miércoles, 16 de marzo de 2016

UNA CUESTIÓN DE FAMILIA (PORTUGAL 1826)


Desde el momento en que tuve acceso a billetes como los assignat o los mandat, testigos mudos de la época de la Revolución Francesa, siento cierta debilidad por los billetes antiguos. Contrariamente a lo que podemos pensar, el papel moneda de hace más de 200 años no tiene por qué ser caro, ya que pudo producirse de forma masiva (véanse los ejemplos franceses) y, puede además encontrarse en muy buen estado. Esto último tiene mucho mérito ya que por lo general el papel resiste peor el paso del tiempo que el metal.  En el caso que hoy nos ocupa, el mérito es mayor ya que se trata de un billete emitido a finales del siglo XVIII que circuló hasta bien entrado el siglo XIX. Lo más interesante, como suele pasar con las curiosidades que aquí comparto, es la historia que tiene detrás, y es que un billete como este refleja como ningún otro objeto las tensiones de toda la Europa post-napoleónica entre absolutismo y liberalismo.


Anverso de billetes de 20.000 reis del Real Erario de 1798


Desde su independencia de España en 1640 hasta mediados del siglo XIX Portugal estuvo reinado por la dinastía Braganza. Tierra de descubridores y navegantes, logró configurar un poderoso imperio ultramarino en tres continentes pese a su pequeño tamaño, tanto en extensión como en población.  Su tradicional alianza y estrechos lazos comerciales con Gran Bretaña llevó al país a enemistarse con Napoleón, que en 1806 había impuesto el cierre de los puertos continentales a los navíos británicos. Al no sumarse a este embargo, Napoleón tomó una de las decisiones de las que más se arrepentiría posteriormente: la intervención en la península ibérica. En 1807, aprovechando su alianza coyuntural con España (y, dicho sea de paso, de la ingenuidad del tándem Godoy-Carlos IV) Napoleón invadió el país con relativa rapidez y aprovechó para tomar posiciones en toda la península, comenzando una guerra que llevaría a los franceses a una considerable pérdida de esfuerzos y recursos que influirían en su derrota años más tarde. Don Juan, príncipe regente dada la incapacidad de su madre María I, partió a Brasil, entonces aún colonia, con el fin de constituir un gobierno en el exilio. Los británicos por su parte organizaron la campaña contra Napoleón que llevaría en 4 años a los franceses a abandonar Portugal primero y España después.

Reverso del billete de 20.000 reis con 12 estampillados

La marcha de Don Juan a Brasil es un caso único de gobierno en el exilio que escoge una de sus colonias como sede. Además, la familia real no dio muestras de tener prisa por volver a la metrópoli, pues las decisiones que tomaron fueron encaminadas a realzar el papel de Brasil en detrimento de Portugal. En 1810 se permitió a los británicos comerciar directamente con Brasil, perdiendo Portugal su papel de intermediario. En 1815, mientras Portugal era de facto un protectorado de Gran Bretaña, se constituyó el Reino Unido de Portugal, Brasil y el Algarve, igualando jurídicamente a la colonia con la metrópoli.

Don Juan volvió a Portugal en 1821 ya como Juan VI, no sin antes dejar a su hijo Pedro como regente de Brasil, el cual proclamaría la independencia de la antigua colonia el año siguiente y se proclamaría emperador seguramente con la aquiescencia de su padre (en un contexto de emancipación imparable de las colonias americanas, esta sería la única manera de mantener Brasil bajo la dinastía de Braganza). En Portugal, tras más de una década sin gobierno, el descontento social y las tensiones entre liberales y absolutistas eran cada vez más manifiestas. El regreso del rey Juan no sirvió para clarificar la situación, caracterizada por los bandazos políticos y una incertidumbre general, que se hizo aún mayor cuando el rey murió repentinamente en 1826. La cuestión sucesoria no tardaría en tornarse en guerra civil entre las distintas facciones políticas.
Detalle de uno de los sellos
del reverso

Pedro I de Brasil, el hijo mayor de Juan VI, regresó a Portugal como Pedro IV para hacerse cargo de la situación, promulgó una Carta Constitucional destinada a satisfacer a liberales y absolutistas por igual y abdicó en su hija María, dejando a su hermano Miguel como regente hasta la mayoría de edad de ésta. Miguel no tardaría en proclamarse monarca absoluto con el apoyo de los absolutistas (que consideraban a Pedro como un rey extranjero) y suprimir la Carta Constitucional. Los liberales, por su parte se unirían en torno a las figuras de Pedro y María. 

