sábado, 30 de septiembre de 2017

REACUÑACIONES BIZANTINAS

No es la primera vez (e imagino no será tampoco la última)  que comparto curiosidades de la numismática bizantina en este blog. Como ya he comentado en otras ocasiones, el estudio y coleccionismo de las monedas del estado sucesor de la Antigua Roma en el este ha experimentado un auge en los últimos años, confirmándose como un referente de un periodo histórico singular que marca la transición entre la Edad Antigua y la Edad Media en Europa. Un periodo, recordemos, en el que la emisión de moneda sufre una profunda crisis en occidente y no volvería a cobrar cierta relevancia hasta la época de Carlomagno. Recientemente, examinando un follis de cobre de la época de Heraclio (que ocupó el trono de Constantinopla entre los años 610 y 641) comprobé que tenía elementos que no había visto en otras monedas contemporáneas. Tras una pequeña investigación, comprobé que se trataba de una reacuñación, algo por otra parte muy habitual en  el circulante de cobre de esa época. La pregunta que surge entonces es ¿por qué se extendió esta práctica?

El Imperio Romano de oriente bajo Justiniano. En muchos
sentidos, un gigante con pies de barro (fuente: wikipedia)

domingo, 17 de septiembre de 2017

LA CALIGRAFÍA EN LAS MONEDAS CASH

Después de todos mis análisis de la historia de la moneda china, ha llegado el momento de centrar mi atención en un aspecto que hasta el momento solo he explicado de pasada, pero que no es en absoluto un tema menor en la numismática oriental. Una de las diferencias más apreciables que podemos establecer a priori con la numismática europea o del subcontinente indio es la aparente ausencia de imágenes: las monedas cash, salvo en contadísimas excepciones, no contienen figuras alegóricas o simbólicas sino caracteres que informan sobre su peso (más teórico que real muchas veces) o reflejan el reinado bajo el que se emitieron. No obstante, más allá de estas diferencias, las monedas chinas contienen una gran dosis de expresión artística como veremos a continuación.

Moneda huo quan de principios del siglo I.
Pueden distinguirse los caracteres huo (
)
a la derecha y quan (
) a la izquierda
en caligrafía sigilar
Es inevitable, cuando nos encontramos con cualquier texto escrito en chino, sentir cierta fascinación al contemplar un sistema de escritura tan distinto al nuestro. Si en algún momento decidís aprender este idioma, no esperéis encontrar en su sistema de escritura una lógica similar a la de nuestro alfabeto. De hecho, no existe un “alfabeto” chino como tal, ni un sistema fonético. El lenguaje escrito chino se compone de miles de caracteres (alrededor de 50.000, muchos de los cuales apenas se emplean) provenientes de pictogramas (es decir, dibujos simplificados de objetos), ideogramas (combinación de varios pictogramas que representan ideas) y logogramas (caracteres que representan por sí solos una palabra o morfema, que por lo general se componen de un radical que les da significado y otro componente que indica pronunciación). Estos últimos son los más representativos del sistema de escritura chino, un sistema que debe aprenderse con paciencia a base de reescribir y memorizar caracteres.

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