lunes, 19 de agosto de 2013

CUPONES DE RACIONAMIENTO

Libreta de colección de cupones de 1952
Muchas de las veces que muestro curiosidades españolas he de enmarcarlas en uno de los momentos más convulsos de nuestra historia. Me refiero, cómo no, al período de la Guerra Civil y la consiguiente posguerra, que marcaron profundamente a generaciones de españoles. Los cupones de racionamiento, utilizados en la década de 1940 no solo en España sino en todo un mundo en guerra, son testigos mudos de una época marcada por la escasez y las dificultades que familias enteras tenían que hacer frente para poder acceder a los alimentos más básicos.

El racionamiento consiste básicamente en el reparto controlado de bienes escasos con el fin de asegurar el abastecimiento. Es propio por tanto de tiempos de escasez, normalmente como consecuencia de un conflicto bélico o una crisis económica aguda. Los primeros gobiernos de Franco, pese a sus prisas por una rápida vuelta a la normalidad económica, tuvieron que rendirse a la evidencia. El coste humano y económico de la guerra civil había sido descomunal, el tejido productivo había quedado seriamente dañado y la población, gran parte de ella víctima de la guerra, había sufrido un empobrecimiento general con respecto a 1936. A ello hay que añadir un hecho no menor: las autoridades franquistas a partir de 1939 se tuvieron que responsabilizar de abastecer a toda la población española y no solo a una parte como había ocurrido hasta entonces. Lo que había sido “Zona Nacional” durante la guerra (básicamente el noroeste peninsular), que había tenido un abastecimiento relativamente más cómodo, notaba ahora también los efectos de la escasez, pues se incorporaron grandes núcleos de población que habían estado bajo control republicano: Madrid, Cataluña y Levante.
Cupones correspondientes a diferentes productos
básicos: aceite, arroz, azúcar...

El 10 de Marzo de 1939, poco antes de que las tropas nacionales alcanzaran "sus últimos objetivos militares", se creó la Comisaría General de Abastos y Transportes (CGAT) dependiente del Ministerio de Industria y Comercio, organismo sobre el que recaería la responsabilidad de garantizar el abastecimiento de alimentos básicos en todo el territorio. El 14 de Mayo de 1939 las autoridades franquistas implantaron el régimen de racionamiento en toda España con el fin de garantizar un reparto equitativo de alimentos entre la población y evitar el acaparamiento y por tanto el mercado negro. El primer objetivo fue extremadamente difícil de cumplir, pero el segundo probó ser prácticamente imposible.


La CGAT era pues el organismo que concedía las cartillas de racionamiento y por tanto el que disponía del control total de todo el proceso. En estas cartillas debía constar el nombre del cabeza de familia, su domicilio y el número de personas (detallando sexo y edad) que habitaban la vivienda, así como el comercio o tienda que debía realizar el suministro. Las cartillas estaban formadas por un talonario formado por varios cupones, en los que se especificaba la cantidad y el tipo de producto, que adquirían los particulares previo pago de los mismos. Se especificaba además cuál debía ser la ración diaria de cada persona tomando como referencia al hombre adulto. En este sentido, la ración asignada a una mujer adulta sería del 80 % con respecto a la del hombre adulto, así como la asignada a personas mayores (hombres o mujeres) de más de 70 años. La de los niños y niñas menores de 15 años quedó fijada en un 50 % respecto de la del hombre adulto. Además de una cartilla para la adquisición de alimentos, existía una "tarjeta de fumador", que venía a ser la cartilla de racionamiento de tabaco. 


La "cartilla" del tabaco: tarjeta de fumador
con sus cupones
La CGAT, a través de sus delegaciones, se encargaba de publicar en los medios de comunicación la disponibilidad de alimentos, así como de fijar los días en los que se efectuaría el suministro de los artículos y la cantidad de raciones. Cada familia tenía un establecimiento asignado en el que adquirir los artículos disponibles. Los establecimientos, por su parte, debían conservar los cupones y llevar un estricto control de las transacciones para justificarlas ante la administración. Pese a toda esta organización, el racionamiento no funcionó correctamente. En muchos casos, la dieta que supuestamente correspondía a una persona o familia no casaba con lo que efectivamente acababa recibiendo, bien porque las autoridades no disponían de recursos suficientes o bien porque muchas personas no podían permitirse todos los artículos básicos. En este contexto, tal y como ocurrió en Alemania tras la II Guerra Mundial, floreció el mercado negro o “estraperlo”, consistente en la venta ilegal de artículos que escasean o que están administrados por el Estado y sujetos a tasa (fuente: www.wordreference.com)

Interior de la libreta de colección de cupones
El racionamiento estuvo implantado hasta 1952. Hoy en día los coleccionistas o simplemente curiosos podemos asomarnos a este triste y no muy lejano momento de la historia de España mediante la adquisición de estos interesantes cupones, que se suelen encontrar a precios muy razonables. Suelen tener un diseño muy funcional y desprovisto de decoración, como podemos ver en las imágenes, correspondientes a una libreta de colección de cupones del primer semestre de 1952, una de las últimas emitidas.  En cualquier caso, y aunque no se trate estrictamente de coleccionismo numismático, por su relevancia histórica siguen siendo hoy en día artículos de indiscutible atractivo. 

NOTA: las imágenes de esta entrada fueron modificadas el 16/04/2014 dado que las que aparecían anteriormente correspondían a cupones de racionamiento falsos o de fantasía elaborados recientemente e introducidos en el mercado del coleccionismo como auténticos. 

http://www.abc.es/archivo/20130617/abci-cartillas-racionamiento-franco-201306131429.html
Años de Malta y Pan de Centeno, por Óscar Medel en 1939-1940 Franco-Hitler : diálogo de sordos en Hendaya, El Franquismo Año a Año nº 1, Unidad Editorial S.A. 2006

8 comentarios:

  1. Mira esto, que es ciertamente una curiosidad numismática enorme: el blog de un coleccionista de monedas ciego (en inglés, eso sí)

    http://blindcoincollector.com/

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    1. Ciertamente es fascinante, y creo que puede ser una fuente de inspiración no solo para las personas ciegas sino también para todas las personas con discapacidad en general. Lo voy a seguir regularmente y en breve le dedicaré un post. Muchísimas gracias por mostrar el enlace, recibe un cordial saludo,

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  2. Muchos de estos vales son auténticas obras de arte, lamentablemente también hay falsificaciones

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    1. Si, la verdad es que muchos anversos, como los que muestro en las imágenes, tienen un diseño muy elaborado. Otros cupones a los que he tenido acceso podría decirse que incluso pecan de un dibujo muy "casero", con una técnica algo tosca. Otros son de una simplicidad absoluta. En cualquier caso, estos cupones son muy coleccionables por su variedad e interés histórico aunque desgraciadamente muchas veces no puedan escapar de la falsificación, algo a lo que siempre nos exponemos cuando coleccionamos. Gracias por tu comentario, recibe un cordial saludo,

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  3. Muy bueno lo de los cupones de racionamiento, yo lo viví y aun vagamente lo recuerdo

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    1. Muchas gracias por tu comentario, si quieres puedes contarnos tu experiencia, sería muy enriquecedor para esta entrada contar con ella. Recibe un cordial saludo

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  4. Todos los cupones que ilustran este reportaje son falsos, nunca se hicieron cupones ni vales a color, son falsos que se hacen en Alcala de Henares en la actualidad.

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    1. Hola, muchas gracias por la información. Voy a investigar un poco más sobre este asunto para realizar las pertinentes modificaciones. Si me puedes pasar algún enlace fiable sobre el tema te lo agradecería, un saludo

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