jueves, 5 de septiembre de 2013

BILLETES POLARES (II)

Una de mis primeras entradas, allá por Marzo de 2012, trató acerca de  unos curiosos billetes de polímero dedicados al continente antártico emitidos para el coleccionismo. Enmarcados dentro del dólar norteamericano, su venta estaba ligada al apoyo a proyectos de investigación en esa remota región del planeta. Parecía lógico que si el Polo Sur había conseguido tener su propio dinero (aunque de forma enteramente decorativa) el polo opuesto lo consiguiera también. Y así fue, a partir del año 2010.

Aparte de su condición polar, existen pocas similitudes entre el Polo Norte y el Polo Sur. La principal diferencia reside en que el Polo Norte (entendiéndolo como el punto geográfico de intersección entre el eje de rotación de la Tierra y su superficie, no debe pues confundirse con el polo magnético) se ubica sobre el mar, concretamente sobre el Océano Ártico, mientras que el Polo Sur se sitúa sobre el continente de la Antártida. Esto hace que el Polo Norte, al estar al nivel del mar, sea más cálido que el Polo Sur. Sin embargo, su exploración resulta más complicada dada la imposibilidad de establecer bases permanentes. El hecho de ser un casquete de hielo que encoge o se ensancha dependiendo de la época del año dificulta el estudio continuado de esta zona.



Territorialmente, el Polo Norte geográfico no pertenece a ningún país (el magnético se encuentra al norte de Canadá) aunque las tierras más cercanas son las de Nunavut, provincia canadiense, y Groenlandia, vinculada a Dinamarca. Hoy en día el Consejo Ártico, formado por los 8 países con territorios dentro del círculo polar ártico (Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia) es el organismo que se encarga de debatir asuntos comunes a toda esta región, especialmente los relacionados con las poblaciones indígenas de la zona. No obstante, la riqueza de recursos minerales y energéticos así como el control de rutas comerciales hace que ciertos países se estén planteando la reclamación del fondo marino.

Los dólares polares que presento hoy no parecen tener finalidades científicas o relacionadas con la exploración, sino meramente de sensibilización, pues hacen referencia a la fauna y el ecosistema de la región ártica, en peligro a causa del calentamiento global. También rinden homenaje a célebres exploradores, como Roald Amundsen (1872-1928) o Fridtjof Nansen (1861-1930). Toda la información sobre estos billetes se encuentra en esta página (www.polardollar.com), que, aunque no deja muy claro quién es responsable de su emisión, podemos deducir que todo apunta a la numismática noruega que se encarga de su distribución (http://www.coins-and-banknotes.com/), pues cuentan con la firma de “Monica Saethre”, persona cuyo apellido coincide con los responsables de esta numismática.


Al igual que los dólares antárticos son redimibles por dólares norteamericanos antes de la fecha de vencimiento indicada en el anverso. Están hechos de polímero y, al igual que muchos billetes actuales de curso legal cuentan con número de serie y holograma. Las denominaciones son de lo más variadas, incluyendo billetes de 1, 2, 2 ½ ,3, 5, 6, 8, 9, 10, 11 y 15 dólares. Algunos reversos forman imágenes completas al juntarlos, lo cual hace aún más atractivos para el coleccionismo.

En definitiva, un bonito y original artículo que no puede faltar en nuestras colecciones, que además nos sirve para aprender más acerca de esta remota y fascinante región del mundo.


  

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