viernes, 9 de agosto de 2013

DINERO QUE SE FUMA

La entrada de hoy, dedicada al tabaco como moneda corriente de cambio, no sé si puede enmarcarse dentro de la numismática. Seguramente no. Eso si, os puedo asegurar que es un tema que invita a la reflexión, en tanto en cuanto pone de manifiesto la curiosa naturaleza del dinero, y sobre todo el valor que el ser humano le otorga.

No es necesario ser historiador para adivinar las consecuencias económicas que sufrieron los alemanes tras la II Guerra Mundial. El « suicidio colectivo » al que Hitler abocó al pueblo alemán cuando ordenó luchar hasta las últimas consecuencias, aún cuando la guerra estaba absolutamente perdida, dejó un tejido productivo devastado y un reichsmark considerablemente devaluado. Durante los años en que la contienda tuvo lugar las autoridades nazis aumentaron sensiblemente la masa monetaria con el fin de poder financiar el esfuerzo bélico. Se calcula que al final de la guerra existía una masa monetaria en circulación de unos 300 billones de reichsmarks frente a unos bienes disponibles por valor de 50 billones. De esta manera, la población alemana se encontró con que sus ahorros apenas servían para nada, pues su dinero acumulado había perdido casi todo su valor.


Un paquete como este podía servir para adquirir ciertos bienes y
servicios en Alemania entre 1945 y 1948
(fotografía extraida de Odd and Curious Money, C. Opitz 1991) 
La escasez de bienes de consumo disponibles llevó lógicamente al establecimiento de un rágimen de racionamiento entre la población que, al igual que en la España de la posguerra, no cubría todas las necesidades básicas. En este contexto floreció el mercado negro y el recurso a la vieja práctica del trueque para obtener aquellos bienes menos accesibles. Estas prácticas conllevaban serios problemas. Los precios dentro del mercado negro alcanzaban cotas abusivas, y el trueque suele presentar dificultades a la hora de poner de acuerdo a las partes interesadas. Sin embargo, los cigarrillos fueron el recurso ideal para solventar estas dificultades entre 1945 y 1948. Efectivamente, durante este periodo el tabaco se convirtió en Alemania en un dinero-marcancía (commodity money) aceptado por prácticamente toda la población independientemente de su condición de fumadora.  

La Alemania de 1945 presentaba una alta demanda de tabaco en contraposición a una relativamente pequeña oferta : básicamente, el país no producía suficientes cigarrillos para satisfacer a toda la población y las potencias ocupantes introducían poco. De hecho, durante estos años fue habitual el contrabando desde países vecinos (como Bélgica o Checoslovaquia) así como el establecimiento de redes semiclandestinas de fabricantes caseros (conocidos como los « kippensamler ») que reciclaban las colillas para, a partir de ellas, confeccionar nuevos cigarrillos (aproximadamente 7 colillas conformaban un cigarro)

Así pues, al ser un bien relativamente escaso, los cigarrillos pudieron servir como moneda de cambio. Además, compartían muchas de las  ventajas que posee el dinero oficial, como la fácil portabilidad, la divisibilidad e incluso el reconocimiento internacional, pues los mismos ocupantes (sobre todo los norteamericanos) aprovecharon la situación para introducir su tabaco (como la cajetilla que aparece en la imagen) y obtener sus propios beneficios. La única característica que este dinero-mercancía no compartía con el dinero oficial era la perdurabilidad.

Lo más curioso es que en este contexto el reichsmark, moneda en la que los alemanes habían confiado incluso en los momentos más críticos (como durante la época de la hiperinflación de 1922-23), prácticamente dejó de ser utilizada. Con la información a la que he tenido acceso he podido configurar una pequeña tabla de precios con la que nos podemos hacer una ligera idea acerca del valor real de los cigarrillos en la Alemania de la posguerra :

10 cigarrillos: 1,5 kg de pan, ¼ kg de azúcar o 15 grs de café.
20 cigarrillos: ½ libra (unos 200 grs,) de mantequilla o carne.
30 cigarrillos : un pollo
125 cigarrillos : un edredón
200 cigarrillos : un par de zapatos
250 cigarrillos : un ganso

Incluso las grandes empresas se apuntaron a este sistema : parece ser que Grundig, en el invierno de 1946-47 « vendió » 3000 radios por un total de 30 millones de cigarrillos y 5000 cajas de puros.


En Junio de 1948  los aliados occidentales introdujeron el deutschemark con el fin de devolver a Alemania Occidental a la normalidad monetaria, lo que puso punto y final a esta peculiar experiencia. Al escribir esta entrada no he podido evitar reflexionar acerca de nuestra propia experiencia que tuvo lugar más o menos al mismo tiempo y sobre la que tendremos la oportunidad de hablar en breve : el racionamiento de nuestra posguerra y la práctica del estraperlo.   

Odd and Curious Money, descriptions and values, by Charles J Opitz, 2nd Edition 1991

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