domingo, 16 de febrero de 2020

LOS REALES DE MORELOS

José María Morelos en un peso de 1948
Como aficionado y coleccionista de numismática puedo afirmar sin temor a equivocarme que si realmente existen unas piezas con Historia (con mayúsculas) son las de necesidad. Es cierto que por su naturaleza la moneda de necesidad no suele gozar de una gran belleza estética ni de calidad en su diseños. No obstante, al haberse producido en tiempos de crisis puede reflejar momentos realmente interesantes de la Historia de la Humanidad, como guerras y revoluciones que para bien o para mal dieron pie a cambios significativos. Además, su peor calidad y menor valor intrínseco garantiza en buena medida que, de acuerdo con la ley de Gresham (que, muy básicamente explicada, indica que la moneda "mala" desplaza a la "buena") fueron piezas que circularon de forma extensa entre la población, un hecho que muchos coleccionistas valoramos especialmente. Los reales mejicanos de hoy, de tosquedad bizantina aunque acuñados hace poco más de 200 años, son un buen ejemplo de ello. 



A principios del siglo XIX se daban en Méjico las condiciones perfectas para el estallido de una revolución. Considerada la colonia más rica del imperio ultramarino español y por tanto la que más ingresos reportaba, las desigualdades sociales y económicas dentro de su territorio eran extremas. La gran mayoría de indígenas y mestizos vivía en condiciones de total servidumbre y desposeída de todo tipo de derechos. La población criolla, aunque podía ser considerada como la élite mayoritaria local, desarrolló  un cierto resentimiento hacia  los españoles, normalmente mejor posicionados en el comercio internacional y la función pública. Las haciendas, base de la riqueza económica de los criollos, estaban expuestas a continuas crisis agrarias que mermaban unos ya de por sí limitados ingresos y hacían empeorar aún más las condiciones de los grupos sociales más desfavorecidos, dependientes del trabajo en el campo.

Todos estos problemas importaban muy poco a la metrópoli, más interesada en la obtención de recursos financieros y naturales del virreinato de Nueva España para costear sus campañas contra Inglaterra que en mejorar las condiciones de vida de la población autóctona, criollos incluidos. Solo era necesario esperar el momento propicio, que llegaría en 1808 tras la invasión napoleónica y la consiguiente sensación de confusión y vacío de poder que reinaron en todo el territorio español, no solo peninsular. 

Anverso de moneda fiduciaria de un real, con el monograma de Morelos en la parte superior

José María Morelos (1765-1815) fue un claro exponente de los conflictos latentes y el descontento que caracterizaban al Méjico de los primeros años del siglo XIX. Hijo de padre de ascendencia indígena y madre criolla, compaginó su carrera sacerdotal con inquietudes revolucionarias tras hacerse cargo de varias de las parroquias más empobrecidas del país. No dudó en ponerse a las órdenes de otro célebre párroco, Manuel Hidalgo, tras el conocido como "grito de Dolores" liderando las fuerzas insurgentes en el sur del país en 1810. Tras formar un ejército digno de tal nombre pudo apuntarse notables éxitos en sus campañas frente a las fuerzas realistas, como la toma de Oaxaca en 1812. 

En un momento en que las diferentes facciones insurgentes debatían sobre cuál debía ser la relación de Méjico con España, Morelos defendía la independencia total, al considerar que el trato siempre había sido injusto y desigual. Su nacionalismo poseía unos claros tintes sociales y religiosos, pues apelaba tanto a reformas sociales como a la defensa a ultranza de la fe católica. Promovió la abolición de la esclavitud, los derechos de la población indígena y la reforma agraria, mientras que se esforzaba en mantener el orden y la disciplina en las zonas bajo su control, sabedor de que la sensación de anarquía le restaría apoyo social. 
Reverso de la moneda de real de Morelos, con la palabra SUD bajo arco y flecha

La emisión de moneda fiduciaria puede enmarcarse dentro de estos intentos por mantener el orden y la estabilidad económica. Ante la escasez de plata, que en tiempos de crisis e incertidumbre tiende a atesorarse como valor seguro o a destinarse íntegramente al esfuerzo bélico, Morelos decidió poner en marcha en las zonas bajo su control moneda fiduciaria, es decir, promesas de pago canjeables por su valor en plata u oro una vez triunfase la revolución. Se trataba de piezas de cobre de diferentes valores (8, 2, 1 y medio real) emitidas de forma un tanto precaria, como podemos constatar en la imagen. Esta moneda de un real reproduce en su anverso el monograma de Morelos consistente en las letras M-O-S junto con su valor facial y el año de acuñación, que puede adivinarse como 1812. El reverso refleja la palabra SUD coronada por un arco y una flecha que apunta al norte, alusiva a las campañas militares contra las fuerzas realistas. Esta simplicidad en el diseño, y su relativa uniformidad en la zona de circulación, hace que hoy en día sea difícil identificar la ceca concreta en la que estas monedas fueron acuñadas. 

A partir de 1813, a medida que España se libraba del yugo francés, los reveses militares y la desunión entre los revolucionarios pusieron a Morelos a la defensiva. La constitución del llamado Congreso de Chilpancingo trató de establecer un órgano legislativo operativo en la zona revolucionaria, y aunque aprobó importantes medidas como la abolición de la esclavitud, la igualdad de todos los mejicanos sin distinción de clases o la declaración formal de independencia, se vio constantemente hostigado por las fuerzas realistas. Fue precisamente en defensa del Congreso el momento en que Morelos fue capturado y posteriormente ejecutado en 1815. 

La independencia tendría que esperar unos años pero no muchos. Curiosamente, se produjo en la década de 1820 como reacción a la revolución liberal que tuvo lugar en España tras el pronunciamiento de Rafael Riego, cuyas medidas fueron percibidas como una amenaza sobre las clases dominantes. Para entonces José María Morelos ya formaba parte de la Historia de su país como una figura clave en los primeros pasos para su emancipación así como en la defensa de los más desfavorecidos.  


Sobre la independencia de Méjico y José María Morelos: 
Lynch, J. Las Revoluciones Hispanoamericanas 1808-1826, Ariel Historia, Barcelona 1976 
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/morelos.htm

Sobre los reales fiduciarios: 
http://blognumismatico.com/2018/10/02/15082/
http://www.anterior.banxico.org.mx/divulgacion/billetes-y-monedas/6--historia-moneda-del-billet.html#MonedadeMorelos

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