martes, 18 de marzo de 2014

LAS RUEDAS CELTAS

La entrada de hoy hace referencia a un objeto envuelto en un aura de misterio, relacionado con un pueblo y una cultura que se asentaron durante siglos en la mayor parte del continente europeo, desde la península Ibérica a la actual Turquía. Se trata de los celtas, llamados keltoi por los griegos y celtae por los romanos, y conocidos también como galos o de otras muchas formas dependiendo de la zona en la que se asentaran y el conjunto de pueblos que representaran (celtíberos en la península Ibérica, insubros en el norte de Italia, gálatas en la península de Anatolia, belgas, etc). El misterio al que me refiero se encuentra en unas curiosas "ruedas" de bronce de diferentes diseños y tamaños, cuya función no está hoy en día clara, aunque siempre se ha sospechado que pudo haber sido monetaria.  


Los pueblos celtas, conocidos por su inmensa herencia artística, cultural y lingüística (que hoy día pervive gracias al galés, el gaélico irlandés y escocés y el bretón) debieron empezar a asentarse en Europa durante la Edad de Bronce, entre el tercer milenio y el 750 a.C. De origen claramente indoeuropeo, los celtas conformaban sociedades aristocráticas, dirigidas por élites guerreras, que fueron capaces de establecer fluidas redes comerciales. A finales de la Edad de Bronce y a comienzos de la primera Edad del Hierro (750-450 a.C.) podían distinguirse al menos tres grupos diferenciados culturalmente: 


  • la llamada "cultura de Golaseca" en los actuales Piamonte y Lombardía al norte de Italia. Se sabe que fue el primer pueblo celta que utilizó la escritura a través de formas adaptadas del etrusco a finales del siglo VII a.C.
  • la "cultura de Halstatt" situada en el centro y occidente del continente europeo, aunque penetrarían posteriormente por la península Itálica y llegarían a Asia Menor. Este pueblo fue conocido por su enorme riqueza artística, especialmente en lo referente a mobiliario funerario. 
  • los celtas de la península Ibérica o celtíberos, situados sobre todo en la cornisa cantábrica, que establecieron redes comerciales tanto con griegos como con fenicios.
Es fácil por tanto constatar que los celtas, pese a conformar por lo general sociedades cerradas y fuertemente jerarquizadas, fueron una cultura permeable gracias a los intercambios comerciales y culturales con los pueblos pujantes del Mediterráneo oriental. De hecho, a partir del siglo III a.C. adoptaron también la utilización de la moneda inspirándose en el modelo griego (aunque, todo hay que decirlo, con un mayor grado de abstracción) a partir de los staters y los tetradracmas de Filipo y Alejandro de Macedonia.

¿Dónde encajarían exactamente las misteriosas ruedas que presento hoy? Durante el siglo XIX se localizó un yacimiento en la localidad de La Tène (Suiza) correspondiente a la segunda Edad del Hierro (450-50 a.C.) que ha servido desde entonces de fuente de información acerca de la cultura celta de esta época. Gracias a estos hallazgos se pudo comprobar la creciente influencia mediterránea, pues a las características geométricas propias de la "cultura de Halstatt" se añadieron representaciones vegetales de influencia griega y etrusca. En este yacimiento se encontraron, entre lotes de monedas típicamente celtas, pequeñas "ruedas" o aros de bronce, que inmediatamente se identificaron con formas primitivas de dinero o premoneda. 

Sin embargo, esta conclusión no está clara hoy en día. La rueda o círculo posee un significado espiritual dentro de numerosas culturas (véase el caso del budismo o hinduismo) como símbolo de movimiento, ciclo o renovación, así como connotaciones de orden cosmológico. Es el caso de la cultura celta, en la que la rueda se asocia a Taranis (el dios del trueno) y suele aparecer como adorno en objetos propios de rituales religiosos. Por este motivo, es más que probable que la función de estas ruedas fuera meramente de amuleto. 

Existe una cierta variedad en los diseños. Las hay radiadas, con círculos concéntricos o simples anillos, es decir, desprovistas de radios o de cualquier otro diseño interior. La que presento en la imagen tiene las dimensiones de un gran bronce romano o bizantino, pues mide 40 mm. y pesa 15,62 grs. Está datada en el siglo II a.C., y su origen parece estar en Centroeuropa, enmarcada en la cultura de La Tène. Es posible que se tratara de un amuleto y no de una forma de premoneda, pero hay que recordar que pertenece a un momento en el que los celtas comienzan a adoptar el sistema monetario propio del mundo mediterráneo, por lo que yo no descartaría ninguna hipótesis.  

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009 (pp. 62, 88)



Kruta, V., Los Celtas – Un Pueblo de Leyendas en El Atlas de las Civilizaciones. Le Monde Diplomatique en español. Fundación Mondiplo, Valencia.




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