viernes, 9 de noviembre de 2012

CERTIFICADOS DE CAMBIO DE DIVISAS


En línea con la entrada del pasado mes de Septiembre dedicada al won norcoreano, diferenciado según la procedencia del visitante extranjero, hoy me complace presentar otro resultado del afán controlador de los regímenes comunistas aplicado a sus sistemas monetarios: el certificado de cambio de divisas, o FEC por sus siglas en inglés (Foreign Exchange Certificate)

Certificados de 20 y 50 pesos (arriba) y 1, 5 y 10
pesos (abajo) con imágenes de fortalezas
Puestos en circulación durante la segunda mitad del siglo XX por países como la República Popular de China, la Unión Soviética, Cuba o Birmania, se ponen a disposición de aquellos visitantes o nacionales residentes en el extranjero que deseen cambiar sus divisas por la moneda nacional para sus transacciones comerciales dentro del país. La clave es que no se trata de un cambio libre y directo, sino que se encuentra sometido al control del Banco Central correspondiente, que lógicamente fija el cambio en condiciones más ventajosas para su propia moneda. De esta manera, se persigue una doble finalidad: la meramente recaudatoria y la de control de los visitantes extranjeros y nacionales con acceso a divisas. Además, los certificados de cambio de divisas por lo general solo se pueden utilizar en establecimientos especialmente designados, lo cual acentúa aún más el control al que están sometidos sus portadores.

Hoy quiero destacar los certificados cubanos de cambio de divisas de 1985 por varias razones. La primera es su variedad, ya que en ese año se emitieron cuatro series de certificados dependiendo de la procedencia del portador de divisas:

- Serie A: destinada a cubanos residentes en países del bloque socialista
- Serie B: destinada a cubanos residentes en países capitalistas
- Serie C: destinada a cubanos y extranjeros residentes en Cuba con acceso a divisa extranjera
- Serie D: destinada a estudiantes y becados extranjeros en Cuba

Diseño simple en el anverso
La segunda razón es su atractivo diseño, que hace de estos certificados un artículo altamente coleccionable. En las fotografías presento los cinco certificados correspondientes a la serie B de 1985, que muestran un diseño simple en el anverso e imágenes de fortalezas de época colonial en el reverso. Los de la serie A son muy parecidos a estos certificados, pues muestran también imágenes de fortalezas, aunque en tono rojizo. Los de las series C y D, de tono azulado y anaranjado respectivamente, muestran diseños simples tanto en el anverso como en el reverso. Estos certificados se imprimieron en Checoslovaquia y tenían una vigencia de cinco años, pudiéndose canjear únicamente por pesos cubanos pasado ese tiempo.

En definitiva, se trata de otro interesante ejemplo de los efectos de la Guerra Fría sobre el dinero de un país…y sobre las personas que lo utilizan.



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