lunes, 31 de marzo de 2014

DINERO DE GUERRILLA DE LAOS

Durante los siglos XIX y XX numerosos estados han tenido que hacer frente a una forma de conflicto armado cuyas características son en muchas maneras distintas, o incluso contrarias, a la guerra convencional. La táctica de guerrilla, término acuñado en la España de la época napoleónica y que hoy día posee alcance universal, está pensada para combatientes en situación de inferioridad numérica y material. No plantea jamás un ataque frontal contra el enemigo, sino de forma esporádica mediante escaramuzas, normalmente aprovechando un tipo de terreno favorable, que minen la moral del contrario. La aspiración principal no es ganar el conflicto sino resistir y provocar el desgaste, que en ciertas condiciones puede ser una forma de vencer.

Normalmente han sido potencias colonizadoras las que se han visto obligadas a afrontar este tipo de lucha, aunque también se ha utilizado en conflictos internos, algunos de los cuales aún perduran. En el sureste asiático se dieron ambas circunstancias durante varias décadas, ya que los movimientos de lucha contra los colonizadores (franceses o japoneses) dieron paso a conflictos civiles internos, resultado de un proceso descolonizador deficiente. Y resultado también de las tensiones propias del periodo de la Guerra Fría, en la que las opciones disponibles eran por lo general excluyentes. Los partidarios de un modelo prooccidental no podían coexistir con los defensores del comunismo, y viceversa.


Laos, país situado en el corazón de esta región entre Tailandia y Vietnam, de alma budista y conocido antiguamente como el reino de Lan Xang o “país del millón de elefantes”, no fue ajeno a estas tensiones. Territorio fronterizo, disputado durante un tiempo entre Siam (la actual Tailandia) y Francia, logró la independencia de ésta última en 1954. El intento de establecer una monarquía constitucional resultó en un fracaso desde el principio, dados los choques entre las distintas facciones que protagonizaron la descolonización: las fuerzas realistas por un lado y el movimiento Pathet Lao de inspiración comunista por otro. Si a todo lo anterior añadimos la intervención de las potencias con intereses en la zona (Estados Unidos, URRS y China) el conflicto civil prolongado está garantizado.

El Pathet Lao, denominación que significa llanamente “Tierra de Laos”, fue el equivalente del célebre Viet Cong en el vecino Vietnam del Sur. No solo combatió a las fuerzas prooccidentales desde la insurgencia, sino que además contó con el apoyo directo del Vietnam del Norte comunista. Para Ho Chi Minh era fundamental tener bajo control el este de Laos, pues sus comunicaciones terrestres le permitían enviar material y suministros al Viet Cong en el sur. Estados Unidos, por su parte, bombardeó constantemente esta zona durante su infructuosa campaña de apoyo a Vietnam del Sur en los años 60 y 70 del pasado siglo y prestó apoyo a los combatientes anticomunistas hmong. De esta forma, es posible afirmar que Laos fue un país severamente castigado durante dos décadas, en la misma proporción que sus vecinos vietnamitas.

El Pathet Lao hizo circular dinero propio en aquellas zonas que controló. Este dinero se emitió al parecer en China, y como podemos ver en las imágenes que adjunto hoy (billetes de 1 y 10 kip) recuerdan en gran medida a los bonos de la Revolución Cubana que mostré hace casi un año. Con un claro toque propagandista, estos billetes reflejan tanto escenas de actividad guerrillera como imágenes relativas al orden y progreso social propuestos por el comunismo. En esta página podéis ver algún ejemplo más http://www.joelscoins.com/vietnam.htm


1975 fue el año en que los comunistas llegaron al poder en Laos, el mismo año en que toda la estrategia norteamericana de contención del comunismo en el sureste asiático se vino abajo: Vietnam fue reunificado bajo un gobierno comunista y Camboya sucumbió al horror de los llamados jemeres rojos, que dejaron tras de sí millones de muertos. Laos continúa hoy en día a la sombra de Vietnam, pues mantiene un sistema de corte marxista con una relativa apertura política y económica hacia el exterior. Detrás quedan sin embargo décadas de guerra civil e intervención extranjera, así como cantidades ingentes de armamento sin explotar que siguen constituyendo una amenaza para la vida de millares de civiles. 


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