miércoles, 15 de abril de 2020

HOMENAJES NUMISMÁTICOS: ESPAÑA

La península ibérica, extremo occidental del mundo mediterráneo, siempre ha tenido un protagonismo mayor o menor en los procesos que se han generado en él. Desde época muy antigua, recibió las influencias de pueblos emprendedores, como los fenicios y griegos y fue escenario de la lucha entre romanos y cartagineses por la supremacía en la zona. No es extraño entonces que la utilización de moneda haya caracterizado nuestra economía desde tiempos inmemoriales, habiéndose acuñado versiones propias de piezas tan emblemáticas como ases y denarios y posteriormente dirhems, dineros o el real de a ocho, primera moneda que podría ser considerada como "global". Con este bagaje, resulta chocante que muy pocas veces hayamos rendido homenajes numismáticos a nuestro propio dinero, pero podemos encontrar excepciones, como la de hoy. 


La figura emblemática del jinete ibérico, recuperada en la posguerra

Tras finalizar la Guerra Civil, el régimen de Franco decidió sustituir las muy populares (y castigadas por varias décadas de circulación) perras gordas y chicas de 10 y 5 céntimos de cobre por unas piezas de aluminio de la misma denominación pero mucho menor valor intrínseco. Pese a su peor calidad, se pensó en un diseño atractivo que emulaba el llamado "jinete ibérico", omnipresente en las monedas ibéricas de la Antigüedad. El uso de la moneda en la península fue introducido por los griegos, más concretamente los foceos, fundadores ciudades en el Mediterráneo occidental como Emporion (Ampurias), Hemereskopeion (seguramente Denia) y Mainake (cerca de Málaga). Los griegos exportaron un modo de vida urbano que hacía necesaria la moneda para las transacciones económicas, un proceso que se originó en Asia Menor el siglo VII a.C. No obstante, dentro de la península ibérica su uso no se generalizaría entre las poblaciones autóctonas hasta la época de las guerras púnicas a finales del siglo III a.C., que enfrentaron a romanos y cartagineses, y por ende a todos los pueblos que se aliaron con una u otra potencia.

Esta influencia bélica pesó mucho en la elección del jinete ibérico como reverso de muchas monedas emitidas en la península durante esa época. Las primeras piezas españolas, acuñadas desde aproximadamente el 400 a.C. gozaron de una variedad de diseños considerable, ya que tuvieron como referencia los patrones numismáticos griegos, púnicos y romanos. No obstante, el caso del jinete ibérico puede definirse como un primer elemento cohesionador, pues unió a diferentes pueblos que únicamente coincidían en su servicio y sumisión a Roma. Se emitieron sobre todo en ciudades de la Hispania Citerior, es decir, la zona comprendida entre los Pirineos y Cartagena, y representa un jinete con atuendo militar galopando y portando una lanza (aunque son habituales otros objetos como espadas, armas arrojadizas u hojas de palma), sobre el nombre de la ceca emisora en caracteres de escritura ibérica. El anverso suele representar una cabeza masculina normalmente hacia la derecha, que seguramente evoca una divinidad o un héroe o notable local, algo en o que aún hoy los expertos no se ponen de acuerdo. 


Reverso de as de jinete ibérico, con el nombre de la ciudad emisora
en caracteres de escritura ibérica (Contrebia Carbica)

Pese a que se trata de diseños con atributos locales, la influencia romana es más que evidente, y es probable que se tratara de un patrón establecido por lo nuevos conquistadores entre los siglos II y I a.C. como forma de aportar elementos de afinidad entre los diferentes pueblos ahora bajo su dominio. No lo pueden explicar mejor Paz y Ortiz en su ensayo "El jinete en la moneda ibérica y celtibérica. Su imagen e interpretación: un arte provincial romano": 


La moneda constituye la fórmula preferida de propaganda y difusión de mensajes concentrados y muy pensados. Valor, circulación, pertenencia, identificación o manejabilidad, serían algunas de las cualidades que avalarían su elección como soporte propagandístico, en este caso para representar al jinete de la ciudad indígena que participó como aliado en las turmas del ejército romano, y por ello revestido de autoridad.

La moneda que tengo el gusto de compartir es claramente representativa en este sentido. Se trata de un as de bronce de 9,21 g de peso y 24 mm de diámetro. Pese a su tremendo desgaste pueden distinguirse claramente sus atributos principales. En el anverso aparece uno de estos jinetes al galope con la lanza en ristre, seguramente representando el momento de entrar en combate. La leyenda ibérica del exergo parece que corresponde a la ciudad de Contrebia Carbica, actualmente cerca de Huete en la provincia de Cuenca, es decir, el interior de la Hispania Citerior. El anverso refleja el busto masculino a la derecha mencionado más arriba acompañado de varios símbolos, uno de ellos un delfín, seguramente un emblema militar. 


Anverso del as con busto masculino a la derecha. Pueden apreciarse
varios símbolos, uno de ellos un delfín (situado a la derecha)

Tras las guerras sertorianas en el 72 a.C. se abandonó el modelo del jinete ibérico para abrazar definitivamente los patrones del mundo romano. Aún así, este modelo marcó una época en la que, tal y como señala la web www.tesorillo.com, tuvo lugar un sistema monetario autóctono, basado en la plata y el bronce, con su propia tipología, iconografía homogénea y leyendas ibéricas.  Además, la figura del guerrero a caballo no solo fue un tipo iconográfico muy recurrente en el Mediterráneo de la Antigüedad: muy posteriormente pueden encontrarse ejemplos similares en lugares tan distintos como la Europa medieval o en Afganistán y norte de India entre los siglos VIII y XIII. El ejército como elemento vertebrador de una sociedad y fuente de riqueza ha sido una constante en la historia de la humanidad, para bien o para mal. No es extraño que los romanos lo utilizaran en una época particularmente conflictiva en la que el ejército desempeñaba un papel protagonista. Y tampoco extraña que más de 2000 años después lo utilizara un régimen cuya legitimidad se basaba en una victoria militar. 

Paz Peralta, J.A. y Ortiz Palomar,  E. El jinete en la moneda ibérica y celtibérica. Su imagen e interpretación: un arte provincial romano. NVMISMA 251. Enero - Diciembre 2007. Año LVII. Pp. 87-136. Recibido: 14-1-2008. Aprobado: 26-1-2008
Vicens, J. Atlas de Historia de España. Editorial Teide S.A. Barcelona 1973
https://www.artehistoria.com/es/contexto/la-moneda-ib%C3%A9rica
http://www.tesorillo.com/hispania/1ibericas.htm





2 comentarios:

  1. Muy interesante la historia del jinete ibérico en la historia, saludos cordiales José Ramón

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    1. Y no muy lejana en el tiempo, pues eran monedas que nuestros padres y abuelos utilizaron para compras pequeñas, como el célebre "10 (céntimos) de pipas". Gracias Adolfo, un saludo

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