punto de mira de estados influyentes como el imperio Ghana y los almorávides en la Edad Media y, en tiempos mucho más recientes, Francia. El comercio que el imperio de Ghana desarrollaba con el norte de África, Oriente Medio y la Península Ibérica incluía oro (medido en onzas, lo que daría nombre a la futura moneda del país), sal, tela, joyas y esclavos. Poblaciones como Kumbi Saleh o Audaghost, situadas en zonas semidesérticas, llegaron a sumar decenas de miles de habitantes en su época dorada. 

Fueron los contactos continuos con los bereberes del norte y los comerciantes árabes los que contribuyeron a islamizar el territorio, un proceso que se consolidó con la invasión almorávide del siglo XI y la posterior llegada de los árabes yemeníes. Éstos últimos trataron además de imponer una suerte de organización social basado en un sistema de castas, cosa bastante complicada en una zona con semejante mezcla étnica y cultural, en la que muchos grupos todavía tenían costumbres nómadas. Los contactos con los europeos se intensificaron a partir del siglo XV a través de la costa atlántica, por la que salían los productos locales, muy en particular la goma arábiga, necesaria para la industria textil. Aún así, las potencias europeas nunca mostraron un interés especial en ocupar Mauritania hasta bien entrado el siglo XIX, momento en el que Francia consolida su presencia en África occidental. Los franceses acabaron anexionando este territorio a su imperio de forma oficial en 1920, no obstante en ningún momento ejercieron un control directo sobre el mismo, confiándolo por lo general en las élites locales. 

Reverso de billete de 500 uguiya de 1996

De esta forma, cuando los franceses concedieron la independencia a Mauritania en 1960, no habían dejado demasiada huella en este nuevo estado salvo curiosamente en el ámbito  monetario. Mauritania formaba parte en un principio de la zona CFA (Comunidad Financiera de África), pero decidió abandonarla en 1973 en un claro intento por marcar distancias con la antigua metrópoli, sustituyendo el franco CFA por la uguiya. Aún así, el franco CFA fue referencia de la nueva moneda nacional ya que se establecía un cambio de 5 CFA por uguiya. Esta equivalencia es la que posteriormente se aplicaría al divisor de la moneda, el khoum o jum, un total de cinco por uguiya. No es decimal, pero se acerca. 

Pese a la turbulenta historia que ha vivido Mauritania durante sus seis décadas de independencia, no parece que su moneda se haya visto especialmente afectada. Golpes de estado, conflictos con sus vecinos (uno de ellos a propósito de la descolonización del Sahara occidental), y tensiones internas derivadas de la amalgama étnica y cultural arriba mencionada han impedido a Mauritania gozar de una estabilidad política y económica continuada. Pese a todo, la uguiya se ha mantenido en el tiempo con pocos cambios salvo una reciente redenominación de 2018 mediante la cual se ponía en circulación la nueva uguiya a razón de 1:10, equivaliendo a 10 antiguas uguiyas. Y, por supuesto, manteniendo su división en múltiplos de cinco. 

Reverso de billete de 200 uguiya de 2013

No me ha sido posible averiguar mucho más acerca de la uguiya, algo que en ningún caso debe ser un impedimento para que los coleccionistas nos interesemos por ella. Seguramente si analizamos de forma más detallada la historia de Mauritania (preferentemente adquiriendo algún conocimiento de árabe) podremos conocer más acerca del misterioso origen de esta unidad monetaria. Y, por supuesto, adentrarnos en el poco conocido y fascinante mundo del uso del dinero en el África antigua y medieval. 


http://www.africainfomarket.org/cultura/paises/mauritania/historia/historia.htm

https://www.britannica.com/place/Mauritania/History

https://es.wikipedia.org/wiki/Uguiya

domingo, 18 de abril de 2021

BILLETES POLÉMICOS

Si las monedas han podido generar polémica en las sociedades en las que circulan, tal y como hemos comprobado en varios artículos, los billetes no podían ser menos. Hace unas pocas semanas, al comienzo de este 2021, vimos cómo unas fronteras mal trazadas en una moneda conmemorativa italiana llevó a objeciones por parte de Alemania y a su posterior retirada y sustitución por un nuevo diseño con un mapa político de Europa más ajustado a la realidad. Con las fronteras no se juega, y cualquier acto por inocente que sea que las ponga en cuestión puede llevar a conflictos de todo tipo, desde los meramente diplomáticos hasta escaramuzas militares. 

Si además hablamos de una zona en conflicto, la cosa se puede complicar todavía más. Recientemente, en octubre pasado, Arabia Saudí emitió un nuevo billete de 20 riales destinado a homenajear al número 20 por partida triple, al ser la sede del G20 en el año 2020. El llamado Grupo de los 20, abreviado G20, es un foro internacional compuesto por los ministros de finanzas y presidentes de los bancos centrales de los 20 países más industrializados que tiene como finalidad afrontar los retos económico-financieros mundiales de forma multilateral. Pertenecer a este selecto club, que reúne en torno al 90 % del PIB mundial y el 80 % del comercio global, proporciona a sus miembros un notable prestigio. Arabia Saudí, principal economía de Oriente Medio y socio estratégico por excelencia, no iba a dejar pasar una ocasión como esta para, tal y como reza la expresión inglesa, "salir en el mapa". 


Anverso del nuevo billete con el retrato del rey Salman bin Abdulaziz Al Saud


Y así lo reflejaron en este billete. Con un mapa del mundo ni más ni menos en el que una estrella marca el lugar de Arabia Saudí como anfitriona de la reunión. Una reunión que, por cierto, tuvo que celebrarse finalmente de forma virtual tal y como marcan los protocolos del covid-19, pero que en ningún caso iba a restar protagonismo a la monarquía saudí. Si en el reverso Arabia Saudí ocupa un lugar central en el planeta, con los miembros del G20 sombreados, el anverso lo protagoniza el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud con una inscripción que proclama la presidencia saudita del G20. Un billete que luce además los elementos más novedosos en cuanto a impresión de papel moneda y seguridad, tal y como destacaron en su momento las autoridades monetarias saudíes. Desgraciadamente para éstas, el billete causó sensación pero por motivos muy diferentes. 

