jueves, 9 de enero de 2014

PESETAS CHILENAS

Para comenzar este año 2014 he decidido sacar a relucir una curiosidad relacionada con nuestra querida peseta rubia, que dejamos de emplear si no recuerdo mal allá por el año 1997. Seguramente lo que hoy voy a compartir en este modesto blog es archiconocido por muchos de vosotros/as pero debo confesar que para mí es toda una novedad. Y es que una parte considerable de las primeras pesetas rubias con la efigie de Don Juan Carlos fueron emitidas en otros países (Chile y Gran Bretaña concretamente) cuyas casas de la moneda tuvieron a bien dejar sutiles distintivos.
¿Podemos encontrar las diferencias entre
estas dos monedas aparentemente idénticas?

La época de la Transición será recordada por muchos hechos relevantes, entre ellos las dificultades derivadas de la crisis económica. La inflación de aquellos años, que en algún momento se situó alrededor del 25 % (algo impensable hoy en día en el contexto del euro) hizo que los divisores de la peseta (esas monedas de aluminio de 10 y 50 cts.) quedaran inservibles, lo cual resultó en un considerable aumento de la demanda de nuevas monedas de peseta. Al mismo tiempo, el falso rumor de que las monedas con la efigie de Franco iban a ser retiradas de la circulación de acuerdo con el desarrollo de los acontecimientos políticos, llevó a muchas personas a guardar estas monedas, lo que hizo descender el total circulante. Alrededor de 1977, con el proceso de transición bastante avanzado, se hizo patente que el país necesitaba una cantidad de monedas de peseta muy superior a la inicialmente estimada.

Así, en 1978 se ordenó la emisión de 603,3 millones de monedas de peseta. Como la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre no podía asumir esta ingente cantidad se contrataron los servicios de otras casas de moneda, concretamente la chilena y la británica (Royal Mint). Para hacernos una idea, las emisiones de años anteriores de las populares pesetas rubias habían sido de 243,3 millones en 1977 y 177 millones en 1976. 
La Casa de Moneda chilena se encargaría de producir 140 millones de piezas y el Royal Mint 80 millones. 
Peseta emitida por la FNMT (guión de la Ñ largo)
Peseta emitida en Chile (guión de la Ñ corto)


Y aquí viene la curiosidad, puesto que las pesetas acuñadas en Chile y Gran Bretaña presenta rasgos distintivos, aunque muy sutiles, concretamente:

  • el guión de la Ñ de “ESPAÑA” en el anverso se acorta hasta formar un simple punto sobre la N
  • los números del año de acuñación (7 y 8) reflejados en la estrella del reverso se presentan más separados que en las pesetas emitidas por la FNMT


Peseta emitida en Chile (7 y 8 de la estrella separados)
Peseta emitida por la FNMT (7 y 8 de la estrella juntos)

Ahora bien, ¿Cómo distinguir las pesetas fabricadas en Chile de las producidas en Gran Bretaña? Resulta más complicado, ya que las diferencias son todavía más sutiles y no están muy claras, al menos según la información a la que he tenido acceso:

  • en el anverso, las monedas “británicas” supuestamente presentan un diminuto punto sobre la N de JUAN.
  • en el reverso, los números 7 y 8 impresos en la estrella están menos separados en las pesetas de la Royal Mint que en las emitidas en Chile.  

Estas pesetas se cotizan en el mercado numismático por un valor ligeramente superior, ya que son más escasas, pero al ser relativamente abundantes podemos encontrarlas fácilmente en rincones olvidados de nuestras casas. Solo necesitamos armarnos con un poco de paciencia, ya que la mayoría de las pesetas de 1978 que encontremos serán de la FNMT…y, por supuesto, con una buena lupa porque si bien los rasgos descritos más arriba pueden distinguirse a simple vista, nuestros ojos lo agradecerán.




2 comentarios:

  1. Lo curioso de estas monedas de fabricaión chilena e inglesa es que los primeros catálogos no recogían estas variantes. LA primera vez que yo leí esto fue en una publicación de la ANE.

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    1. Hoy día sin embargo no pueden faltar en ninguna colección de pesetas. Un saludo,

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