viernes, 30 de septiembre de 2016

EL BILLETE DE 0 RUPIAS

Una vez en la universidad, a propósito del siempre desagradable asunto de la corrupción política y económica, un profesor nos lanzó la siguiente pregunta al aire: ¿qué tipo de corrupción creéis que es más perjudicial, la de gran escala o la de pequeña escala? Por gran escala se refería a los grandes escándalos financieros o de malversación por parte de autoridades públicas, aquellos que copan las portadas de los periódicos y son primera noticia en los telediarios, ya que normalmente suponen grandes cantidades de dinero. La corrupción de pequeña escala, por contra, hace referencia a aquella que protagonizan los funcionarios en puestos intermedios o bajos, normalmente a través de sobornos a cambio de favores o mayor rapidez en trámites administrativos.

La respuesta a la pregunta parecía simple: la de gran escala, por supuesto, dado que las cantidades sustraídas son mayores. A más dinero robado, peor tipo de corrupción. No obstante, el profesor nos invitó a reflexionar: ¿estáis seguros?

Billete de 0 rupias contra la corrupción, parte de la campaña de la organización 5th Pillar


La reflexión era más que pertinente, porque no éramos conscientes de hasta qué punto la corrupción a pequeña escala es nociva  para el desarrollo de un país, quizá porque es un tipo de corrupción no muy frecuente en España, afortunadamente. Y es que este tipo de malas prácticas implica una consecuencia inquietante: la generalización de la corrupción en una sociedad.

En muchos países en desarrollo, la corrupción generalizada a pequeña escala es un hecho, y aceptada como un trámite más por parte de los particulares. El pago de una pequeña cantidad en dinero o en especie a un funcionario de ventanilla o a un policía puede parecer una minucia pero al extenderse se convierte en un lastre para el desarrollo económico y social de un país por varias razones. Una de ellas, porque menoscaba el interés general, que en teoría busca el sector público, en aras del lucro personal, que hace que los posibles beneficios de la corrupción nunca reviertan en el bien común. Los servicios públicos, que normalmente deben afrontar una falta continuada de medios,  se hacen así más ineficientes. Al mismo tiempo, al tratarse de una corrupción comparativamente más “pequeña”, pasa más desapercibida, entrando en un círculo vicioso de impunidad que la perpetúa. Las personas con menos recursos son las más perjudicadas, pues actúa como un impuesto más a los que normalmente tienen que soportar, privándoles de medios fundamentales para su subsistencia. Por si todo lo anterior no fuera suficiente, la corrupción generalizada afecta negativamente a la imagen de un país, y por tanto dificulta y limita la inversión extranjera y el turismo.

India es uno de esos países en desarrollo que debe soportar la carga de la corrupción a pequeña escala (y, por supuesto, la de gran escala también) debido al enorme arraigo que tiene el uso de dinero negro en este gigante asiático. A pesar de ello, su ciudadanía cuenta con una importante arma legal: el Acta de Derecho a la Información de 2005 (RTI por sus siglas en inglés) que obliga a las administraciones públicas a facilitar cualquier información que los ciudadanos demanden en relación con el uso del dinero público. Así, en los últimos años han surgido numerosas organizaciones y activistas que luchan por la transparencia y contra las malas prácticas.

Reverso del billete, meramente informativo

Una de estas organizaciones, 5th Pillar de Nueva Delhi, ha lanzado una original campaña, consistente en la distribución de un billete de 0 rupias. A través de este simbólico billete, las personas a las que se les solicite sobornos o favores desde la administración podrán, en señal de protesta, entregar estas 0 rupias y denunciar al presunto corrupto. El billete puede descargarse, gratuitamente por supuesto, en su página web a través de este enlace http://5thpillar.org/programs/zero-rupee-note. En su anverso, imitativo de los billetes indios oficiales, aparecen diferentes mensajes en inglés y los principales idiomas del país (hindi, telugu, kannada, tamil y malayalam) que animan a los particulares a no resignarse ante la corrupción: “Eliminad la corrupción a todos los niveles”, “Prometo no aceptar o solicitar sobornos”, “Si alguien solicita un soborno, entrega este billete e informa a las autoridades”.

No es habitual no pagar por un artículo numismático, aunque sea de fantasía, pero yo, precisamente por eso, creo que voy a colocar este billete en un lugar preeminente de mi colección.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Excelente entrada. Hace años que busco una definición académica de "moneda", y no la he encontrado aún (tampoco he sido capaz de formularla), pese a varios intentos. Por lo general, las definiciones (menos serias), definen a la moneda a partir de aspectos físicos, un sello de autoridad que garantice su valor y cosas así (existen innumerables ejemplos de "moneda" en toda regla que carecen de sello o inscripción alguna, como las lat de Laos; o las cruces de Katanga, etc.). Las más seria, en cambio, tienden a definirla en base a sus funciones económicas (pago, cuenta y eventual atesoramiento). Desde ya. ante todo, tiene que se un objeto manufactirado pro el hombre para cumplir esas funciones (y en la práctica, debe cumplirlas). No quiero hacerla muy larga... la cosa, es que yo creo que la "moneda", es una construcción social, y eso, no se tiene en cuenta (sus funciones sociales en determinadas épocas y culturas). Este "billete", desde ya, no es "moneda", pero refleja bien esta función social a la que me refiero. Por mi parte, lo imprimiré y guardaré en mi colección, creo que tiene más valor numismático, incluso, que un billete de fantasía comercial.

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    1. Hola Santiago, muchas gracias por tu comentario. Creo que hoy día se quiere hacer mas hincapié en la función social del dinero, de hecho un buen ejemplo (que puedes encontrar en este blog) es la moneda social local que se utiliza en numerosos municipios europeos, y que está empezando a ser objeto de colección. El coleccionismo mismo, seguramente tan antiguo como la moneda, tiene un gran componente social. Es algo además de lo que se pueden encontrar ejemplos en distintas culturas en diferente épocas, y que sin duda ocupararán espacios en este blog. Recibe un cordial saludo

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