Reverso del billete con los países del G-20 sombreados


Si nos fijamos con detenimiento en el mapa del reverso, descubriremos un nuevo y misterioso "estado" en la confluencia entre India, China y Pakistán, con unas fronteras bien definidas. Se trata de Cachemira, un verdadero quebradero de cabeza para estos tres gigantes asiáticos consecuencia de un trazado de fronteras apresurado y poco estudiado en 1947, tal y como puede comprobarse en la magnífica película de 2017 "El último virrey" de Gurinder Chadha. Esta vasta región del Himalaya de 220.000 Km2 y una población de aproximadamente 12 millones de habitantes ha sido una constante fuente de tensiones y conflictos más o menos declarados entre India y Pakistán, con la participación ocasional de otra potencia nuclear: China. Durante la partición de 1947 se estipuló que esta región de mayoría musulmana, anteriormente un "estado principesco" semiindependiente, tendría libertad de elección en cuanto al país al que pertenecería. El maharaja local, tras considerar la opción de la independencia, pasaría a aliarse con India tras un intento de invasión fallido por parte de los pakistaníes. La tensión seguiría creciendo hasta derivar en guerra abierta en al menos dos ocasiones.  A falta de una resolución definitiva que nunca acaba de llegar hoy día se ha establecido una división de facto entre la zona administrada por India (Jammu y Kashmir), la administrada por Pakistán (Gilgit-Baltistan) y una pequeña parte bajo el control de la RPC (Aksai Chin).  

Es un tema sensible, pero seguramente más para India, país que más problemas está encontrando últimamente en definir los términos de esta administración con una población mayoritariamente musulmana. Cuando Arabia Saudí anunció la emisión de este billete conmemorativo, el gobierno indio fue el que más enérgicamente protestó. Un portavoz se expresó en estos términos: 

Hemos trasladado nuestra preocupación a Arabia Saudí por esta grave tergiversación de las fronteras territoriales externas de la India en un billete de banco oficial y legal de Arabia Saudita. Le hemos pedido a la parte saudí que adopte medidas correctivas urgentes a este respecto. Reitero que los territorios de la unión de Jammu y Cachemira y Ladakh son partes integrales de la India.

Curiosamente, no se conocen quejas similares de Pakistán, el otro gran afectado por esta tergiversación. Se comprende mejor la falta de protesta del gobierno chino, otro integrante del G20, ya que las fronteras chinas se respetan en su totalidad. Las últimas noticias relacionadas con este asunto, de principios de Diciembre de 2020, recogían la preocupación saudí por este malentendido, asegurando la pronta retirada de circulación de los nuevos billetes y su sustitución por otros. 


Detalle de la zona del subcontinente indio en el billete de 20 riales (arriba)
y mapa de la zona de Cachemira con las diferentes zonas controladas por India, 
Pakistán y China. Puede comprobarse que la "Cachemira independiente" del 
billete coincide con las zonas controladas por India y Pakistán. 



La cumbre se celebró los días 21 y 22 de Noviembre de 2020 de forma virtual, algo que seguramente ayudó mucho a pasar por alto este incidente diplomático. Cabe preguntarse las razones que llevaron a las autoridades monetarias saudíes a cometer un error semejante, teniendo en cuenta su proximidad geográfica y cultural con respecto a la zona en conflicto. Salvando las distancias, sería algo así como si los ingleses emitieran un nuevo billete con un mapa de Europa en el que apareciera un País Vasco independiente que incluyera Navarra e Iparralde en el sur de Francia.

Lo más probable es que haya existido cierta intencionalidad, motivada seguramente por la simpatía hacia una región de mayoría musulmana recientemente perjudicada por el gobierno indio. En Agosto de 2019 India revocó el artículo 370 de su constitución que concedía a Cachemira un status privilegiado por el cual la región disfrutaba de una amplia autonomía excepto en defensa, política internacional y comunicaciones. La puesta en marcha de esta medida fue acompañada de una polémica suspensión de derechos fundamentales y del consiguiente descontento por parte de su población, ahora más bajo el control directo de Nueva Delhi.  

No es la primera vez que se ha utilizado de forma sutil el espacio de un billete como forma de protesta: el "vampiro" del billete de marco alemán de 1922 es un ejemplo clásico, y seguramente podremos encontrar más a poco que busquemos. En cualquier caso, no creo que los franceses  de 1922 se tomaran tan a pecho la crítica como los indios de 2020: la integridad territorial de un país no es un buen tema para tomar a broma. 


Kashmir: Why India and Pakistan fight over it:



miércoles, 31 de marzo de 2021

RESELLOS CHINOS II

No es la primera vez, como delata el título de esta entrada, que escribo en el blog sobre este tema. Sin embargo, recientemente me ha surgido la oportunidad de preparar una presentación sobre los resellos chinos en los reales de a ocho españoles durante los siglos XVIII y XIX. Esto me ha permitido profundizar en una curiosidad numismática que no es sino la prueba tangible de la primacía mundial que tuvo la moneda española hace poco más de 200 años. Una primacía que sirvió entre otras cosas para conquistar el mercado más inmenso y a la vez hermético de la época. 

Durante dos mil años, a través de diferentes dinastías, la política monetaria china se había basado enteramente en el cobre. El valor intrínseco de la moneda siempre había sido relativamente bajo y con un alto componente fiduciario, lo que requería de enormes cantidades de piezas para las grandes transacciones. Una de las formas de salvar este problema fue mediante el uso de plata. Los comerciantes chinos la habían usado durante siglos para sus intercambios con otros comerciantes de Asia (como indios y persas, cuyas economías se basaban en la circulación de plata) pero no sería hasta la época de las dinastías Song (960-1279) y Ming (1368-1644) en que los lingotes de plata no acuñada se convertirían en símbolo de riqueza, seguridad y estabilidad para banqueros y comerciantes. 


Conocido como "cuatro trabajos" o "cabeza de Buda", el
real de a ocho dejó una profunda huella en la 
China contemporánea

La era Ming, de hecho, consagraba la dualidad de la economía china: por un lado, la economía estatal representada en las monedas de cobre tong bao; por otro, la economía no oficial o privada, dominada por la plata no acuñada. Se trataba de lingotes de diferentes pesos y tamaños con forma de barco o zapato y conocidos en occidente como sycee, con una ley de aproximadamente 935 milésimas. Los banqueros y comerciantes chinos tenían, no obstante, dos pequeños problemas. Primero, al tratarse de una "moneda privada", no existían unos criterios de unificación en cuanto a pureza o pesos y medidas. Segundo, el país no era capaz de satisfacer la enorme demanda que existía de este metal entre la población, toda vez que su uso tendía a generalizarse (el pago de impuestos se realizaría en plata a partir del siglo XV). Pues bien, es aquí donde la moneda española podía intervenir para solventar estas dificultades. 