El sistema monetario portugués del siglo XVIII estaba alineado con otros sistemas trimetálicos contemporáneos, aunque con alguna concesión a la decimalización. La unidad monetaria era el rei, con las siguientes piezas: 

  • cobre: monedas de 3, 5, 10, 20 y 40 reis
  • plata: monedas de 50, 60, 100, 120, 240 y 480 reis
  • oro: monedas de 480, 800, 1.200, 1.600, 3.200 y 6.400 reis. Estas tres últimas son las conocidas como escudos, medias peças y peças
A partir de 1797, la disminución en la explotación de las minas de oro de Brasil tuvo como consecuencia el recurso por parte del Tesoro Real (Real Erário) de la emisión de papel moneda (apolice) por valores de entre 1.200 y 20.000 reis. El billete que podéis ver en las imágenes corresponde a uno de los de mayor valor (20.000) y presenta varias características que hacen de él uno de los artículos más interesantes y atractivos con los que me he podido encontrar. 
Detalle del sello del anverso
correspondiente al rey Pedro

Primero, en el anverso podemos ver parte de la fecha de emisión escrita a mano: 7 de Setembro de Mil Sete Centos Noventa e Oito. Pero si nos fijamos en el reverso, vemos una cantidad considerable de estampillados, nada menos que doce, con fechas que transcurren entre 1800 y 1809. Este sello era impreso por el banco cada vez que un particular canjeaba el billete por su valor en metálico, antes de ponerlo en circulación de nuevo. 

Segundo, los diseños de estos primeros billetes portugueses es increiblemente atractivo. Como podemos ver, los billetes eran impresos en papel con marcas de agua, utilizando para ello planchas grabadas y tinta marrón. Este de 20.000 reis en concreto refleja un cierto estilo rococó en sus escenas de querubines, no obstante otros valores como los de 5.000 o 10.000 reis presentan escenas relacionadas con la naturaleza. 

Tercero, y aquí es donde encontramos su mayor interés histórico, fueron billetes utilizados durante la guerra civil que enfrentó a Pedro y a Juan. En el centro del anverso podemos ver un sello de color rojo que puede indicar a qué bando pertenecían. El de las imágenes fue estampillado por los partidarios de Don Pedro (D. Pedro IV 1826) pero podemos encontrar billetes correspondientes a su hermano (D. Miguel I 1828).

Esta guerra se prolongó hasta 1834 con el triunfo de los liberales. Tan solo unos meses después falleció Pedro, dejando a María II como reina a la edad de 15 años. Sería la última soberana de la dinastía Braganza, pues su marido Fernando II de la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha asumiría la regencia una vez ella muriera dando a luz a su undécimo hijo. No obstante, la casa de Braganza continuaría reinando durante casi todo el siglo XIX al otro lado del Atlántico. 

Y una última reflexión. Siempre que tengo la ocasión de repasar la historia de nuestro país vecino no puedo evitar encontrarme con contínuos paralelismos: un problema sucesorio, una niña-reina desafiada por su tío, luchas entre liberales y absolutistas, constituciones que se suceden...la primera mitad del siglo XIX portugués parece en muchos sentidos un calco de la nuestra.  

Sandrock, J.E. A Numismatic Legacy from Portugal´s War of the Two Brothers en http://www.thecurrencycollector.com/

2 comentarios:

  1. Qué hermoso blog! cuánta pasión y amor por este tema. Te felicito y te deseo lo mejor para seguir adelante con este esfuerzo que hacés para compartirnos tus conocimientos e inquietudes. Abrazos desde Argentina!

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    1. ¡Muchísimas gracias! Siempre es un placer compartir aficiones con personas que las disfrutan tanto como yo. Gracias también por entrar y participar aquí. Un fuerte abrazo a tí y a Argentina, país que me aporta tantos lectores.

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