PROPAGANDA EN EL PACÍFICO

Como bien sabéis los que venís por aquí, el dinero local y de emergencia siempre ha sido uno de mis temas favoritos. Tanto, que incluso me ha dado para publicar un libro, Millones de marcos y marcos de millones, que estoy seguro será el primero de muchos. El caso filipino me ha llamado la atención desde hace tiempo también, y es que es realmente singular: no solo hablamos de dinero de emergencia, sino uno que refleja una de las armas más poderosas en toda guerra moderna: la propaganda. 

Propaganda fue el dinero de ocupación japonés, despectivamente conocido por los Aliados y la población filipina como "Mickey Mouse money". En efecto, ese calificativo estaba más que justificado ya que era precisamente la intención del invasor: poner en circulación un dinero sin ningún valor con el fin de dominar de facto la economía del país invadido sin coste alguno, más allá de la impresión del papel y su distribución. Esto lo practicó Japón en todos aquellos países que incorporó de forma forzosa a lo que eufemísticamente se denominó "Esfera de Co-prosperidad de la Gran Asia Oriental" que no era sino un armazón institucional e ideológico con el que Japón justificaba su imperialismo. 

Dinero japonés de ocupación, conocido también como "Mickey Mouse money". Pese a que aparece
el monumento al héroe nacional José Rizal, el billete deja muy claro quién es el nuevo emisor. 


Por supuesto, los fines económicos no eran los únicos que motivaban la producción del dinero de ocupación. Japón, como se acaba de mencionar, pretendía revestir sus acciones militares de bondades para con los pueblos de Asia, oprimidos por los occidentales desde tiempo  inmemorial. De esta forma, el "Mickey Mouse money", que en apariencia respetaba la moneda, idioma y simbología de los pueblos "liberados", transmitía el mensaje sobre quiénes realmente eran los nuevos amos de Asia Oriental.  

Propaganda fue también el dinero de guerrilla que emitió la resistencia al invasor. Toda acción tiene una reacción y la de los filipinos, apoyados por Estados Unidos (que no olvidemos en aquel momento era su "metrópoli" de facto), no se hizo esperar. Filipinas, con sus más de 7.000 islas, no es un país fácil de someter. La resistencia se mantuvo activa durante los tres años de ocupación, y una forma inequívoca de manifestarse fue a través del dinero conocido como "de guerrilla", que destaca por la precariedad en su producción: diseños crudos e improvisados, impresión muchas veces pobre y borrosa, papel reciclado... Utilizarlo equivalía a jugarse la vida, ya que los japoneses no se andaban con tonterías, por lo que no pudo tener una circulación muy elevada. 

Billete de cinco pesos emitido por la resistencia, en este caso por el comité de moneda de Ilo Ilo. 
El general Douglas McArthur es el personaje que aparece a la izquierda. 


No obstante, eso no era lo fundamental: la importancia del dinero de guerrilla radicaba en su simbolismo. Era la forma que tenía la resistencia de expresar que se encontraba activa y lista para enfrentarse al invasor. También recordaba que las autoridades legítimas de Filipinas seguían existiendo y contaban con el respaldo de los Estados Unidos, como puede verse en los diseños y mensajes que decoran muchos de estos billetes.  

Propaganda fue el peso VICTORY de 1944 que se introdujo en el momento en que Filipinas comenzaba su liberación. Ese año marcaba el declive definitivo de las llamadas potencias del Eje: en el oeste los Aliados llevaban la guerra a suelo europeo y en el Pacífico Japón se encontraba a la defensiva en todos los escenarios. Tras la ocupación de las Islas Marianas en el verano de ese año, el ejército norteamericano disponía de una base para bombardear el corazón del imperio nipón. Poco después, en Octubre, la vuelta a Filipinas del general McArthur era un hecho. 

Reverso del billete de un peso "Victory" de 1944. 


Los norteamericanos conocían perfectamente el poder propagandista que tiene el dinero, con lo que no dudaron en poner en circulación unos billetes similares a los que habían circulado en Filipinas antes de la ocupación japonesa. La diferencia es que estos nuevos (o antiguos, según se mire) billetes llevaban sobreimpresionado en el reverso la palabra VICTORY, un gesto destinado a insuflar ánimos a una población que comenzaba a ver la luz al final del túnel. 

Y dentro de esta dinámica debemos señalar también otra famosa sobreimpresión: la que hicieron los norteamericanos sobre el "Mickey Mouse money". A medida que su tropas avanzaban en Filipinas incautaron grandes cantidades de dinero de ocupación. En lugar de simplemente destruirlo, decidieron reciclarlo de una forma original: burlándose de la autoridad japonesa. 


Inundar el territorio enemigo con panfletos y octavillas como forma de guerra psicológica forma parte de la historia militar contemporánea. Al comienzo de la película "Dunkerque" de 2017 puede verse cómo las fuerzas expedicionarias británicas en Bélgica son "bombardeadas" con octavillas en inglés en las que se les recuerda su precaria situación. En el Pacífico, las tropas de McArthur pensaron que sería una buena idea dar una segunda vida al dinero de ocupación japonés incluyendo el mensaje "The Co-prosperity Sphere: What is it worth?" (La Esfera de Co-prosperidad: ¿Qué valor tiene?) para después dejarlo caer sobre la zona ocupada por el enemigo. Un mensaje que desmoralizaría a las tropas japonesas y sus colaboradores a la vez que animaría a los resistentes a continuar su lucha. 

Mensaje propagandístico sobreimpreso en un billete japonés de ocupación de cinco pesos

Filipinas fue un lugar en el que la propaganda jugó un papel crucial en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Y, dentro de esta lucha, el dinero mantuvo un destacado protagonismo en todo momento. Ningún coleccionista de notafilia que se precie puede pasar por alto este hecho...


Banknotes at War, by James Mackay, published by Stanley Gibbons Currency Ltd. London 1977

Asia Contemporánea, Historia Universal Siglo XXI vol. 33 compilado por Lucien Bianco, s. XXI de España editores  1984


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