El real de a ocho se empezó a emitir durante la época de los Reyes Católicos a partir de 1497. Su peso nominal se establecía en 550,209 granos españoles (27,468 g. según el sistema métrico decimal) y su pureza de 930 milésimas.  La conquista de las Américas durante el siglo siguiente tuvo un fuerte impacto en su producción, ya que España se consagró como el principal proveedor de plata del mundo tras los descubrimientos de grandes yacimientos en Perú y México. En 1571 los españoles fundaron Manila en Filipinas, estableciendo una importante base comercial en Asia. El Galeón de Manila estableció una ruta a través del Pacífico que introducía las monedas de plata americanas (las célebres macuquinas) en el comercio mundial. A su llegada a Filipinas, la plata era intercambiada con los comerciantes chinos por productos altamente demandados en occidente como sedas o porcelana.

 

Este real de a ocho de la ceca de Potosí sufrió unas pocas
perforaciones con punzón tanto en anverso como en reverso,
pero no tantas como para dejarlo irreconocible

Estos comerciantes no tardaron en descubrir las ventajas que ofrecía la plata española: homogeneidad y una pureza ajustada a sus expectativas. Hacia finales de la dinastía Ming, en 1644, las monedas de plata españolas circulaban por Macao y Guang Zhou (Cantón), ciudades en las que los comerciantes europeos se habían instalado durante las décadas anteriores; en los dos siglos siguientes, esta circulación se generalizaría. Los reales de a ocho que más circularon en China fueron los columnarios y los primeros que llevaron la efigie del rey, es decir, los tipo "carolus" (por Carlos III y Carlos IV) y los de Fernando VII. Todas estas piezas tienen una característica común: fueron sometidas, en mayor o menor medida, al contramarcado privado mediante punzón. 

Poder realizar una clasificación rigurosa de estas contramarcas se torna en una tarea poco menos que imposible, ya que al ser no oficiales muchas veces el punzonado obedecía a motivaciones culturales o subjetivas. Podemos afirmar en cualquier caso que las razones eran principalmente dos: registro de movimiento y autenticación. El proceso, básicamente, era el siguiente:  el primer banquero o comerciante que utilizaba la moneda la resellaba con punzón con un pequeño carácter que servía de garantía de valor al banquero o comerciante al que la entregaba. Esta operación se podía repetir en cada intercambio, de tal forma que en muchos casos las monedas eran tan contramarcadas que quedaban irreconocibles o incluso rotas, pero podían seguir circulando al peso.

Conocer el significado de los caracteres y clasificarlo es lo que presenta más dificultades, y todo un reto para los estudiosos. En su magnífico trabajo sobre monedas españolas reselladas en el mundo, Juan Montaner clasifica de forma genérica a los caracteres en: 

  • Comerciales: normalmente de mayor tamaño y que hacen referencia exclusiva al registro de transacciones. Entre estos, los más comunes serían  (ying, Inglaterra),  (bên, origen),盒 (hé, caja),  (chu, salida),益 (yì, beneficio), 记 (jì, registro)
  • Culturales: de menor tamaño y por lo general más numerosos, pueden responder a motivos muy diversos: agradecimiento, buenos deseos o simplemente apellidos. 
El real de a ocho que tengo el placer de compartir muestra unos pocos de estos caracteres culturales, muy notablemente 大 (dà, grande), 山 (shan, montaña),  元 (yuán, primero, bueno o apellido), 工 (gong, trabajo) o incluso el numeral 六 (liù, 6).

En el centro se aprecia el carácter yuan (元),
arriba a la derecha dà (大) y debajo una perforación



Se puede distinguir el carácter shan  (山) arriba
a la derecha y el numeral 6 (六) debajo a la izquierda


Resulta realmente interesante el impacto cultural que las monedas españolas (y las europeas en general) dejaron entre la población china. Pese a su proliferación y uso frecuente, siempre fueron un objeto exótico para los chinos, poco acostumbrados a ver diseños tan elaborados o la efigie de los reyes en el circulante. De esta forma, los reales de a ocho conocieron diferentes apodos. 

Uno muy común fue denominar a los reales tipo carolus como "tres trabajos" o "cuatro trabajos" dependiendo de si se trataba de Carlos III o Carlos IV. La razón es que el numeral romano I es muy similar al carácter 工 (gong), que significa "trabajo". Si la leyenda de Carlos IV, en lugar de presentar el numeral IIII lo presentaba como IV, se denominaría "medio trabajo", dado que "mitad" en chino es 半 (bàn), similar a una V. 

Las efigies sonrientes de las caras de los reales carolus no pasaría desapercibida, conociéndose también como "cabeza de Buda" por parte de la población. Los columnarios, una moneda que causaba fascinación en todo el mundo por su belleza, no pasaron desapercibidos tampoco, siendo apodados shuang zhù yàng (双洋), o moneda de doble columna. 

Un estudio sin duda complejo pero que en si mismo ofrece un gran desafío a los estudiosos y aficionados a la numismática. No será la última vez que me sumerja en él. 

Referencias: 

China y los resellos de monedas españolas por José Antonio de la Fuente 

La Moneda China de la Dinastía Ming, por José Ramón Vicente Echagüe

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

Montaner Amorós, J. Los Resellos. Las monedas españolas reselladas en el mundo, Expo Galería S.L. 1999

Dinero Chino – Monedas y Billetes, Blas Sierra de la Calle, Cuadernos del Museo Oriental nº 7, Valladolid 2000

Gullberg, C.J. Historia de las monedas con resellos chinos. Las monedas de plata usadas en China desde 1600 a 1935. iAsure Group JEAN Publications, 2017



jueves, 18 de marzo de 2021

PAISAJES DE ORIENTE

¿No habéis notado algo diferente cada vez que tenéis la oportunidad de contemplar pintura china tradicional? Se diferencia en muchas cosas de la pintura occidental, como en los materiales y técnicas empleadas, pero tiene "algo más": algo que no podemos encontrar (yo al menos) en cuadros de paisajes occidentales quizá porque no se trata tanto de ver como de sentir, no hablamos de reflejar imágenes sino sensaciones. A lo largo de su dilatada historia, la pintura china (zhongguóhuà 中国画) muestra una serie de rasgos que hacen de ella una forma artística única, y que, como ocurre en otros tantos aspectos de la cultura oriental, conecta presente y pasado de tal forma que se hace difícil ubicar una determinada obra en el tiempo.


