viernes, 27 de septiembre de 2013

EL DINERO FANTASMA

Imagen de una moneda correspondiente al "dinero
fantasma". Mide 15 mm de largo y pesa aprox. 1,5 grs. 
Hace algún tiempo tuve la oportunidad de mostrar una de las formas primitivas de dinero más utilizadas por el ser humano: las cipreas (cowry shells en inglés). El caparazón de estos pequeños moluscos fue empleado como moneda de cambio en los más dispares lugares en diferentes épocas: China en la Antigüedad, África durante los siglos XVIII-XIX, Oceanía en fechas más recientes…fue tan extenso su uso que incluso proliferaron las falsificaciones e imitaciones. Hoy vamos precisamente a hablar de una de estas imitaciones que circuló en la China clásica.

El dinero fantasma (ghost face money o ant nose money en inglés) es una prueba palpable de la influencia y el extensivo uso que tuvieron las cipreas en la China de la Antigüedad. Solo hay que mirar las fotografías para apreciar el parecido en forma y tamaño que estas misteriosas monedas guardan con respecto a éstas, lo cual indica hasta qué punto fueron un referente monetario para las sociedades y los gobernantes de la zona.


Mapa de la China Antigua que refleja los distintos reinos
rivales (fuente: Wikipedia) 
Este misterioso dinero surgió en China durante la época de la dinastía Zhou (1122-255 a.C.). Pese a que ésta fue la primera ocasión en la que todos los territorios del este de la actual China fueron reunidos bajo la misma dinastía, con el tiempo los distintos estados, de corte marcadamente feudal, alcanzaron un considerable grado de independencia. Es el caso del estado de Chu, que abarcaba el sureste de lo que hoy en día es la República Popular China: un vasto territorio situado entre los ríos Yangtze y Amarillo, en las actuales provincias de Hubei y Hunan (v. mapa adjunto) y que fue responsable de la emisión de estas rudimentarias monedas entre los siglos VII y III a.C. Para situarnos en el contexto histórico desde el punto de vista occidental, esta fue la época del apogeo de Grecia en el Mediterráneo y las conquistas asiáticas de Alejandro, así como de la consolidación de Roma como potencia en la península itálica.

Las relaciones entre los distintos reinos vecinos no fueron normalmente fáciles. Durante siglos el estado de Chu fue el reino más influyente de la zona dada su extensión, así como su poderío militar y económico. No obstante, con el tiempo se fue convirtiendo en un gigante burocrático cuya eficiencia se vio mermada por altos niveles de corrupción. Pese a conocer una edad dorada durante el siglo IV a.C. gracias a las reformas del canciller Wu-Qi, fue poco a poco cediendo ante el empuje de sus principales rivales, especialmente el estado de Qin al oeste que lo absorbió a mediados del siglo III a.C.
 
Dinero fantasma y una ciprea comparadas
Lo más interesante de este dinero, a mi modo de ver, es que representa a la perfección la transición entre el dinero primitivo (objetos existentes que se utilizan como monedas, como las cipreas o las cuentas millefiori) y el dinero convencional, emitido por una autoridad. Aunque el dinero fantasma imite en forma y tamaño a las cipreas, sus inscripciones y el hecho de ser emitido por una autoridad oficial lo convierte en moneda propiamente dicha. Se conocen al menos siete variedades en bronce, aunque solo dos son comunes y por lo tanto coleccionables.

Una de estas variedades es la que presento hoy aquí, y la que justifica el apodo que se le da a este dinero. Como puede apreciarse, la inscripción que aparece en el anverso (el reverso es liso) se asemeja a una cara con los ojos y la boca muy abiertos, un poco del estilo de “El Grito” de Edvard Munch. Parece ser, aunque no está del todo claro, que la inscripción hace referencia a la palabra “bei” que significa “caparazón”.


No es solo una moneda interesantísima, sino además una de las más antiguas que un coleccionista medio puede adquirir. Toda una maravilla. 

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