viernes, 14 de junio de 2013

PESETAS DE PLATA



Anverso y reverso del certificado de plata
de 10 pts. de 1935
Hace unos meses publiqué una entrada acerca de los certificados de plata de Estados Unidos, que dieron lugar a los primeros billetes de dólar tal y como los conocemos hoy. Poco sabía yo en aquel momento que en nuestro país, más o menos al mismo tiempo que en Norteamérica, se emitieron certificados parecidos, aunque desgraciadamente no llegarían a emplearse adecuadamente debido al estallido de la Guerra Civil.

Uno de los problemas económicos al que las autoridades de la II República tuvieron que hacer frente fue el de la progresiva pérdida del poder adquisitivo de la peseta en un contexto de crisis económica internacional. Al mismo tiempo, la década de 1930 conoció un alza del precio de la plata en la cotización internacional. En este contexto, es normal que existiera por parte de la población una gran (y lógica) tentación de acaparar las monedas de metal precioso circulantes, especialmente los populares “duros”: 5 pesetas que contenían nada menos que 25 gramos de plata.


Anverso y reverso del certificado de plata
de 5 pts. de 1935
Una solución que podía alejar la amenaza del acaparamiento provenía de la impresión de papel moneda. Así lo proponía el Gobierno de la República, que consideró desde el primer momento la emisión de billetes de 5 y 10 pesetas para sustituir a las monedas de 5 pesetas, que serían retiradas de la circulación. Esta propuesta se encontraría con reticencias por parte del Consejo General del Banco de España, que consideraba que la impresión de estos billetes debía tener su correspondiente cobertura metálica. Finalmente el 18 de Junio de 1935 se llegó a un convenio con la Hacienda Pública mediante el cual se estipulaba que los billetes no serían emisiones del Banco de España sino certificados que suplirían a las monedas acuñadas por el Estado, que por su parte sufragaría los gastos de fabricación. El Banco de España se encargaría de los correspondientes trámites.

De esta forma se encargó a la empresa Bradbury de Gran Bretaña la emisión de los certificados de plata, tal y como se había hecho con gran parte de los billetes emitidos durante las primeras décadas del siglo XX. Fueron además los primeros billetes propiamente “republicanos” ya que con ellos se llevó finalmente a la práctica la adopción de una de las resoluciones del Decreto de 23 de Julio de 1931 sobre la aparición de alegorías de la República. Efectivamente, ambos billetes muestran retratos femeninos .representativos de la República. En el caso del billete de 5 pesetas podemos apreciar un busto femenino laureado y en el de 10 pesetas aparece una matrona con la corona mural, uno de los símbolos del régimen surgido el 14 de Abril de 1931
Los tradicionales "duros", que debían ser sustituidos por los certificados

Se pusieron en circulación en Octubre de 1936, durante los primeros meses de la Guerra Civil, en un momento en que no solo se acaparaba la plata sino prácticamente cualquier metal, lo que llevó a las autoridades republicanas a emitir además certificados provisionales de moneda fraccionaria (50 céntimos) así como billetes de 1 y 2 pesetas (y a las autoridades locales a emitir los famosos billetes locales). Aún así, los certificados de plata pudieron circular, aunque no todas las emisiones que se habían preparado. Los certificados de 5 pesetas pudieron ver la luz hasta la serie D, pese a que llegaban hasta la serie L. En cuanto a los de 10 pesetas, circularon hasta la letra C, aunque en este caso se habían preparado menos, únicamente hasta la serie F.
La última peseta de plata, republicana

En total se fabricaron 120 millones de certificados de 5 pesetas y 60 millones de certificados de 10 pesetas, lo que hace que hoy en día sean artículos fáciles de encontrar y coleccionar. De hecho, en muchos casos no hace falta ni tan siquiera comprarlos pues, dado que el bando vencedor de la Guerra Civil no los admitió como válidos tras la misma, quedaron relegados en los oscuros cajones de nuestros abuelos durante décadas. Así, es normal que en muchos hogares, tras hacer un poco de limpieza, nos encontremos con curiosidades tan interesantes como estas.




2 comentarios:

  1. Otra entrada interesantísima José Ramón, no conocía la historia de estos bonitos billetes, un placer y un gran saludo.

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    1. Lo mejor de todo es descubrir cómo unos billetes tan fáciles de encontrar y coleccionar tienen tanta historia detrás. Muchas gracias por tu comentario Rafael, recibe un cordial saludo

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