Billete de 10.000 yuanes de 1947

¿Cuáles son los elementos que caracterizan a la pintura tradicional china? Lo primero, la tradición. Existe una continuidad artística que debe ser respetada y, pese a la variedad de estilos que pueden cultivarse, el presente se debe al pasado y los pintores reconocen el aprendizaje de los maestros que les precedieron y de los que recibieron su formación. Lo segundo, la importancia del aspecto espiritual de la pintura: cómo el carácter del pintor, resultado de su personalidad, experiencia y el tiempo y lugar en el que vive, es reflejado en el cuadro. No importa tanto la exactitud de lo representado como los sentimientos y lirismo que imprime el pintor, dejando de lado aspectos como el color, la perspectiva o las proporciones. Así, es habitual que éste se centre en unos aspectos más que en otros, reflejando aquellas partes de la imagen que más le interesan y relegando otras. El resultado es el de una especie de "realismo subjetivo" en el que se muestra la realidad que más conviene al autor. 


Billete de 5 yuanes de 2005

A diferencia de la pintura occidental, que suele emplear óleo o acuarelas, la pintura china tradicional utiliza agua y tinta sobre papel o seda. Dado que en muchos casos el artista renuncia al color en su obra para centrarse en el contraste de luces y sombras, podemos encontrar "pinturas de agua y tinta" (shuîmòhuà 水墨) o "pinturas de color y tinta" (câimòhuà ). Las técnicas empleadas se pueden resumir en dos:

  • Fina y detallada, es decir, meticulosa y reflejante de la realidad, rica en colores, normalmente utilizada en retratos o temas narrativos y divulgativos. Se conoce en chino como gongbî 工筆, es decir, "pincel de trabajo". 
  • De mano libre, un estilo más suelto e impreciso, ideal para transmitir sentimientos e ideas. Se conoce en chino como xiêyì (寫意, escritura) y se utiliza especialmente en paisajes.
Precisamente se considera a los paisajes (shanshuîhuà  山水, o "pintura de montañas y agua") la expresión más elevada de la pintura tradicional china, así como una de las formas artísticas más conocidas fuera de sus fronteras. No es para menos, ya que estas representaciones de la naturaleza inspiraron a pintores europeos de los siglos XIX y XX. No es el tipo de pintura más antiguo, ya que surgió durante la época de la dinastía Tang (618-907) pero conoció su edad de oro durante la dinastía Song en los siglos X-XI. 

Los paisajes representados en la pintura china a lo largo del tiempo pueden ser muy variados: montañas altas que contrastan con valles profundos, cumbres nevadas, vistas panorámicas, bosques frondosos... No obstante, todos tienen como denominador común la importancia del simbolismo que los elementos representados contienen. De esta manera, lo que el pintor pretende plasmar no es tanto un río sino la fuerza y dinamismo de su corriente; no se trata de una montaña sino de la inmensidad y estabilidad que representa; no importa tanto lo que se ve en una vista panorámica sino la paz y quietud que transmite. 


Certificado de cambio de divisas de 0,10 yuanes (1979)

Todo esto no podía pasar inadvertido en los billetes, especialmente en el país que puede considerarse inventor del papel moneda. Si nosotros hemos honrado en nuestros billetes la obra de grandes maestros como Velázquez o Goya, los chinos han sabido aprovechar este espacio en diferentes épocas para decorarlo con todo tipo de paisajes inspirados en su pintura tradicional. En la entrada de hoy podemos apreciar cómo esta idea ha permanecido en la notafilia china del siglo XX, llegando incluso hasta nuestros días. 

En cualquier caso constituye una muestra más de que, por escaso o insignificante que sea el valor de un billete, siempre puede contener una pequeña obra de arte al alcance de cualquiera.   

https://www.viajechinaexperto.com/cultura-china/pintura-china/

https://www.metmuseum.org/toah/hd/chin/hd_chin.htm

https://www.chinahighlights.com/travelguide/culture/painting.htm

https://en.wikipedia.org/wiki/Chinese_painting



sábado, 27 de febrero de 2021

FICHAS DE FINCA DE GRAN BRETAÑA

Hay veces que me preguntan, y yo me pregunto a mí mismo, las razones por las que hace justo nueve años me dio por comenzar a compartir curiosidades numismáticas (y de la notafilia, cabe añadir) en este espacio. Las razones para iniciar un blog pueden ser muchas, y cada uno tiene las suyas, pero escribir de forma regular durante un periodo tan prolongado puede convertirse a veces en un verdadero reto. Lo que hace falta para superar este reto son fuentes inspiradoras, y una de las mías siempre ha sido Coincraft. 

Este establecimiento, estratégicamente situado en frente del Museo Británico en Great Russell Street me llamó la atención una de las últimas veces que visité Londres allá por 2009. En aquel momento estaba interesado casi exclusivamente en la numismática de la Antigüedad, romana y en menor medida bizantina, y la oferta que Coincraft ponía a disposición de sus clientes en este campo era abrumadora. De lo que no me percaté fue que Coincraft era mucho más que una tienda de monedas antiguas. Era un Museo Británico a pequeña escala, un lugar que, de forma intencionada o no, mostraba a los coleccionistas artículos de cualquier lugar del mundo y de muy diferentes épocas. Dinero de emergencia, monedas medievales del subcontinente indio, billetes de la Revolución Francesa o las más variadas formas monetarias del sureste asiático podían encontrarse en su catálogo The Phoenix una vez al mes. Una de las primeras curiosidades que descubrí, y que me impulsó a escribir mi primera entrada fue el hansatsu o dinero marcapáginas, un tipo de billete local japonés de los siglos XVII-XIX que jamás habría encontrado en España.


Token de recolectores de lúpulo del sur de Inglaterra con un 
numeral 1 relativo a la cantidad recolectada (1 bushel)


Pero en Coincraft también son humanos, y se pueden equivocar. Una de mis entradas más antiguas versaba sobre unas austeras piezas metálicas de principios del siglo XIX que en su momento The Phoenix presentaba como "fichas de comunión". Tras hacer algunas averiguaciones y, cómo no, adquirir una de estas fichas, me documenté al respecto y lo dejé todo recogido en esta entrada: 

https://curiosidadesnumismaticas.blogspot.com/2012/05/fichas-de-comunion.html. 

Parece ser que en determinadas iglesias protestantes (muy especialmente la presbiteriana de Escocia) se utilizaban pequeños distintivos metálicos como muestra de adhesión a una determinada parroquia y con el fin de determinar qué feligreses eran merecedores de recibir el sacramento de la eucaristía. 

