domingo, 18 de octubre de 2020

LAS MONEDAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Reza un dicho anglosajón que "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". Hace alrededor de 20 años tuve el placer de vivir en una ciudad, Birmingham, que pese a ser la segunda urbe más poblada del Reino Unido no resulta muy conocida fuera del país más allá de las referencias incluidas en la exitosa serie de televisión Peaky Blinders. Tampoco dentro del Reino Unido se suele valorar mucho esta gran ciudad, quizá continuamente eclipsada (como otras muchas) por una capital que acapara la mayor parte de la vida política, oportunidades económicas y oferta cultural del país. Cuando llegamos a ella es muy difícil encontrar algún edificio o monumento anterior al siglo XVIII y pese a que en las últimas dos décadas la ciudad se ha reinventado como centro comercial y de servicios, es imposible no advertir reminiscencias de toda la industria que un día albergó. Este es precisamente su mayor atractivo y donde reside la verdadera historia de Birmingham: su protagonismo en la Revolución Industrial. 


www.bankofengland.co.uk
Matthew Boulton y James Watt en el billete de 50 libras de 2011, 
con la Soho Manufactory en el fondo (fuente: Bank of England) 


Si queremos hacernos una buena idea sobre los orígenes de la Revolución Industrial no hay más que visitar el pueblo de Ironbridge, a unos 60 km. de Birmingham, cuyos altos hornos, hoy día museos y atracciones para visitantes, marcaron el inicio de una forma de producción que cambiaría para siempre la economía y sociedad de Gran Bretaña primero y del resto del mundo después. Es curioso que el país sea más conocido por lugares como Stonehenge, Bath o la Torre de Londres que por una localidad en la que se fraguó el comienzo de una revolución solo comparable al sedentarismo que trajo el Neolítico hace alrededor de 10.000 años. Fue precisamente la iniciativa y el ingenio de empresarios e ingenieros como Matthew Boulton y James Watt lo que hizo posible un cambio tan significativo. 

Matthew Boulton (1728-1809) consiguió ampliar el negocio heredado de su padre, una fábrica de pequeños accesorios como hebillas y cajas decorativas, convirtiéndolo en un gigante de la industria del metal. Para ello invirtió en la adquisición de terrenos para la creación de un gran complejo industrial en la década de 1760, el Soho Manufactory, en el que poder desarrollar la producción a gran escala mediante la maquinaria de vapor. El funcionamiento de esta maquinaria se basaba, a grandes rasgos, en motores de combustión externa (a través del carbón) que transformaban la energía térmica del agua en energía mecánica gracias al vacío creado en cilindros por la condensación del vapor de agua. Aunque se pusieron en funcionamiento a principios del siglo XVIII de la mano de Thomas Newcomen, fue el ingeniero escocés James Watt (1736-1819), asociado con Boulton en 1775, quien mejoró esta maquinaria mediante la introducción del condensador separado que permitía un funcionamiento más eficiente al requerir la mitad de carbón para producir la misma energía.  


Reverso de cartwheel penny de 1797, 
un tanto desgastado, de 28 g. y 36 mm.

De esta manera y en un espacio relativamente corto de tiempo el negocio de Boulton se expandió hasta convertirse en lo que seguramente era el mayor complejo industrial del momento. Tanto, que incluso pudo dedicar parte de sus esfuerzos a mejorar el dinero en circulación, hecho este que podría considerarse como uno de los primeros ejemplos de lo que hoy llamamos responsabilidad social corporativa.  Efectivamente, a mediados del siglo XVIII el estado del circulante de cobre británico podía calificarse de calamitoso por su escasez, baja calidad y la elevada cantidad de falsificaciones emitidas, hechos todos que afectaban al poder adquisitivo de la población, especialmente a las capas más débiles económicamente. Dada la desidia con que la Royal Mint despachaba el asunto, sin apenas producir moneda de cobre desde 1754, Boulton y Watt no solo propusieron un modo de producción mecanizado y más eficiente a través de la maquinaria de vapor, sino también unas nuevas piezas que desanimaran a los falsificadores. 


