viernes, 23 de noviembre de 2012

CÓMO FABRICAR TU PROPIO DINERO (I)


Desde hace tiempo, el dinero ha ofrecido al ser humano oportunidades para desarrollar su creatividad, trascendiendo así su mera función de facilitador de transacciones comerciales. Aquí hemos tenido la oportunidad de ver algún ejemplo significativo, como los billetes notgeld o los dólares de la Antártida, y no os quepa duda de que tendremos la oportunidad de ver más ejemplos. En estos casos, no es tan importante el valor económico que el dinero pueda tener como su simbología y su originalidad. Podemos encontrar ejemplos tanto en metal como en papel, aunque estos últimos son quizá más numerosos, dados los menores costes que supone la impresión de billetes.

El papel moneda ha servido en ocasiones como canalizador de iniciativas personales. El caso que vamos a ver hoy describe una de esas iniciativas, desgraciadamente desafortunada. Se trata de una muestra más o menos reciente de una estafa conocida como “piramidal”, que en tantas ocasiones y en diferentes lugares del mundo ha desposeído a gente corriente de sus ahorros.


Anverso y reverso de un certificado de 100 biletov
de la corporación MMM de 1994
Una estafa piramidal está organizada por una sociedad de inversión (normalmente de dudoso origen), que garantiza a pequeños y medianos inversores rentabilidad alta y rápida de su dinero en bolsa o en bienes tangibles. Los primeros inversores, sorprendidos por la alta rentabilidad de sus inversiones, corren la voz para atraer más participantes, de tal manera que el dinero de los nuevos inversores sirve para cubrir los beneficios de los antiguos. Por tanto, la supuesta rentabilidad se basa únicamente en la captación de nuevo dinero de particulares.

En un momento dado este esquema sufre un colapso, ya que se necesita un número cada vez mayor de nuevos inversores para pagar los beneficios a los anteriores. Cuando este ciclo se interrumpe, lo habitual es que los promotores de esta sociedad desaparezcan un buen día con todo el dinero.

La Rusia post-comunista fue el caldo de cultivo ideal para este tipo de actividades, dada la falta de legislación financiera y el desconocimiento general de la población hacia este tipo de prácticas (legislación que, todo hay que decirlo, no ha impedido las estafas piramidales en países occidentales, acerca de lo cual existen numerosos y recientes ejemplos). La confusión jurídico-política inmediata tras la caída del comunismo, unida al enorme potencial económico y humano de un país como Rusia, dio pie a una rápida fase de acumulación de capital que presenció las más variopintas actividades económicas, muchas de ellas escasamente éticas. Es el caso que nos ocupa hoy, protagonizado por Sergei Mavrodi, fundador de la corporación MMM, que en 1994 estafó a miles de pequeños y medianos inversores

No parece ser el único caso de estafa piramidal de la era post-comunista, pero lo interesante de este caso es su contribución a la numismática moderna. Cuando los precios de las acciones de MMM llegaron a su nivel más alto, Mavrodi decidió dividirlas para hacerlas más accesibles al público en general. Así, cada acción se dividía en 100 partes llamadas biletov, certificados muy parecidos a billetes de curso legal. En las imágenes presento uno de estos certificados, concretamente el de 100 biletov de 1994 (es decir, una acción de MMM). Estos certificados presentan en general un diseño simple tanto en el anverso como en el reverso, y reproducen el retrato de su impulsor, Sergei Mavrodi. En este enlace podéis ver todos los biletov pertenecientes a esta serie http://www.pjsymes.com.au/articles/images/mmm1.htm

Detalle del retrato de S. Mavrodi en el
certificado de 100 biletov
Hay que reconocer que Mavrodi al menos consiguió dar cierta apariencia de seriedad a su “negocio”, porque el hecho de que sus acciones se asemejaran a billetes de curso legal las hacía más creíbles a los ojos del público. Cuando uno reflexiona sobre estos temas, se queda perplejo al darse cuenta de que este tipo de actividades se repiten continuamente en muchos lugares del mundo, y es que la codicia del ser humano a veces no conoce límites.

Os dejo el enlace del artículo en el que baso esta entrada, con imágenes de los biletov y de otros títulos emitidos por MMM en su momento.

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