No obstante, había algo en la pieza que no encajaba con otras, y es que era demasiado austera y tosca. Las fichas de comunión que encontraba en diferentes páginas web solían contener algún motivo religioso (referencias de la Biblia, o imágenes representativas del cristianismo) y una tipografía un poco más elegante. Mis sospechas se vieron confirmadas recientemente gracias a The Phoenix también: las fichas que hace años eran de comunión se vendían ahora como "hop picker tokens", que traducido al castellano sería "fichas de recolectores de lúpulo".    


La otra cara del token, con las iniciales JS por
James Smith (Sussex, s. XIX)

El lúpulo, planta de la que oímos a menudo hoy en día gracias a la publicidad, es un elemento esencial en la elaboración de cerveza, ya que le aporta el sabor amargo y su aroma característico, mantiene la espuma estable y ayuda a conservar su frescor. Se sabe que se emplea para estos fines desde la Alta Edad Media, así como que su cultivo se introdujo en Inglaterra durante la era Tudor. Esta demostró ser una actividad agrícola muy popular, ya que reportaba muchos beneficios a los terratenientes y empleaba personal durante gran parte del año, revitalizando las economías locales del sur del país. Era habitual recibir temporeros de fuera de la zona, en muchos casos de Londres, para cubrir toda la demanda de trabajo en la época de recolección. 

Una prueba tangible de que el cultivo de lúpulo era una actividad rentable se encuentra en las fichas que se empleaban para pagar a los temporeros. Estos tokens indican la plantación de donde proceden así como la cantidad de bushels (medida de capacidad anglosajona equivalente a 36,4 l) recolectados, pudiendo ser después de unos días intercambiados por la cantidad de dinero acordada. De esta forma los propietarios de las plantaciones se aseguraban de que los temporeros no se marcharan sin completar el trabajo. El token que tengo el gusto de compartir hoy es seguramente de principios del siglo XIX. Fundido en moldes y principalmente de plomo, muestra en una cara un numeral relativo a la cantidad de bushels recolectados (en este caso, 1 bushel) y en la otra las iniciales JS, parece ser que por la plantación de James Smith, de Sussex. 


Conos de lúpulo
(Imagen de www.estrellagalicia.es) 

Pese a su apariencia austera, servía también como objeto de intercambio entre los propios recolectores y los negocios de la zona lo podían aceptar como medio de pago. Es algo lógico si tenemos en cuenta que durante los siglos XVIII y XIX proliferaron entre la población británica los tokens privados debido a la mala calidad del circulante y a su extensa falsificación. No solo se utilizaron fichas como medio de pago a los temporeros, también los terratenientes emplearon tarjas o cañas de madera en las que se hacían muescas por cada cinco bushels recolectados. 

Con el florecimiento del cultivo del lúpulo los diseños de los tokens ganaron en estilo, llegando a incluir detalles como heráldica, iniciales más elaboradas o motivos agrícolas. No obstante, el declive de esta actividad a partir de mediados del siglo XIX influyó en el diseño, quedando las fichas en simples trozos de plancha metálica tratados con perforaciones en lugar de ser fundidos. En cualquier caso, y a pesar del error inicial, ha sido agradable descubrir que las "fichas de  finca" no fueron solo piezas de exonummia propias de México y Centroamérica, sino también de ciertos lugares del continente europeo. Gracias a Coincraft.  


Kent Hop-tokens, by John W. Bridge, F.S.A Archaeologia Cantiana, vol. 66 1953

https://www.coincraft.com/hop-pickers-token


viernes, 12 de febrero de 2021

¿A IZQUIERDA O A DERECHA?

Una de las tareas más habituales en la enseñanza de idiomas, ocupación a la que dedico ahora la mayor parte de mi tiempo, es la búsqueda de material de lectura para estudiantes. Es una actividad que puede resultar frustrante cuando se emplean horas y apenas se encuentran textos adecuados, no obstante esta frustración puede verse compensada cuando nos topamos con artículos interesantes. Si estos artículos además son sobre numismática, podemos tener un día redondo. Hace unos días, buscando extractos en la prensa local británica me encontré con el siguiente titular: ¿Por qué la Reina mira a la derecha en las monedas y a la izquierda en los sellos? Ya os podéis imaginar mi reacción al respecto...


Vista a la izquierda, vista a la derecha...

Los británicos son conocidos expertos en el mantenimiento de tradiciones ancestrales: la cámara de los lores, sistemas de medida predecimales o la conducción por el lado izquierdo son unos pocos ejemplos que muestran su apego a las costumbres así como su resistencia (justificada o no) a las influencias externas. En el caso de las monedas, la Royal Mint mantiene una tradición desde la época de Carlos II  (1660-1685, un reinado que curiosamente coincidió con nuestro propio Carlos II) según la cual se diseña el busto de cada nuevo monarca mirando al lado opuesto con respecto a su predecesor. La Reina Isabel, por tanto, mira a la derecha en las monedas porque su padre el Rey Jorge VI miraba a la izquierda. Su sucesor, sea este Carlos o Guillermo, mirará de nuevo a la izquierda. 


El Rey Eduardo, "rompiendo moldes"

Una tradición de tres siglos que fue rota únicamente por un rey que pudo romper mucho más, nada menos que el célebre tío de Isabel, Eduardo VIII. Al no celebrarse su coronación oficial, las monedas con su efigie no llegaron a circular (de acuerdo con otra ancestral tradición británica, por cierto) pero en las pruebas previstas su busto miraba a la izquierda, igual que su padre Jorge V. No se sabe muy bien por qué tomó esta decisión, pero dado su carácter un tanto frívolo se cree que consideraba como su "lado bueno" el perfil izquierdo, marcado por la raya del pelo. Pese a su insistencia, su renuncia al trono significó entre otras cosas que las monedas con su efigie no verían la luz, salvo las de prueba y las piezas de fantasía para coleccionistas, como la que comparto en esta entrada. Su hermano y sucesor, mucho más convencional, decidió continuar con la tradición e ignorar el intento de su hermano, con lo que aparecería en las monedas mirando a la izquierda. 

Uno de los primeros 
sellos de Isabel II

En cuanto a los sellos, no se sigue la misma norma, pero existe una tradición también. Desde 1840, año en que los primeros sellos adhesivos comenzaron a emitirse, el o la monarca ha aparecido mirando siempre a la izquierda salvo, curiosamente, durante los primeros catorce años de reinado de la actual reina en los que aparecía con una vista de tres cuartos (hacia el lado izquierdo, eso si). La razón se debe a que seguramente este retrato de la joven reina se basó en el diseño de un medallón de la época. Desde 1967 su busto ha aparecido siempre mirando a la izquierda excepto en emisiones conmemorativas. 

