miércoles, 31 de marzo de 2021

RESELLOS CHINOS II

No es la primera vez, como delata el título de esta entrada, que escribo en el blog sobre este tema. Sin embargo, recientemente me ha surgido la oportunidad de preparar una presentación sobre los resellos chinos en los reales de a ocho españoles durante los siglos XVIII y XIX. Esto me ha permitido profundizar en una curiosidad numismática que no es sino la prueba tangible de la primacía mundial que tuvo la moneda española hace poco más de 200 años. Una primacía que sirvió entre otras cosas para conquistar el mercado más inmenso y a la vez hermético de la época. 

Durante dos mil años, a través de diferentes dinastías, la política monetaria china se había basado enteramente en el cobre. El valor intrínseco de la moneda siempre había sido relativamente bajo y con un alto componente fiduciario, lo que requería de enormes cantidades de piezas para las grandes transacciones. Una de las formas de salvar este problema fue mediante el uso de plata. Los comerciantes chinos la habían usado durante siglos para sus intercambios con otros comerciantes de Asia (como indios y persas, cuyas economías se basaban en la circulación de plata) pero no sería hasta la época de las dinastías Song (960-1279) y Ming (1368-1644) en que los lingotes de plata no acuñada se convertirían en símbolo de riqueza, seguridad y estabilidad para banqueros y comerciantes. 


Conocido como "cuatro trabajos" o "cabeza de Buda", el
real de a ocho dejó una profunda huella en la 
China contemporánea

La era Ming, de hecho, consagraba la dualidad de la economía china: por un lado, la economía estatal representada en las monedas de cobre tong bao; por otro, la economía no oficial o privada, dominada por la plata no acuñada. Se trataba de lingotes de diferentes pesos y tamaños con forma de barco o zapato y conocidos en occidente como sycee, con una ley de aproximadamente 935 milésimas. Los banqueros y comerciantes chinos tenían, no obstante, dos pequeños problemas. Primero, al tratarse de una "moneda privada", no existían unos criterios de unificación en cuanto a pureza o pesos y medidas. Segundo, el país no era capaz de satisfacer la enorme demanda que existía de este metal entre la población, toda vez que su uso tendía a generalizarse (el pago de impuestos se realizaría en plata a partir del siglo XV). Pues bien, es aquí donde la moneda española podía intervenir para solventar estas dificultades. 

El real de a ocho se empezó a emitir durante la época de los Reyes Católicos a partir de 1497. Su peso nominal se establecía en 550,209 granos españoles (27,468 g. según el sistema métrico decimal) y su pureza de 930 milésimas.  La conquista de las Américas durante el siglo siguiente tuvo un fuerte impacto en su producción, ya que España se consagró como el principal proveedor de plata del mundo tras los descubrimientos de grandes yacimientos en Perú y México. En 1571 los españoles fundaron Manila en Filipinas, estableciendo una importante base comercial en Asia. El Galeón de Manila estableció una ruta a través del Pacífico que introducía las monedas de plata americanas (las célebres macuquinas) en el comercio mundial. A su llegada a Filipinas, la plata era intercambiada con los comerciantes chinos por productos altamente demandados en occidente como sedas o porcelana.

 

Este real de a ocho de la ceca de Potosí sufrió unas pocas
perforaciones con punzón tanto en anverso como en reverso,
pero no tantas como para dejarlo irreconocible

Estos comerciantes no tardaron en descubrir las ventajas que ofrecía la plata española: homogeneidad y una pureza ajustada a sus expectativas. Hacia finales de la dinastía Ming, en 1644, las monedas de plata españolas circulaban por Macao y Guang Zhou (Cantón), ciudades en las que los comerciantes europeos se habían instalado durante las décadas anteriores; en los dos siglos siguientes, esta circulación se generalizaría. Los reales de a ocho que más circularon en China fueron los columnarios y los primeros que llevaron la efigie del rey, es decir, los tipo "carolus" (por Carlos III y Carlos IV) y los de Fernando VII. Todas estas piezas tienen una característica común: fueron sometidas, en mayor o menor medida, al contramarcado privado mediante punzón. 

Poder realizar una clasificación rigurosa de estas contramarcas se torna en una tarea poco menos que imposible, ya que al ser no oficiales muchas veces el punzonado obedecía a motivaciones culturales o subjetivas. Podemos afirmar en cualquier caso que las razones eran principalmente dos: registro de movimiento y autenticación. El proceso, básicamente, era el siguiente:  el primer banquero o comerciante que utilizaba la moneda la resellaba con punzón con un pequeño carácter que servía de garantía de valor al banquero o comerciante al que la entregaba. Esta operación se podía repetir en cada intercambio, de tal forma que en muchos casos las monedas eran tan contramarcadas que quedaban irreconocibles o incluso rotas, pero podían seguir circulando al peso.

