viernes, 29 de mayo de 2015

MONEDAS POLÉMICAS (III)

Siguiendo con la serie de monedas que en su día causaron controversia, me complace presentar hoy el caso del centavo de acero de 1943 (1943 steel cent o penny), pieza muy accesible para los coleccionistas hoy en día y símbolo de una época marcada por las restricciones propias de una guerra.

En efecto, en 1943 Estados Unidos estaba plenamente inmerso en la II Guerra Mundial en dos frentes, el del Pacífico y el europeo. La economía se había puesto al servicio del esfuerzo bélico y la industria militar, lo cual no dejaba el cobre para otros usos, ni siquiera uno tan fundamental como la emisión de moneda. La producción de munición y armamento era una prioridad absoluta, por lo que se imponía la búsqueda de otras alternativas para la calderilla del dólar.

Anverso del steel cent de 1943 (izda.) comparado con uno de 1946 


Si algo ha demostrado el ser humano desde que existe la moneda en circulación es su capacidad (e imaginación en muchos casos) para encontrar alternativas. En el caso que nos ocupa se sustituyó la aleación de bronce por un núcleo de acero recubierto de una capa de zinc, lo cual daba a los centavos una apariencia plateada en lugar de rojiza y un peso menor, pasando de los 3.10 a los 2.70 grs. Además, estas monedas se caracterizaban por ser magnéticas (si os hacéis con una lo podréis comprobar fácilmente acercando un imán) hecho éste que contribuyó a su precipitado final poco tiempo después

El diseño escogido fue el de Victor D. Brenner de 1909, con el busto de Lincoln en el anverso y las dos espigas de trigo en el reverso. Se emitió en tres cecas, la de Philadelphia (sin marca), la de San Francisco (marca S) y la de Denver (marca D) y no tardaron en surgir los problemas con respecto a su uso. Por un lado, el aspecto plateado de estos centavos los hacía a primera vista muy parecidos a las monedas de diez centavos (conocidas popularmente como dimes) lo cual llevaba a molestas e irritantes confusiones. No deja de ser algo chocante, pues que yo sepa los norteamericanos jamás han encontrado problema alguno en utilizar billetes del mismo color y similar tamaño, en los que hay bastante más dinero en juego.

Reverso de los dos centavos

Por otro lado, la composición de la moneda no dio más que problemas. Los centavos quedaban atrapados en las máquinas expendedoras, pues estas contaban con imanes para detectar las monedas falsas. Además, se oxidaban fácilmente con el sudor humano. El descontento del público era tan notorio que, aun en pleno contexto bélico, las autoridades optaron por buscar otras opciones, El US Mint decidió reciclar casquillos de latón para convertirlos en centavos entre 1944 y 1946, de tal manera que se pudiera producir una moneda similar a la anterior a 1943. Solo después, una vez levantadas las restricciones en el uso del metal, se pudo utilizar de nuevo el mismo material.

Los centavos de acero, producidos durante solo un año, estaban condenados a desaparecer, pero lo hicieron de forma progresiva, pues su circulación continuó hasta la década de 1960. Existe cierta predisposición a pensar que estas monedas tienen un alto valor, pero nada más lejos de la realidad. Sí es cierto que existe un centavo de 1943 muy cotizado hoy en día, pero se trata del de cobre. Debido a un error el US Mint comenzó a producir centavos de cobre tras la restricción, pero solo pudo emitir alrededor de 40 piezas, que hoy en día se cotizan en las decenas o cientos de miles de dólares. Si cae en vuestras manos un centavo antiguo de cobre y veis la fecha 1943 en él, os recomendaría analizarlo detenidamente. Muchas falsificaciones de esta moneda se han hecho utilizando centavos de acero originales recubiertos de una capa de cobre, así que para comprobar la autenticidad no tenéis más que acercar un imán…


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