Al final el artículo, que comparto aquí debajo como fuente, no me sirvió como material de lectura para estudiantes, pero al menos sí me ha sido útil para crear material de lectura en mi blog. Y también, cómo no, para interesarme mínimamente por la filatelia, una afición muy cercana a la numismática que constituye por si misma un mundo fascinante para explorar. 

https://www.royalmint.com/stories/collect/edward-viii-the-coinage-that-never-was/

https://www.mylondon.news/news/local-news/queens-head-faces-right-coins-17520861

jueves, 28 de enero de 2021

CRÓNICA NUMISMÁTICA: ¡BIENVENIDA DE VUELTA!

Es un verdadero placer para mí hacer un anuncio como el que protagoniza de la entrada de hoy, y es que desde este día, jueves 28 de Enero de 2021, los amantes de la numismática tenemos disponible en la web una nueva publicación. Bueno, para muchos quizás no tan nueva: Crónica Numismática


Crónica Numismática fue toda una referencia para estudiosos, aficionados y coleccionistas allá por la década de 1990 hasta su desaparición en 2006. Durante más de quince años se dedicó, en versión impresa, a divulgar todo tipo de artículos, noticias, reportajes y entrevistas con el fin de acercar la numismática al gran público de habla hispana. A partir de hoy retoma esta apasionante tarea en versión digital gracias a la iniciativa de Sempi Gold España S.A.U, grupo empresarial de expertos en la inversión en metales preciosos y responsable de la publicación de Oroinformacion.com

En cronicanumismatica.com podréis acceder a contenidos muy diversos, en la línea de su predecesora en papel. Una de las principales diferencias con ésta, sin embargo, me afecta directamente y es que va a contar con mi colaboración desde el primer momento. De forma regular voy a contribuir para CN con artículos relacionados con todo aquello que llevo mostrando en Curiosidades Numismáticas desde hace casi una década: dinero curioso y peculiar, numismática del mundo chino y el subcontinente indio, historias o anécdotas detrás de ciertas monedas y billetes o la forma en que el dinero ha podido afectar a las personas que lo han utilizado a través de la historia. 




Y para empezar, cómo no, dedico mi primer artículo a ofrecer unas pinceladas sobre la moneda cash china, dirigido especialmente a aquellas personas que comiencen a interesarse en su estudio o colección: Más de dos milenios de moneda china: introducción a las cash



Desde aquí, además de mostrar mi satisfacción por tan excelente noticia (en una época en la que no vamos sobrados de ellas precisamente), quisiera agradecer a José María Martínez Gallego, Director de Oroinformacion.com, su esfuerzo y dedicación en hacer de la nueva versión de CN una realidad. Y,  por supuesto, en confiar en mí una vez más. 

Espero que mis humildes contribuciones sean de vuestro agrado. ¡Nos vemos en Crónica Numismática!


miércoles, 13 de enero de 2021

MONEDAS POLÉMICAS (VI)

Más o menos desde que el concepto de estado-nación fue consagrado como la forma básica de organización jurídico-política de los estados modernos, allá por la Paz de Westfalia de 1648, las fronteras y sus posibles cambios han sido una verdadera obsesión para diplomáticos y organizaciones internacionales. El establecimiento de un territorio bien definido, y el respeto a su integridad, se convirtió en uno de los criterios de garantía de paz entre los países, lo que equivalía a riesgo de guerra si estos principios se quebraban. 

Billete notgeld alemán de 1921 que muestra las pérdidas
territoriales del Reich después de la I Guerra Mundial

La preocupación por las fronteras creció durante el siglo XIX, con los procesos de unificación de Italia y Alemania, y por supuesto durante la primera mitad del XX, con cambios constantes en las fronteras europeas causados por dos guerras mundiales (excepto en nuestra Península Ibérica, que alberga las más estables del continente con diferencia). Aún a día de hoy, en un mundo globalizado en el que los países tienden a abrirse al exterior en lugar de mirar constantemente su ombligo, la integridad territorial sigue siendo un asunto prioritario para cualquier estado que pretenda lucir una buena reputación. Recuerdo un anuncio de una marca de bebidas de alta graduación que mostraba un mapa de Norteamérica tal y como estaba repartida a principios del siglo XIX, con un México con fronteras compartidas con Canadá por el oeste. La indignación que tal anuncio causó en Estados Unidos provocó su retirada de forma prácticamente inmediata.  

Con las fronteras no se bromea, y una buena muestra de ello es la moneda polémica de hoy. En 1997 Italia lanzó su nueva moneda de 1000 liras, destinada a sustituir al billete de la misma denominación, en un formato muy similar al de las cercanas monedas de euro: bimetálica, con núcleo de cuproníquel y exterior de una aleación de bronce y aluminio. Además, rendía homenaje en su reverso a la Unión Europea, en aquel momento formada exclusivamente por países de Europa Occidental (excepto Grecia) con un mapa un tanto estilizado. Tras una suerte de cortina que se abre, aparece un continente europeo con unas fronteras que no concordaban con la realidad del momento. Veamos. 

Las fronteras en Escandinavia, la Península Ibérica, Suiza, Italia y Grecia parecen bastante correctas, pero aquí terminan las similitudes. Austria se asemeja vagamente, Luxemburgo desaparece, y Holanda y Dinamarca se funden con Alemania. Esto por sí solo podría haber sido escandaloso, pero lo que más llamó la atención fue la frontera oriental alemana, que seguía de forma bastante exacta la que separaba las antiguas República Federal y República Democrática hasta 1990, siete años antes de la emisión de esta moneda.

El proceso de reunificación alemana tuvo un impacto político descomunal, en tanto en cuanto marcaba el principio del fin del orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial. La existencia de dos Alemanias simbolizaba a la perfección el establecimiento de dos modelos socio-económicos, la guerra fría y  la construcción de un telón de acero (de cemento en Berlín) que, en palabras de Churchill, "había caído desde Stettin en el Báltico a Trieste en el Adriático". Y para los alemanes en particular constituía un recordatorio de su derrota en las dos grandes guerras de la primera mitad del siglo XX. El Reich surgido de la unificación en 1871 quedaba reducido a la mínima expresión, y tutelado en gran medida por las potencias vencedoras. 