Medio penique de Jorge III (izda.) emitido por el Soho Mint a principios del siglo 
XIX y otro medio penique de Jorge II (dcha.) de mediados del siglo XVIII

De esta forma en 1789 se estableció el Soho Mint, primera ceca en la que la emisión de monedas se hacía mediante maquinaria de vapor ¿Cómo eran estas nuevas piezas? Ya tuvimos la ocasión de verlo en este blog gracias a los imponentes cartwheel pennies pero como fue hace algún tiempo lo podemos repasar. Básicamente las nuevas monedas contenían elementos de seguridad novedosos, principalmente el borde grueso y las inscripciones incusas en este borde, tal y como podemos ver en las imágenes. Además, al ser producidas enteramente por máquinas y no por operarios se conseguía un circulante homogéneo en el que todas las monedas se obtenían con idéntico mismo peso y diámetro. De esta forma, las piezas de cobre pasaron de tener un aspecto no muy diferente al de los ases romanos a mostrar las características que hoy damos por supuestas en cualquier moneda. 


Reverso de 1/96 de rupia de la Compañía de las Indias Orientales de la presidencia 
de Madras,  con la marca comercial en el reverso

Además, en este proceso ocurrió algo muy curioso. Normalmente pensamos que lo lógico sería comenzar de manera local para después pasar a la internacionalización, pero en el caso de las monedas del Soho Mint fue al revés. Antes de que finalmente la Royal Mint ofreciera a Boulton un contrato para la emisión de moneda en 1797, Soho Mint ya había producido cospeles para casas de moneda extranjeras (como la de los recién independizados Estados Unidos) y moneda para Rusia y las colonias británicas. Precisamente quiero detenerme un momento en la producida para la Compañía de las Indias Orientales (East India Company). Hace poco tuve el placer de encontrarme con un ejemplar de 1/96 de rupia de la llamada Presidencia de Madras (es decir, la sección de la compañía que administraba la parte oriental de India) que guarda las características del "cartwheeel penny": borde pronunciado con leyenda incusa y proporciones perfectas. Refleja en su reverso el emblema de la compañía, una figura en forma de corazón con las iniciales EIC en su interior y coronada por un número 4 que podría considerarse como una de las marcas comerciales más antiguas.  



Imagen del Soho Manufactory de principios del s. XIX
(fuente: wikipedia)

Del Soho Manufactory no quedan más que ilustraciones de la época, ya que fue demolida en 1863. Aún así, los vestigios y homenajes al legado de Boulton y Watt son omnipresentes en Birmingham. Es una pena que no me diera cuenta en su momento de que además de cuna de la Revolución Industrial, esta ciudad lo fue también de las técnicas de acuñación modernas. 

 

The birth of the new Bombay Mint c. 1790-1830 - Matthew Boulton's pioneering contribution to modernization of Indian coinage, por Mahesh A. Kaira en Proceedings of the Indian History Congress, vol. 74 (2013) pp. 416-425

https://www.birmingham.gov.uk/info/50165/birmingham_connection/1579/archives_of_soho

https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_de_vapor_de_Watt

https://en.wikipedia.org/wiki/Matthew_Boulton

https://www.bbc.com/news/uk-england-birmingham-29462839

5 comentarios:

  1. Impresionante post de principio a fin,he aprendido mucho,la segunda ciudad de Inglaterra pionera de la revolución industrial y además innovadora en la técnica de acuñacion de moneda, impresionante, saludos cordiales José Ramón

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy amable como siempre Adolfo. Pensé que le debía un homenaje a la que fue mi ciudad durante seis años, ya que todavía arrastra una injusta mala fama y tiene muchísimo que ofrecer. Un saludo,

      Eliminar
  2. Hace años que escribí un artículo sobre este mismo tema: https://blognumismatico.com/2012/05/24/los-cartwheel-pennies-y-la-maquina-de-vapor/

    Lo hice inspirado por ver la primera máquina de vapor que se conserva, que fue justamente utilizada para acuñar moneda. Está en el Museo de la Ciencia de Londres.

    Saludos,
    Adolfo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el apunte Adolfo, sobre todo porque en tu artículo aparece una foto de la máquina de acuñación en cuestión lo cual da una idea mejor del trabajo que se realizaba en el Soho Mint. Recibe un cordial saludo,

      Eliminar
  3. Gracias por la información saludos cordiales

    ResponderEliminar

Translate