martes, 15 de septiembre de 2015

EL ARROZ COMO DINERO

Cuando comencé a publicar curiosidades numismáticas en este blog, hace tres años y medio ya, escogí el dinero hansatsu japonés como primera entrada. Estas emisiones locales de la era Tokugawa (ss. XVII-XIX) no son unos billetes más: su forma rectangular similar a un marcapáginas, sus elaborados diseños y sus inscripciones, incomprensibles para todos aquellos que no estamos familiarizados con las lenguas de Asia oriental, hacen de ellos un objeto tan bello como misterioso. De hecho, en este primer artículo no pude sino explicar el contexto histórico y social en el que circularon los hansatsu, sin profundizar mucho más. Pues bien, gracias a la entrada de hoy, dedicada al arroz empleado como dinero mercancía, he podido comprenderlos un poco mejor, como explicaré a continuación.


Billete hansatsu
(s. XVIII)
Como ya vimos en su día (ver monedas cash japonesas), el uso de la moneda en Japón fue durante mucho tiempo discontinuo y bajo la influencia de su poderoso vecino chino. Se calcula que sus propias emisiones comenzaron a principios del siglo VIII pero su producción no duró más allá de mediados del siglo X debido a diferentes factores como la inflación y la sobreexplotación de metales. De esta forma, la sociedad japonesa se inclinó por el empleo de dinero mercancía para efectuar sus transacciones económicas: arroz, seda o cáñamo se convirtieron en valores seguros y estables, especialmente el primero, ya que además constituía el pilar de la dieta de la población, resistía bien el almacenamiento y era relativamente sencillo de transportar. A mediados del siglo XII el flujo de monedas chinas en las economías vecinas revitalizó el empleo de la moneda en Japón, pero el uso del arroz como forma de pago continuó muy presente en gran parte del país, algo poco sorprendente dado el carácter marcadamente feudal y agrario de la economía japonesa de la época. De hecho, es comúnmente aceptado que, de todas las sociedades que han utilizado arroz como forma de pago, Japón estableció el sistema más sólido y duradero. En este sentido, los fardos de arroz circulaban al mismo tiempo que la moneda metálica, siendo habitual la elección de esta semilla a la hora de expresar valores, contraer deudas y recaudar impuestos.

Para hacernos una idea acerca de la importancia del arroz en la economía nipona, basta decir que a principios del siglo XVII la riqueza nacional de Japón estaba calculada en 28 millones de koku de arroz (según la información a la que he tenido acceso, un koku debía equivaler aproximadamente a 150 kg. por lo que hablaríamos de algo más de cuatro millones de toneladas de arroz). Dado que el transporte de arroz era en muchos casos difícil y costoso, existía un sistema crediticio mediante el cual las autoridades expedían cheques o billetes con el valor reflejado en arroz.  Así, era habitual que los terratenientes recurrieran a esta forma de pago, ya que solían contar con grandes cantidades almacenadas de este cereal; de hecho, preferían redimir los cheques durante la época de la recolección para dejar sitio para la nueva cosecha. No obstante, las autoridades se vieron obligadas en 1760 a limitar estas prácticas ya que existió entre los terratenientes cierta tendencia a emitir más cheques de los que realmente podían liquidar, lo cual inevitablemente conllevaba abusos.

Imagen del Daikokuten, sentado sobre dos
fardos de arroz
La importancia del arroz puede verse reflejada en las emisiones locales a las que hacía referencia más arriba, el dinero hansatsu o "marcapáginas". Entre las diferentes ilustraciones que lo decoran, es relativamente habitual encontrar una que hace alusión al Daikokuten, uno de los siete dioses de la fortuna asociado en el sintoismo con la agricultura, la abundancia y el comercio. Se trata de un hombre corpulento, con expresión feliz, cargado con un mazo mágico y un enorme saco a su espalda,  y sentado sobre dos fardos de arroz con forma de barriles. Afortunadamente, pude encontrar una de estas ilustraciones en uno de los hansatsu que guardo, que comparto en esta entrada.

La progresiva modernización de Japón, acelerada con la restauración Meiji de 1868, puso fin progresivamente al empleo de arroz como forma de pago, aunque sobrevivió en algunas zonas rurales hasta la Segunda Guerra Mundial. El arroz, no obstante, fue utilizado como moneda de cambio en otros contextos geográficos durante este tiempo. Un ejemplo conocido es el de Filipinas, donde durante el siglo XVIII aristocracias locales aceptaron arroz sin trillar a la hora de recaudar impuestos. La medida que se usaba (un tanto informal en mi opinión) era el puñado, existiendo una escala que oscilaba entre uno y mil. Para hacernos una idea, el salario diario de un jornalero podía consistir aproximadamente en 5 puñados.

Más o menos durante la misma época, aunque en un contexto bastante diferente, se utilizó el arroz de forma similar en Carolina del Sur, aún bajo dominio británico. Se estableció por ley su aceptabilidad como medio para el pago de impuestos, y, al igual que en Japón, las autoridades adquirieron la facultad de emitir órdenes de pago expresadas en arroz a razón de 30 chelines por cada 100 libras de este cereal, redimibles tras la recaudación de impuestos.  Como nos podemos imaginar, estas "órdenes de arroz" constituían un valor seguro, por lo que pudieron circular como dinero sin muchas complicaciones.

Muy interesante, sin duda, la larga historia de este dinero-mercancía, utilizado en contextos tan dispares como el Japón medieval o la Norteamérica colonial, y cuyo estudio me ha servido para descifrar al menos en parte el misterioso y siempre fascinante dinero hansatsu

Encyclopedia of Money, by Larry Allen, ABC-Clio Inc. Santa Barbara, California 1999 p. 238-239
Odd and Curious Money, descriptions and values, by Charles J Opitz, 2nd Edition 1991 p. 90

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