Anverso de la moneda
Pues bien, era toda una paradoja que un mapa de fronteras inexactas conservara una que los alemanes habían dejado felizmente atrás. Especulando un poco, quizá podría estar en el ánimo de los diseñadores rendir homenaje a los seis países fundadores de la Comunidad Económica Europea de 1957, entre los que destacaba Alemania Occidental. Pero la "desaparición" de otros dos miembros fundadores como Holanda y Luxemburgo desmentiría esta explicación, dejando únicamente como posible la hipótesis del descuido simple y llano. 


Así pues, y con el fin de no herir sensibilidades de forma innecesaria, la Casa de la Moneda italiana corrigió el cuño al año siguiente mostrando un mapa de  la Unión Europea actualizado con fronteras más ajustadas. No obstante, se trató de una corrección tardía, ya que 180 millones de piezas de 1997 ya estaban circulando en ese momento, con lo que ambas monedas convivieron en similares cantidades. Para los coleccionistas es sin duda una buena noticia, ya que podemos adquirir cualquiera de las dos monedas por un precio muy razonable.

Las fronteras, pese a garantizar el orden y la coexistencia pacífica en las relaciones internacionales, pueden ser también fuente de conflictos y problemas. Además del caso alemán, podemos encontrar ejemplos de consecuencias trágicas como la antigua Yugoslavia, India y Pakistán, las dos Coreas, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur...que ojalá fueran tan fáciles de resolver como el caso de las 1000 liras de hoy.

https://coleccionismodemonedas.com/monedas-detalle-unicas/


http://www.error-ref.com/conceptualdesignflawinaccuratedesign/

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

FELIZ 2021

Desde que comencé con Curiosidades Numismáticas allá por 2012, aprovecho todos los finales de año (o principios del siguiente, dependiendo de mi disponibilidad) para, además de enviar las debidas felicitaciones a todas las personas que emplean unos minutos de su tiempo en leerme, hacer balance de lo que ha sido el ejercicio. Este 2020, realmente extraño y sobrecogedor, no podía ser una excepción.

Pese a que en prácticamente todos los sentidos 2020 ha sido un año terrible, en el que aunque hayamos tenido la suerte de no sufrir pérdidas personales todos conocemos a personas que sí las han sufrido, y la palabra "confinamiento" ha pasado a ser un término habitual en nuestras vidas, creo que hemos podido aprender algunas lecciones. Soy consciente de que es un tópico afirmar que toda crisis representa una oportunidad pero, como suele ocurrir con los tópicos, tiene bastante de cierto. Muchos hemos podido pasar más tiempo con nuestra familia, redescubrir los juegos de mesa, o comprobar por fin las ventajas de la formación online o del teletrabajo. 


Dinero de piedra del Pacífico

Y es precisamente aquí donde los coleccionistas de numismática y notafilia podemos respirar aliviados. El comercio online lleva años funcionando y ha salido claramente reforzado durante la pandemia por lo que podemos concluir que nuestras aficiones han permanecido intactas durante este último año. Personalmente, solo he echado de menos las visitas a mis establecimientos favoritos o a lugares públicos como la Plaza Mayor de Madrid o la Lonja en Valencia (el trato humano siempre añade un toque especial a cualquier venta), pero estoy seguro de que la mayor parte de vendedores han podido adaptarse sin muchos problemas a la nueva situación. Algo que me ha alegrado descubrir han sido las conferencias y convenciones online. A los que, por obligaciones laborales y familiares, nos es difícil emplear tiempo y recursos en asistir a eventos, de nuevo la tecnología nos ha ayudado a hacerlo más llevadero. De hecho, a finales de Noviembre tuve la oportunidad de asistir a la convención organizada por Adolfo Ruiz de Blog Numismático en la que tuve el placer de conocer a vendedores, coleccionistas y estudiosos, así como a alguno de mis lectores. Fue muy estimulante tener la oportunidad de compartir conocimientos, anécdotas y curiosidades, así que puedo asegurar sin temor a equivocarme que en este año que empieza me podréis ver más a menudo en eventos online. 

Huo quan, la moneda de Wang Mang (9 - 23 d.C.)

En cuanto a lo que he publicado, me siento satisfecho tanto por haber sido capaz de mantener la regularidad en mis entradas (e incluso añadir alguna con respecto a años anteriores) así como por los contenidos. He tocado todo tipo de temas, desde las ruedas de piedra del Pacífico hasta las criptomonedas (que tienen en común entre sí más de lo que nos podemos imaginar) pasando por la moneda cartaginesa, los reales de la independencia de México o los efectos de la Revolución Industrial sobre la emisión de moneda. En términos geográficos también ha sido un año redondo, ya que he podido cubrir todos los continentes y explorar la historia de las nuevas potencias emergentes: China e India. 

Peseta de 1945, con el portulano de Joan de Oliva. Uno de
los mapas del Caribe más antiguos

De hecho, si tuviera que elegir la curiosidad numismática del año, me quedaría con una de las más recientes: las monedas huo quan de Wang Mang. No es por su novedad, dado que es una moneda que ha protagonizado ya varias entradas del blog, sino por el descubrimiento de su naturaleza propagandística y del irónico papel que jugaron en la caída en desgracia de su creador. En cuanto a billetes, elegiría sin dudarlo el de peseta de 1945. Siempre fue uno de mis favoritos, y más todavía cuando estudié el mapa portulano del siglo XVI que aparece en su reverso. Siempre he encontrado fascinante la cartografía, sobre todo la de épocas remotas, con lo que me he embarcado en la tarea de encontrar más billetes que homenajeen esta noble ciencia. 

Pero sobre todo no os quepa duda que el año que ahora comienza seguirá lleno de curiosidades. A todos los que entráis aquí y participáis, os deseo de corazón un buen final de 2020 y un feliz 2021. Muchas gracias por estar ahí. 

Nos vemos en breve.    

lunes, 21 de diciembre de 2020

LOS DUROS SEVILLANOS

Sinceramente, no es un tema muy original el que voy a tratar hoy, ya que seguro que todos en mayor o menor medida os habéis visto afectados por la curiosidad de hoy. Sobre los llamados duros sevillanos se ha escrito y discutido extensamente, algo que no es para menos porque el asunto tuvo enormes repercusiones socioeconómicas en la España que transitaba del convulso siglo XIX al incierto siglo XX y significó el comienzo del fin del circulante de plata en nuestro país. Las monedas falsas de época son para mi un artículo siempre interesante y, pese a que tengo muy claro que se trata de una práctica deleznable, no puedo evitar sentir un cierto respeto hacia la falsificación del dinero por el talento y el tiempo que se emplea en este fin, más aún si tenemos en cuenta que los falsificadores no pueden por lo general contar con los mismos medios que su gran competidor: el estado.

