sábado, 28 de septiembre de 2019

EL FIASCO DEL JAPWANCAP

En primer lugar, disculpadme por retomar tan pronto un tema que ya vimos recientemente, pero cuando vi este billete en un mercadillo de la costa a finales del mes de Agosto no pude resistirme a llevármelo y averiguar más sobre él. A primera vista no parecía más que un simple JIM, Japanese Invasion Money, de un peso filipino, es decir un billete de ocupación japonesa de la Segunda Guerra Mundial. La diferencia es que este llevaba impreso un sello, y ya sabéis que cualquier billete resellado es bienvenido a mi colección (y por ende a mi blog), más que nada porque garantiza al menos una historia interesante que contar.

Anverso del billete japonés de ocupación de 1 peso de la
II Guerra Mundial con el sello a la izquierda


Y este es sin duda el caso, interesante a la par que poco conocida. El sello, que no se puede distiguir en su totalidad aunque sí en su mayor parte, reza: The Japanese War Notes Claimants Association of the Philippines. Received for Safe Keeping. A lo que hay que añadir una elaborada firma en el centro. No se trata por tanto de un sello japonés sino local, posterior a la ocupación. Antes de analizar el origen y las razones de este estampillado, vamos a hacer un breve repaso de la situación filipina durante y después de la Segunda Guerra Mundial y sus efectos en el  papel moneda circulante. A principios de 1942 los japoneses, en su imparable avance en el Pacífico, consiguieron expulsar a os norteamericanos de Filipinas y ocupar con relativa rapidez este archipiélago de 7.000 islas, aunque sin poder ejercer un control efectivo en muchas partes del mismo, lo que posibilitaba el desarrollo de movimientos de resistencia y guerrillas.

Los japoneses, como en otros territorios asiáticos ocupados, pusieron en marcha su propio dinero tras confiscar todo el circulante metálico filipino y todos los activos del Tesoro que no pudieron ser evacuados (lingotes, bonos, papel moneda, etc) para destinarlo al esfuerzo bélico . Los billetes de ocupación japoneses, conocidos entre los filipinos como "dinero de Mickey Mouse" o "bayong", nombre de un tipo de bolsa local, no tenían el más mínimo valor, ya que no estaban respaldados por ningún activo. Aún así, los filipinos estaban obligados a utilizarlos de tal forma que era la propia población ocupada la que financiaba el coste de la guerra al invasor ya que los japoneses adquirían todo lo necesario pagando con un dinero cuyo único valor real era el papel en el que iba impreso.

Detalle del sello
Desde el exilio, el gobierno de Quezon, con el respaldo de Estados Unidos, alentó la resistencia contra el invasor. De nuevo, el dinero jugaría aquí un papel destacado ya que se dio luz verde a la creación de comités de moneda local (clandestinos, lógicamente), responsables de emitir y poner en circulación papel moneda propio, respaldado al menos en teoría por el Banco Nnacional de Filipinas de tal forma que los particulares podrían intercambiarlo por dinero oficial una vez terminara la guerra con resultado favorable. Este dinero de guerrilla, como vimos en su día, es enormemente rudimetario dado que se utilizaba cualquier tipo de papel que cayera en manos de la resistencia y la impresión suele pecar de imprecisa y simple, algo comprensible si tenemos en cuenta las circunstancias en las que era emitido.

El dinero de guerrilla, en cualquier caso, no disfrutó de una amplia aceptación: la sola tenencia del mismo constituía delito con todas las consecuencias que ello podía acarrear, y si algo dejaron claro los japoneses en su avance por Asia y el Pacífico es que no se andaban con tonterías. Cuando un país es invadido las actitudes de los que sufren la invasión son dispares: unos deciden formar parte de la resistencia asumiendo un gran riesgo para su integridad física e incluso su vida, otros optan por colaborar con los nuevos gobernantes bien por convencimiento o bien por conveniencia y otros, la inmensa mayoría, tratan de sobrevivir como buenamente pueden. Pues bien, a la mayor parte de la población filipina no le quedó más remedio que utilizar el dinero de ocupación en su día a día. 

