viernes, 7 de diciembre de 2012

BILLETES DE LA GUERRA CIVIL

Emisión local de 50 cts. de Albacete (1937)
No puedo dejar que concluya el año sin dedicar unas líneas a uno de los artículos preferidos de los coleccionistas españoles: los billetes locales de la Guerra Civil, es decir, nuestro propio dinero notgeld.

Los orígenes de estas emisiones hay que buscarlos en las mismas causas que propiciaron la aparición de los sellos-moneda, que compartimos aquí hace unos meses. En un momento especialmente convulso y de incertidumbre general (como es el caso de la Guerra Civil española) los particulares tienden a atesorar todo el dinero de metal fino del que pueden disponer (especialmente si es de plata) al ofrecer mayor seguridad que el papel moneda. Las autoridades, por su parte, recaudan todo el dinero metálico posible para sufragar los esfuerzos bélicos, de tal manera que se acaban viendo obligadas a emitir papel moneda provisional para poder facilitar las transacciones económicas rutinarias. Se cumple así la llamada Ley de Gresham según la cual el dinero “menos fiable”, es decir, de menor valor intrínseco, se impone en la circulación al dinero de metal fino en tiempos de inseguridad.


Este atesoramiento de moneda propició que muchos comercios de la zona republicana, al comenzar la Guerra Civil, imprimieran sus propios vales para facilitar las transacciones comerciales. El problema era que estos vales no estaban respaldados por ninguna entidad pública o bancaria. Así, el Gobierno de la República permitió que los municipios comenzaran, de manera provisional, a emitir billetes cuyo valor estaba respaldado por sus propias arcas, de tal manera que no se podían utilizar fuera de sus respectivos términos municipales. No solo los ayuntamientos asumieron esta iniciativa, también muchos organismos locales como sindicatos, comités o colectividades, emitieron papel moneda para facilitar el pago de salarios. Los valores de los billetes locales oscilaron entre los 5 céntimos y las 50 pesetas, aunque los más usados fueron los de 50 céntimos y 1 peseta.

Vista de Balaguer (Lérida) en un vale de 1 peseta (1937).
Más del 40 % de estos billetes se emitieron en Cataluña
Es indiscutible la gran variedad de emisiones locales, no solo en número (hay más de 7.000 catalogados) sino también en calidad y diseño. Estos últimos aspectos dependían sobre todo de la zona en la que estos billetes se emitían. Por lo general (aunque no hay normas absolutas, y menos en tiempos de guerra) las emisiones de localidades cercanas al frente se caracterizan por ser más rudimentarias, simples en el diseño y estar en muchos casos escritas a mano. Por el contrario, las emisiones en zonas más alejadas del frente suelen presentar diseños más elaborados, por lo general con personajes históricos, escudos, alegorías o paisajes. 

El material utilizado suele ser el papel o la cartulina, pero, al igual que con los billetes notgeld en Alemania y Austria, se utilizaron los más insospechados materiales: chapas de zinc, hierro o latón, cuero y madera, por ejemplo. La vigencia podía ser limitada o indefinida, y la cobertura podía variar: en muchos casos se indica que la emisión es canjeable por billetes del Banco de España, pero en otros muchos simplemente no se menciona.

En cuanto a la procedencia de las emisiones locales, apenas existen ejemplos de la zona nacional, por lo que normalmente encontraremos billetes emitidos por autoridades y entidades de la zona republicana. Sin duda, Cataluña fue el territorio que más billetes locales produjo ( más del 40 %), seguido de la Comunidad Valenciana (23 %), Andalucía (12 %), Castilla-La Mancha (10 %) y Aragón (9 %).


Anverso y reverso de una emisión catalana de 1937, con
reminiscencias de la cartelería de la época

Toda esta gran variedad no hace sino reflejar el caos y la inestabilidad de la época. Hoy en día es difícil no sentirse atraído por estas emisiones locales por su heterogeneidad y, en muchos casos, belleza estética. Sin duda estos billetes forman ya parte del patrimonio numismático español, pero no podemos olvidar que en su día fueron utilizados en unas circunstancias particularmente trágicas. Espero de corazón que formen para siempre parte de nuestra Historia, y que nunca nos veamos obligados a producir más curiosidades numismáticas como éstas.



En esta página podréis encontrar infinidad de ejemplos de emisiones locales de la Guerra Civil española: 

http://billetesmunicipales.com



6 comentarios:

  1. Bonitos billetes y raros de ver sin duda,gran entrada para saber más de nuestro dinero, saludos.

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    1. Gracias Rafael, pese a que la Guerra Civil y la posguerra fueron tiempos tristes y muy duros, dejaron un patrimonio numismático inigualable, que nos sirve para aprender más de esa época. Un saludo,

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  2. Creo que los billetes locales no sola mente son un patrimonio artístico y un recuerdo triste sino todo un mundo de economia social por rescatar

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    1. Muchas gracias, se trata de una interesante reflexión. Sin duda estas emisiones son predecesoras en muchos sentidos de la moneda social (a la que quiero dedicar una entrada un día en este blog) en tanto en cuanto sirvieron para facilitar los intercambios y estimular la economía local. No obstante, creo que es importante situarlas en su contexto histórico, es decir, una guerra civil en la que la mayor parte de los recursos iban destinados al esfuerzo bélico y gran parte de la moneda circulante era atesorada por los particulares. En este sentido, los billetes municipales surgían en muchos casos para suplir la carencia de circulante. Un saludo,

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    2. Cierto si vas a escribir sobre la moneda social en mi web/blog puedes encontrar ejemplos interesantes por ejemplo en:
      http://www.billetesmunicipales.com/regiogeld.htm

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    3. Muchas gracias, así lo haré. Desde luego, no sería la primera vez que usara tu web como referencia. Muchas gracias por tu trabajo, recibe un cordial saludo

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