Variados, atractivos, abundantes, de plata...
y falsos de época: los duros "sevillanos"

En cualquier caso, leer acerca de los duros sevillanos nos puede servir para responder a preguntas que seguro nos han asaltado más de una vez a los coleccionistas de moneda española: ¿por qué son tan abundantes las imitaciones?; ¿cómo es que muchas de las emisiones de plata tienen un precio tan bajo? y ¿por qué no vemos más duros de plata después de 1899? El origen de todo se encuentra en la bajada del precio de la plata que tuvo lugar durante el último tercio del siglo XIX, cuando se encontraron nuevos yacimientos en México y Estados Unidos. La abundancia de este metal provocó la consiguiente caída en su precio, algo que a los gobiernos españoles de la Restauración les vino de perlas. Una constante en la economía española del siglo XIX fue su imparable endeudamiento y sus dificultades para compensarlo con recursos, en un contexto de gran inestabilidad interna, una menguante influencia internacional y escasa industrialización. El bajo precio de la plata permitía al gobierno español inyectar liquidez en el sistema produciendo grandes cantidades de duros a bajo coste: se calcula que el valor real de una moneda de cinco pesetas era de dos y media. 

Por supuesto, esto era algo que no se debía saber: en aquel momento todavía se presuponía que las monedas debían tener un valor intrínseco acorde con el valor facial. En épocas anteriores las depreciaciones del circulante de plata habían sido muy evidentes: al emitir nuevas monedas de plata de peor calidad (mezclándola con otros metales, por ejemplo) quedaba clara la intervención del estado en una medida terriblemente impopular que aumentaba sus ingresos a costa del poder adquisitivo de los ciudadanos. En el caso de hoy, el estado se libraba de tener que devaluar la plata (ya había caído su precio), y dejaba que la población continuara con sus quehaceres pensando que el valor real de las monedas coincidía con su valor facial. 

Pero no se puede mantener a mucha gente engañada indefinidamente. Cuando la ciudadanía comenzó a darse cuenta de lo que sucedía no tardaron los falsificadores en actuar. Y vaya si actuaron: inundaron literalmente el circulante de plata de duros falsos elaborados en talleres clandestinos ante una cierta pasividad por parte de las autoridades, temerosas de que actuar contra la falsificación significara actuar contra si mismas. Estos duros, apodados "sevillanos" debido a la creencia popular de que un noble de esta localidad estaba detrás de la fabricación de moneda falsa con la aquiescencia de las autoridades, eran falsificaciones de gran calidad, entre otras cosas porque se empleaba una plata de similar pureza (a veces incluso superior) que la utilizada por el estado. El acabado final, como habremos podido comprobar al tener estos duros en nuestras manos, es igualmente asombroso: a simple vista es prácticamente imposible distinguir una falsa de una auténtica. 

Dos duros de Amadeo: ¿cuál es el auténtico? 
(solución: el de la derecha)

De esta forma, a principios del siglo XX el uso de duros sevillanos estaba fuera de control: se calcula que aproximadamente un cuarto del total de duros de plata en circulación eran falsos. Como consecuencia, éstos perdieron su valor y prácticamente nadie los aceptaba (aunque fueran inequívocamente auténticos), lo que amenazaba a la economía española con un riesgo serio de colapso. Solo en ese momento el gobierno decidió intervenir para detener esta espiral y en Julio de 1908 emitió una Real Orden por la cual se canjearían las monedas de 5 pesetas por recibos con su valor de mercado en plata, es decir, 2,5 pesetas por duro. Al comprobar la falta de respuesta, rectificó esta Real Orden con una posterior en la que se ofrecía a los particulares un canje por el valor facial, es decir, 5 pesetas por moneda de duro, lo cual sí animó a muchos particulares a entregar sus piezas. 

Para evitar esta desafortunada situación en el futuro, se tomaron medidas de mayor alcance que evitaran la picaresca generalizada, como la regulación de las importaciones y del mercado nacional de la plata. En cualquier caso, el circulante de este metal quedó herido de muerte, desapareciendo poco a poco en las siguientes décadas. Una gran parte, eso sí, quedó en los cajones de nuestros bisabuelos: al fin y al cabo, se trataba de plata de calidad y nunca se sabía si podía llegar a hacer falta en algún momento. 

Las rayitas del escudete de 
las flores de lis (centro)
Y como no solo me quiero quedar en el contexto histórico sino también dar a mis lectores un poco de información práctica, me gustaría informar acerca de la forma de distinguir los duros auténticos de los falsos a aquellos coleccionistas que se estén iniciando en la numismática española moderna. El factor clave en este sentido es el peso: un duro auténtico siempre pesará 25 g exactos (con un pequeño margen de unas décimas por encima o por debajo, entre 24,5 y 25 g). Si pesa sensiblemente menos de 25 g, digamos que 22-23 g, es falsa con toda seguridad. Por ello, lo más recomendable es hacerse con una báscula de precisión. 

El diseño también nos puede dar pistas aunque aquí las diferencias son mucho más sutiles ya que, como he indicado antes, tienen muy buenos acabados. Aún así, uno de los rasgos que delata a los duros sevillanos son las rayitas del escudete de las flores de lis en el reverso: los auténticos deben contar un 21. Parece ser que la tipografía de las letras (la F de ALFONSO XIII) puede ser determinante, en cualquier caso tendremos que ajustar la lente de nuestra cámara y, por supuesto, asegurarnos de que contamos con duros auténticos para poder comparar. 

En definitiva, y siempre hablando desde la experiencia personal, os recomiendo no desanimaros cuando descubráis que un pequeño tesoro heredado cuenta con duros falsos: al fin y al cabo, se trata de monedas de plata de buena calidad, con diseños atractivos y una relevancia histórica indiscutible, ya que no solo circularon junto con los auténticos, sino que también dejaron una huella imborrable en al imaginario popular. 


Gitana que tu serás

como la falsa moneda

que de mano en mano va

y ninguno se la queda.


https://elhistoricon.blogspot.com/2018/05/la-estafa-de-los-duros-sevillanos.html

https://www.abc.es/archivo/abci-famosos-duros-sevillanos-no-eran-falsos-202005020130_noticia.html

https://blognumismatico.com/2020/02/15/comentario-a-la-guia-de-los-duros-sevillanos/

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