En Marzo de 1945, tras meses de intensos combates y sufrimiento por parte de la población atrapada entre los dos bandos combatientes, se completó la toma de Manila, lo que suponía la liberación de facto de FIlipinas. Para ese momento, en el que además había comenzado una espiral inflacionaria provocada por los propios japoneses, el dinero de ocupación no valía ya ni el papel en el que estaba impreso y ni Estados Unidos ni mucho menos Japón tenían la más mínima intención de hacerlo intercambiable por dinero de curso legal. No obstante, hubo personas que no se dieron por vencidas y pelearon por algún tipo de compensación. De esta forma nació en 1953 el JAPWANCAP, The Japanese War Notes Claimants Association of the Philippines (Asociación de Demandantes de Billetes de Guerra Japoneses de Filipinas), una suerte de lobby que defendía la búsqueda de indemnización para aquellas personas que aún guardaran dinero japonés de ocupación que, no olvidemos, fueron obligadas a utilizar en muchos casos tras serles confiscado el dinero de curso legal anterior a la guerra. Para ser miembro solo había que acudir con el dinero de ocupación, pagar una tasa y depositarlo en las arcas de la asociación. Los billetes eran sellados de la forma que podéis ver en las imágenes y los socios recibían un certificado que acreditaba la cuantía depositada y su derecho a recibir compensación una vez que la reclamación prosperara. Se calcula que el JAPWANCAP llegó a acumular decenas de millones de antiguos billetes de ocupación con un valor facial total de 3.500 millones de pesos provenientes de alrededor de 120.000 particulares. 


Pequeño billete local de guerrilla filipino de 5 centavos.
"Payable after the War"

No obstante, reclamar compensación no sería una tarea sencilla como podemos imaginar. El JAPWANCAP se dirigió primero a las autoridades filipinas repuestas en 1945, que no se sentían responsables (lógicamente) por un dinero que ellas no habían emitido. El gobierno filipino solo respondería por el dinero de guerrilla, y además temía que el acuerdo con Japón de reparaciones de guerra se pudiera truncar si se incluía algo relacionado con los perjuicios ocasionados por el dinero de ocupación. El siguiente paso consistió en dirigirse a la parte derrotada y directamente responsable en la puesta en circulación del "dinero de Mickey Mouse". La demanda interpuesta ante los tribunales japoneses no prosperó, ya que estimaron que Japón, en lo que se refiere a reparaciones de guerra, solo estaba obligado por el Tratado de San Francisco de 1951, que establecía que esas reparaciones se debían efectuar entre estados, no a título individual.  

Aún así, el JAPWANCAP utilizó la última bala que le quedaba en la recámara. La actitud de Estados Unidos hacia el dinero japonés de ocupación había consistido en una mezcla entre el desprecio y la preocupación, ya que su posible convertibilidad en dinero de curso legal podría producir un caos económico mayúsculo en una país hacia el que todavía se sentía una cierta responsabilidad. JAPWANCAP, sin embargo, consideraba que los norteamericanos contribuyeron al desastre inflacionario de la guerra ya que pusieron en circulación billetes de ocupación falsos como forma de combatir económicamente al enemigo. Por este motivo recurrieron también a la justicia estadounidense en 1964, pero su suerte no iba a mejorar. La Corte de Reclamaciones decidió desestimar la demanda en 1967 al considerar que cualquier posible delito había prescrito, ya que según la legislación estadounidense las reclamaciones deben presentarse dentro de los seis años posteriores a su comisión. 

Un dinero sin valor, ni siquiera dentro del coleccionismo, despreciado enormemente por ello y por ser un recordatorio de los crímenes de guerra japoneses. Pese a ello, continuó formando parte de la vida de muchos filipinos nada menos que durante dos décadas, demostrando lo difícil que es cerrar heridas tras el fin de una guerra. 


Para escribir esta entrada he utilizado varias de mis entradas anteriores (dentro de nada me dará para preparar una tesis sobre el dinero filipino del siglo XX) pero para la historia del JAPWANCAP la referencia por excelencia es esta web, que contiene información detallada y muy interesante al respecto: 

https://wwiiafterwwii.wordpress.com/2018/11/18/philippines-pt-1-mickey-mouse-money-after-wwii/

2 comentarios:

  1. Muchas gracias Adolfo, lo más interesante a mi juicio es las muchas vueltas que dio un dinero de tan poco valor. Es lo que hace que un simple billete se convierta en una curiosidad: que tenga una historia interesante detrás. Un saludo,

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  2. Comentario de Adolfo Bouzo del 29/09/2019, borrado por error: apasionante,el billete de Mickey mouse,me hizo gracia este detalle,y menudo contexto que lo rodeó,ni japoneses ni americanos todo el mundo lo trató mal,pero tu en cambio has tenido mucho más respeto por el (por suerte para los que te seguimos) un cordial saludo José Ramón

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