martes, 30 de junio de 2015

DINERO QUE CRECE EN LOS ÁRBOLES

He de reconocer que en ocasiones me entran ciertas dudas sobre la conveniencia de tratar el tema del dinero-mercancía en este blog. Pese a su indudable interés y peculiaridad, no se trata por lo general de un dinero atractivo para los coleccionistas. Además, es difícil encajar en el mundo de la numismática artículos que no son monedas per se, dado que no reúnen características propias de éstas, especialmente la de estar emitidas por una autoridad. No obstante, en el caso que hoy nos ocupa, los granos de cacao, no he podido resistirme puesto que no solo es una forma de dinero que se empleó durante siglos en la América de los mayas, aztecas y conquistadores españoles, sino que además constituyó una forma de cuenta y atesoramiento muy aceptada por la población y las autoridades de su época.


Mucho antes de que los españoles pisaran el continente americano, el cacao era consumido en las partes de Méjico y América Central dominadas por los mayas primero y los aztecas después. La bebida conocida como xocoatl, hecha a partir de granos de cacaos tostados, agua y especias, poco tenía que ver con la que disfrutamos hoy en día, pues destacaba por su sabor fuertemente amargo. Al tratarse de una planta difícil de cultivar y de bajo rendimiento, las semillas de cacao eran lo suficientemente escasas para ocupar las funciones de las monedas. De hecho, el cacao era considerado por estas civilizaciones como un artículo de lujo, ya que su consumo quedaba reservado para las clases altas y las grandes ocasiones.

Los granos de cacao tenían otras ventajas para su circulación como dinero-mercancía: buena portabilidad por su bajo peso y tamaño, fácil divisibilidad y bastante perdurabilidad. Las desventajas podían encontrarse en su relativamente fácil falsificación, pues se podían vaciar y rellenar de arcilla dando la impresión de autenticidad, así como en su falta de control, característica propia de todo dinero-mercancía.

La llegada de los españoles supuso un cambio radical en muchos aspectos, entre ellos el del uso del cacao como dinero. Se produjo por un lado una “devaluación” del grano de cacao, al producirse en mayor medida, y por otro una cierta “oficialización” de su uso como forma de pago. En este sentido, se creó una medida conocida como “xiquipilli”, consistente en 8.000 granos, que se atesoraban en sacos de 3 unidades (24.000 granos). Al miso tiempo, en 1555 se fijó por ley la equivalencia con el real de plata en 140 granos de cacao por real. Estaba claro que el cacao seguía siendo valioso, pero mucho menos que en épocas anteriores. Se sabe que en tiempos de los aztecas se podía adquirir un esclavo por 100 granos, mientras que a mediados del siglo XVI ese mismo precio era lo que costaba un animal de granja.

Parece ser que el uso de estas semillas como moneda tuvo continuidad durante toda la época colonial española, hasta principios del siglo XIX. Para ese momento el chocolate era ya tremendamente popular en la vieja Europa, y por lo tanto un negocio muy lucrativo para muchas empresas y comerciantes, que, al igual que las antiguas civilizaciones de América Central, pudieron ver el potencial económico del cacao, aunque de una manera bien distinta. 

Fuentes: 
Odd and Curious Money, descriptions and values, by Charles J Opitz, 2nd Edition 1991

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