miércoles, 11 de noviembre de 2015

MONEDAS DE TERRANOVA

Reverso de 10 centavos de Terranova de 1945
Con la excepción del llamado "Espacio Schengen", es indudable que la frontera entre Canadá y Estados Unidos es una de las más tranquilas del mundo. Cruzar de un lado a otro no cuesta más que lo que nos puede costar pasar a la zona de embarque de un aeropuerto: mostrar el pasaporte y unas pocas preguntas rutinarias. Y es que Canadá y Estados Unidos comparten muchas similitudes, como el idioma (con la excepción de la provincia de Quebec), la multiculturalidad, con la inmigración como una de las bases de su crecimiento demográfico, un modelo económico similar... pero si en algo difieren los dos países es en su Historia reciente, y mucho.



De hecho, la gran diferencia surge a partir del 4 de Julio de 1776, momento en que trece colonias de Norteamérica deciden separarse de la metrópoli. Los territorios que hoy día componen el este de Canadá, incluida la zona francoparlante de Quebec, decidieron permanecer leales a la corona británica, lo cual marcaría su devenir en los dos siglos siguientes. Porque, si bien tenemos claro que los Estados Unidos se independizaron en esa célebre fecha, ¿cuándo se independizó Canadá?
Anverso de la moneda, con la efigie del soberano Jorge VI

Canadá también fue rompiendo vínculos con Gran Bretaña pero de una forma muy gradual (un estilo muy británico por otro lado). Pese a que con el tiempo los poderes del gobernador serían restringidos y aumentaría la capacidad legislativa del Parlamento canadiense, no sería hasta 1867 cuando Canadá se dotara de un amplio autogobierno, mediante la fórmula conocida como "dominio", es decir, un territorio formalmente bajo soberanía británica pero con atribuciones propias de un país independiente, especialmente en la administración de sus asuntos internos (la política exterior y las relaciones internacionales seguirían dictadas desde Londres). Los representantes de las colonias de la Norteamérica Británica, Nueva Brunswick, Nueva Escocia, Isla del Príncipe Eduardo, Ontario y Quebec, acordaron dar a este dominio la forma de confederación, es decir, una amplia descentralización territorial. Después de la I Guerra Mundial, en la que Canadá participó forzosamente del lado británico, crecería un sentimiento independentista que desembocó en el Estatuto de Westminster de 1931 mediante el cual Canadá y otros dominios conseguirían también la autonomía en política exterior, como la capacidad de firmar tratados con otros países sin la supervisión de la metrópoli, o de apertura de embajadas. No obstante, Gran Bretaña se reservaría el derecho a modificar la constitución de la antigua colonia, con lo que la soberanía no era aún plena. Este derecho permanecería hasta la aprobación del Acta de Canadá de 1982, año a partir del cual ya se puede hablar de un Canadá completamente libre de ataduras. 200 años después, la totalidad de Norteamérica alcanzaría la plena independencia. 

Al igual que los Estados Unidos, Canadá protagonizó una expansión territorial hacia el oeste que lo acabaría convirtiendo en uno de los países más grandes del mundo: Territorios del Noroeste, Columbia Británica, Manitoba, Saskatchewan y Yukón se unirían a la confederación progresivamente durante el último tercio del siglo XIX. Los que conozcáis Canadá os habréis dado cuenta de que en este esquema falta una provincia: Terranova y Labrador. Terranova (Newfoundland en inglés) se mantuvo ajena a este proceso durante mucho tiempo ya que hasta 1949 constituyó un dominio independiente. Situada en el es el noreste atlántico de la Norteamérica británica, fue seguramente el primer territorio americano pisado por europeos, ya que los vikingos se establecieron por un periodo breve de tiempo en L'Anse Aux Meadows alrededor del año 1000. Tierra de pescadores (los vascos pueden dar fe de ello) se pobló de colonos procedentes de Inglaterra, Irlanda y Francia, aunque estos últimos se fueron trasladando progresivamente a otras zonas del continente. Su intensa y lucrativa actividad pesquera y ballenera, conocida en todo el mundo, fue uno de los factores clave que explican su condición de colonia británica independiente y su posterior renuencia a formar parte de la confederación, así como de que consiguiera el estatus de dominio, situándose a la par con sus vecinos. No se unirían a Canadá hasta 1949, momento en que la opción pro-canadiense ganó puntos tras una etapa de inestabilidad económica. 

monedas canadienses de la época de 5 centavos
Hoy día, de forma sencilla y económica para los coleccionistas, podemos hacernos con dólares y centavos de Terranova, prueba tangible del estatus semi-independiente que un día ostentó este territorio. La moneda que comparto hoy aquí es una de diez centavos de 1945, es decir, de las últimas emitidas bajo el reinado de Jorge VI. Salvo por el reverso, podría decirse que se trata de una réplica decimalizada de las monedas de seis peniques (sixpence) que circulaban en Gran Bretaña por aquellos tiempos. Un dominio podía lograr una amplia autonomía pero en el fondo no dejaba de ser una colonia... 



5 comentarios:

  1. Muy interesante el post sobre las monedas de Terranova. Solo un fallo. En la expansión de Canadá hacia el Oeste, te has olvidado de la Provincia de Alberta. Si bien en un principio fue parte de los Territorios del Noroeste (prácticamente toda Canadá eran los Territorios del Noroeste hasta bien entrado el S XIX), en 1905 Alberta se convirtió en Provincia junto con Saskatchewan.

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    1. Muchas gracias por la puntualización, que completa la información de este post. En todo este mapa solo nos faltaría la provincia ártica de Nunavut, creada más recientemente para satisfacer las aspiraciones de los inuit. Aunque esto ocurrió mucho después de os acontecimientos que se relatan. Gracias por participar, un saludo

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  2. No voy a aportar nada nuevo. Sólo escribo para decirte que tú blog es fantástico y que lamento que la gente no partícipe más. Es muy curioso, llevó años leyendo y nunca participando pero aplaudo el tiempo que le dedicas y lo bien que lo haces

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  3. No voy a aportar nada nuevo. Sólo escribo para decirte que tú blog es fantástico y que lamento que la gente no partícipe más. Es muy curioso, llevó años leyendo y nunca participando pero aplaudo el tiempo que le dedicas y lo bien que lo haces

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    1. Estimado lector, muchas gracias de corazón por tu comentario. Quizá la difusión es mi punto débil, pues no soy lo que se dice un hacha con las redes sociales, en cualquier caso es un placer para mí ver como poco a poco cada vez más gente se interesa por las curiosidades que encuentro. Un saludo, y espero verte a menudo por aquí

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