viernes, 21 de junio de 2013

LOS "BILIMBIQUES"

Hace algún tiempo creí haber encontrado en los bonos de la Revolución Cubana los notgeld o dinero de emergencia iberoamericano. Los procesos revolucionarios o bélicos son el escenario habitual para la emisión de este tipo de dinero así que pensé que podría haber dado con su versión caribeña. Sin embargo, resultaron ser bonos a través de cuya venta entre la población se recaudaban fondos para la causa revolucionaria. En otras palabras, no había sido un dinero circulante.
 
No obstante no me dí por vencido y recientemente tuve el placer de descubrir (esta vez si) un dinero de emergencia o necesidad 100 % iberoamericano, mejicano por más señas. Se trata de los célebres “bilimbiques”, emitidos por las fuerzas revolucionarias entre los años 1913 y 1916.
 
Los años que pasaron entre el derrocamiento de Porfirio Díaz (1910) y la promulgación de la Constitución Mejicana de 1917 fueron tremendamente convulsos. El régimen de Porfirio Díaz, que consiguió mantenerse en el poder durante más de 30 años, trajo consigo una relativa estabilidad y crecimiento económico a costa de severos retrocesos en cuanto a libertades civiles y bienestar social. Este régimen se desplomó gracias al empuje de las fuerzas opositoras, lideradas por Francisco I. Madero, que reclamaban el restablecimiento de las libertades civiles y una mayor justicia social. No obstante, Madero encontró difícil estabilizarse en el gobierno tras el derrocamiento de Díaz, ya que ciertas facciones revolucionarias siguieron en pie de guerra (el caso más conocido fue el de Emiliano Zapata, famoso por su reivindicación de reforma agraria).

Esta confusión e inestabilidad fue aprovechada por el General Victoriano Huerta para hacerse con el poder mediante un golpe de estado en 1913. Este acto consiguió unir a todas las fuerzas partidarias del restablecimiento de un régimen liberal de la mano de Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila. Poco a poco las fuerzas constitucionalistas fueron ganando terreno hasta que en 1914 Huerta fue derrocado, lo cual no puso término al proceso revolucionario. Al igual que tras la caída de Porfirio Díaz, las distintas facciones de las fuerzas vencedoras se enfrentaron entre sí. Carranza necesitó todavía algunos años para derrotar a Francisco “Pancho” Villa, general que se había distinguido por infligir severas derrotas a las tropas de Huerta y que en su enfrentamiento con Carranza controló el estado de Chihuahua al norte del país.


En este contexto de guerra civil, con una enorme escasez de moneda metálica y diferentes facciones controlando sus propios territorios, surgieron los bilimbiques, billetes de necesidad o emergencia utilizados en diferentes partes del territorio mejicano entre 1913 y 1916. Este curioso término tiene, como suele ocurrir, una historia detrás. Parece ser que se inspiró en William Week, pagador norteamericano de la mina Green de Cananea, en el estado de Sonora al norte de Méjico. Este señor, por lo visto, acostumbraba a pagar a los trabajadores de la mina con vales de papel, por lo que su nombre, impronunciable para los mejicanos, sirvió para bautizar popularmente a las emisiones locales revolucionarias.

Con la caída del General Huerta el empleo de dinero de emergencia proliferó entre las facciones revolucionarias, lo cual supuso un verdadero caos monetario. Como ocurre con las emisiones locales de la Guerra Civil española, hoy día es posible encontrar una enorme variedad de emisiones, desde algunas muy elaboradas y de gran belleza hasta pequeños vales de gran simplicidad, por no hablar de las numerosas falsificaciones que surgieron en un contexto tan convulso. Los billetes que presento hoy, divisores del peso mejicano, recuerdan enormemente a los billetes de metro, tanto por el cartón del que están hechos como por sus dimensiones, de aproximadamente 5,5 x 3 cm. Estos concretamente parecen ser de los emitidos por el gobierno de Carranza, y presentan bonitas alegorías e iconos mejicanos, como la Justicia, el águila de la leyenda azteca o el cura Hidalgo, héroe de la independencia un siglo antes.

Una vez se consolidó el poder de Venustiano Carranza, urgió la retirada paulatina de los bilimbiques y su sustitución por emisiones más sofisticadas de la American Bank Note Company. Hoy en día queda para los coleccionistas esta infinidad de notgeld mejicanos, que reflejan el caos que vivió el país en aquel momento. Quisiera agradecer a Juan Carlos Medina la sugerencia hace unas semanas en este mismo blog de investigar sobre estos billetes. Ciertamente, ya era hora de que dedicara una entrada a Méjico, país de gran riqueza numismática y que me aporta tantas visitas.

Y aprovecho para lanzaros una pregunta, coleccionistas mejicanos: ¿es posible encontrar los bilimbiques originales, es decir, los vales emitidos por el propio William Week?

Fuentes:


3 comentarios:

  1. si, cuantos quieres? también se emitieron bilimbiques del tamaño tradicional de los billetes de ese momento, los mas famosos son los de "2 caritas" villistas.

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  2. México y sus derivados (nacionalidad, etc.) se escriben con "X"

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    1. Respetando sinceramente su opinión, y el hecho de que los habitantes del país lo prefieren con X, la RAE permite las dos formas, ya que la pronunciación se acerca a la J actual. Un saludo,

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