lunes, 10 de diciembre de 2018

BILLETES CON (UNA) HISTORIA II

Si hace unos días comencé esta nueva serie de billetes con contenidos interesantes con Confucio, exponente de la filosofía y espiritualidad oriental, era de esperar que la continuara con el otro gigante asiático: India. Como nos habremos podido percatar, sus billetes están dominados por su figura más emblemática del siglo XX, identificada con la independencia de una nación milenaria sometida al colonialismo occidental durante un largo periodo de tiempo: Gandhi. En el reverso de este billete de 500 rupias, desmonetizado en épocas recientes, podemos verle al frente de una procesión, ataviado con su característico dhoti (prenda masculina tradicional de la India) y sandalias, empuñando su inseparable bastón, seguido por un grupo de personas en el que encontramos hombres y mujeres aparentemente de distintas condiciones sociales, incluso uno vestido con hábitos propios de monje cristiano. Esta imagen, inmortalizada hoy día en un monumento público en Nueva Delhi, representa nada menos que uno de los momentos clave en el proceso de independencia de la India.



Resulta muy difícil, por no decir imposible, imaginar una India sin la presencia y la esencia de Gandhi. Su contribución excede el ámbito meramente indio, puesto que es una figura normalmente reivindicada por toda la humanidad como símbolo de la lucha contra el colonialismo y la opresión y a favor de los derechos humanos. Una lucha, no lo olvidemos, pacífica, que nos recuerda que quien tiene los argumentos a su favor, no necesita ningún tipo de violencia para imponer sus razones. Nacido en 1869 en Porbandar, en el actual estado de Gujarat en el seno de una familia acomodada, Mohandas Karamchand Gandhi, conocido también como Mahatma (Gran Alma) y Bapu (Padre), conoció de primera mano las injusticias en otro país marcado por las divisiones y la discriminación. Tras una larga estancia en Sudáfrica, en la que se distinguió por su defensa de la minoría india frente a los abusos de la administración británica, volvió a su país natal para involucrarse a fondo en el movimiento por la independencia y emprender al mismo tiempo un viaje espiritual basado en la meditación y la renuncia a los bienes materiales. Ambos factores, liderazgo y espiritualidad, serían determinantes para explicar su capacidad de llegar a las masas, algo fundamental en cualquier lucha contra el colonialismo.


Los Upanishads, o libros sagrados del hinduismo, recogen el concepto de ahimsa o no violencia como un principio básico de respeto a los seres humanos así como signo de plenitud espiritual. Una de las formas más emblemáticas de lucha con métodos no violentos puesta en práctica por Gandhi fue la llamada satyagraha, que puede traducirse como “insistencia en la verdad”. Consistía básicamente en campañas de protesta caracterizadas por acciones pacíficas como desobediencia, manifestaciones, marchas o huelgas, en las que siempre debía existir una renuncia al ejercicio de la violencia física o verbal sobre los oponentes. La imagen del billete de hoy muestra precisamente una de estas satyagrahas que marcó de forma decisiva el proceso hacia la independencia, como veremos a continuación. 

Hacia 1930 los líderes del Partido del Congreso, la formación política que lideraba la lucha por la independencia de India, tenían claro que no iba a ser posible obtener de los británicos un mayor grado de autogobierno como el que gozaban dominios de la corona como Canadá, Australia, Nueva Zelanda o más recientemente el Estado Libre de Irlanda, por lo que decidieron optar por la defensa de la plena independencia. En este sentido, se encargó a Gandhi la organización de campañas de desobediencia y resistencia pacífica y se escogió golpear primero en el ámbito económico, siempre sensible para cualquier poder colonial. El monopolio de la extracción de sal establecido por la administración británica afectaba de forma especial a las capas más pobres de la población, que tenían prohibida la producción y venta individual y se veían obligadas a adquirir sal a un precio sobredimensionado. 

Así, en medio de un escepticismo generalizado (muchas personas dudaban acerca de la efectividad de una protesta de estas características), el 12 de Marzo de 1930 Gandhi partió de Sabermati en el estado de Gujarat hasta la localidad de Dandi en la costa del Mar de Arabia, acompañado por 78 voluntarios. Durante las siguientes tres semanas y media, y a lo largo de 385 Km., miles de personas se fueron uniendo a los manifestantes y, una vez en Dandi, Gandhi procedió a realizar un acto cargado de gran simbolismo y efectividad: recogió un puñado de arena y posteriormente lo hirvió en agua de mar, produciendo sal de forma individual. Tras este sencillo pero significativo gesto exhortó a sus compatriotas a producir su propia sal, y comprarla o venderla a su conveniencia desafiando así la legalidad vigente, una forma de protesta que se extendió en las zonas costeras y derivó en otras acciones como el boicot a productos británicos o el rechazo al pago de tasas e impuestos. La satyagraha de 1930 no obtuvo concesiones significativas del gobierno británico pero dejó patente por un lado la predisposición de la población india a desobedecer a la administración colonial y por otro obtuvo un considerable impacto internacional, lo que aumentó las simpatías hacia la figura de Gandhi y el movimiento por la independencia de India.




Una independencia que llegó 17 años después pero no de la forma deseada por Bapu, ya que el trauma que supuso la partición de Paquistán en cuanto a la idea de India como nación y los incontables muertos y desplazados resultado de esta ruptura chocaron frontalmente con los ideales que siempre defendió, aún a costa de sacrificar su propia vida. Él mismo, de hecho, moriría asesinado el año siguiente a manos de un fanático hinduista. Aún así, la Marcha de la Sal de 1930 sirvió como fuente de inspiración no solo a sus compatriotas que deseaban librarse del yugo colonial sino también a todas aquellas personas que han dedicado su vida a la defensa de la dignidad del ser humano y sus derechos más elementales.

Y para los que además coleccionamos notafilia nos proporciona una interesante e inspiradora historia que contar.  





https://www.elmundo.es/larevista/num188/textos/6.HTML
https://en.wikipedia.org/wiki/Salt_March

4 comentarios:

  1. Impecable lección de historia y vida,un saludo José Ramón

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    1. La figura de Gandhi es una de las más fascinantes del siglo XX, y un simple billete puede ayudarnos a entender por qué. Gracias Adolfo, un cordial saludo,

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  2. Hermoso mensaje el de Gandhi y precioso motivo para homenajear su figura. Muy buen post.

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    1. Muchas gracias Alexandre, cualquier historia interesante o inspiradora tendrá siempre cabida en este blog. Recibe un cordial saludo,

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