Conocer el significado de los caracteres y clasificarlo es lo que presenta más dificultades, y todo un reto para los estudiosos. En su magnífico trabajo sobre monedas españolas reselladas en el mundo, Juan Montaner clasifica de forma genérica a los caracteres en: 

  • Comerciales: normalmente de mayor tamaño y que hacen referencia exclusiva al registro de transacciones. Entre estos, los más comunes serían  (ying, Inglaterra),  (bên, origen),盒 (hé, caja),  (chu, salida),益 (yì, beneficio), 记 (jì, registro)
  • Culturales: de menor tamaño y por lo general más numerosos, pueden responder a motivos muy diversos: agradecimiento, buenos deseos o simplemente apellidos. 
El real de a ocho que tengo el placer de compartir muestra unos pocos de estos caracteres culturales, muy notablemente 大 (dà, grande), 山 (shan, montaña),  元 (yuán, primero, bueno o apellido), 工 (gong, trabajo) o incluso el numeral 六 (liù, 6).

En el centro se aprecia el carácter yuan (元),
arriba a la derecha dà (大) y debajo una perforación



Se puede distinguir el carácter shan  (山) arriba
a la derecha y el numeral 6 (六) debajo a la izquierda


Resulta realmente interesante el impacto cultural que las monedas españolas (y las europeas en general) dejaron entre la población china. Pese a su proliferación y uso frecuente, siempre fueron un objeto exótico para los chinos, poco acostumbrados a ver diseños tan elaborados o la efigie de los reyes en el circulante. De esta forma, los reales de a ocho conocieron diferentes apodos. 

Uno muy común fue denominar a los reales tipo carolus como "tres trabajos" o "cuatro trabajos" dependiendo de si se trataba de Carlos III o Carlos IV. La razón es que el numeral romano I es muy similar al carácter 工 (gong), que significa "trabajo". Si la leyenda de Carlos IV, en lugar de presentar el numeral IIII lo presentaba como IV, se denominaría "medio trabajo", dado que "mitad" en chino es 半 (bàn), similar a una V. 

Las efigies sonrientes de las caras de los reales carolus no pasaría desapercibida, conociéndose también como "cabeza de Buda" por parte de la población. Los columnarios, una moneda que causaba fascinación en todo el mundo por su belleza, no pasaron desapercibidos tampoco, siendo apodados shuang zhù yàng (双洋), o moneda de doble columna. 

Un estudio sin duda complejo pero que en si mismo ofrece un gran desafío a los estudiosos y aficionados a la numismática. No será la última vez que me sumerja en él. 

Referencias: 

China y los resellos de monedas españolas por José Antonio de la Fuente 

La Moneda China de la Dinastía Ming, por José Ramón Vicente Echagüe

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

Montaner Amorós, J. Los Resellos. Las monedas españolas reselladas en el mundo, Expo Galería S.L. 1999

Dinero Chino – Monedas y Billetes, Blas Sierra de la Calle, Cuadernos del Museo Oriental nº 7, Valladolid 2000

Gullberg, C.J. Historia de las monedas con resellos chinos. Las monedas de plata usadas en China desde 1600 a 1935. iAsure Group JEAN Publications, 2017



2 comentarios:

  1. Fascinante tu entrada. Agrego un "spoiler" , este prestigio de la moneda española se conservó aún después. Yo tengo un real de 8 mexicano de 1869 (republicano ya) con resellos.
    Fue tan rico culturalmente para México este intercambio, que dejó una importante línea de comercio, la famosa "Nao de China", que realmente era filipina y comerciaba con Europa a través de los puertos de Acapulco y Veracrúz, dejando a su paso cultura gastronómica, artística y cultural sin la cual hoy no se entendería este país.

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    1. Para nada "spoiler" ;) se trata de una información muy relevante porque los reales o pesos mexicanos fueron sucesores de los reales de a ocho en el comercio asiático, y durante todo el siglo XIX ocuparon su lugar, a medida que la influencia exterior de España disminuía. En cuanto me haga con uno de estos pesos resellados, ten por seguro que compondré otra entrada, en la que la nao de China tendrá un papel protagonista. Gracias por pasar por aquí, un cordial saludo

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