viernes, 17 de octubre de 2014

FEL TEMP REPARATIO

Tenía ganas desde hace tiempo de dedicar una entrada a esta leyenda, común en los reversos de las monedas romanas de mediados del siglo IV d.C. No solo representan un ejemplo “de libro” del uso propagandístico que puede tener el dinero en una sociedad, sino que además impacta el contenido visual, a veces violento, que estas monedas exhiben: al igual que en numerosos monumentos públicos de la época los enemigos externos de Roma, fueran persas o tribus germanas, aparecen prisioneros, derrotados o incluso pasados por las armas.

Constante (izda.) y Constancio (dcha.), hijos de Constantino

La leyenda en cuestión es una abreviación, pues la forma completa vendría a ser FEL(ICIUM) TEMP(ORUM) REPARATIO que en latín significa “la vuelta de los tiempos felices”. Es necesario puntualizar que mucho de lo que se escribe hoy día acerca de esta leyenda se reduce a conjeturas más o menos sólidas y demostrables, ya que no se conoce (yo al menos no conozco) textos de la época que hagan referencia a ella. En este sentido, las certezas se pueden resumir en los siguientes párrafos.


Soldado alanceando jinete
Primero, que estas monedas aparecen alrededor del año 348 d.C., en un momento en que gobiernan el imperio Constancio II en oriente (337-361 d.C.) y Constante en occidente (337-350 d.C.), ambos hijos de Constantino. Coinciden con un momento de reforma monetaria en el que, como en tantas ocasiones, se pretendía revitalizar el maltrecho circulante de cobre y vellón. El follis introducido por Diocleciano a finales del siglo III había visto su peso y tamaño reducido a niveles ínfimos (de 10 grs. a poco más de 3 grs.) lo que motivó la introducción a mediados de siglo de la maiorina (5,2 grs, a veces denominada también centenionalis) y la media maiorina (2,6 grs.)

Un bárbaro es sacado de su cabaña
Segundo, que los emperadores bajo cuyo mandato se emitieron estas monedas fueron, además de Constancio II y Constante, Magnencio (350-353 d.C.), Constancio Galo (351-354 d.C.), Juliano II (360-363 d.C.) y Procopio (365-366 d.C., aunque en las de este último la leyenda se invierte en reparatio fel temp). Se trata de una época de gran inestabilidad, en la que los sucesores de Constantino comparten poder y se enfrentan entre sí y contra conspiradores externos, mientras la amenaza germánica en el norte y persa en el este se mantienen intactas. Tras los periodos de relativa estabilidad de los mandatos de Diocleciano (284-305 d.C.) y Constantino (307-337 d.C.) los nuevos gobernantes reprodujeron los errores que casi precipitaron el fin del Imperio Romano en el siglo anterior: divisiones, personalismos y el uso sistemático de la fuerza militar conducían cada vez más a una mayor ineficacia en las estructuras de estado.

Tercero, que los tipos de reverso correspondientes a la leyenda FEL TEMP REPARATIO son, resumiendo:
  • La conocida estampa del soldado romano alanceando a un jinete (germano o persa)
  • Soldado romano sacando a un bárbaro de una cabaña bajo un árbol
  • Nave conducida por la Victoria en la que se sitúa el emperador al frente con atuendo militar sosteniendo globo y labarum
  • Emperador en pie sosteniendo labarum y apoyado sobre escudo con dos cautivos a sus pies
  • Ave fénix sobre globo 

Emperador con dos cautivos
Una vez expuesta la introducción llega el momento de las conjeturas, sin duda el más interesante. La pregunta que podemos hacernos es ¿por qué surgió la idea de incorporar esta leyenda a las monedas? En este sentido, merece la pena repasar un interesante artículo de 1933 de H. Mattingly al que se puede acceder en pdf haciendo clic aquí. Siempre se ha calificado a estas monedas como objeto de propaganda y no es algo casual, porque el año 348 d.C. marcaba la conmemoración del 1.100 aniversario de la fundación de Roma (Ab Urbe Condita). Aunque el cristianismo ya fuera una religión relevante (y cercana al poder) en el Imperio, el origen del calendario se encontraba en Rómulo y Remo, no en Jesucristo. Una buena manera de saludar este nuevo siglo en Roma era lanzando un mensaje optimista de cara al futuro.

Emperador en nave con la Victoria
Y este deseo de un futuro mejor puede verse reflejado en la simbología de estas monedas. La que más nos impacta, sin duda, es la del soldado alanceando al jinete, lo cual no es para menos. Un contenido tan violento no es habitual en la numismática, pero las alusiones militares eran muy frecuentes en una época en que la contención frente a enemigos externos era la norma. Además de esta imagen tenemos también la de los cautivos, que muestra el sometimiento de un enemigo vencido, o el atuendo militar que lleva siempre el emperador, lo cual nos da una idea de su dedicación casi exclusiva a la defensa de las fronteras imperiales y frente a conspiradores internos. No obstante, debemos fijarnos también en la imagen de la nave conducida por la alegoría de la Victoria. Es una imagen de futuro, puesto que el barco se encuentra en medio de una travesía, de final incierto o desconocido, pero en buenas manos. Y lo mismo cabe decir del ave fénix, ser mitológico que resurgió de sus cenizas. El Imperio consiguió recomponerse de la crisis del siglo III, lo cual contribuyó a fomentar la creencia en su propia eternidad.


Ave fénix sobre globo
Y pese a que los enemigos de Roma nunca salen bien parados en estas monedas, llama la atención la escena del soldado sacando a un supuesto bárbaro de una choza. Se puede interpretar como una simple acción de toma de prisioneros pero, siendo un poco más imaginativos e idealistas, podría tratarse de una interesante alegoría: la de Roma sacando a los pueblos bárbaros de las tinieblas y conduciéndolos por el camino de la civilización.

Realmente apasionante. No me sorprende que mi interés por las monedas romanas venga precisamente de uno de estos reversos, que vi por primera vez hace casi diez años…


Roman Coins and Their Values Volume III The Third Century Crisis and Recovery AD 235-285, by David R. Sear, 2005 Spink & Son Ltd.  p. 24
Mattingly, H. FEL TEMP REPARATIO, en Numismatic Chronicle and Journal of the Royal Numismatic Society, published by Bernard Quaritch, London 1933


2 comentarios:

  1. Un excelente artículo, de deliciosa lectura. Especialmente en la moneda que más impacto visual tiene como bien mencionas, cabe destacar la idea de que un simple legionario pudiera derribar a un enemigo a caballo, desde luego un mensaje muy optimista, quizá con el objetivo de elevar la moral de las tropas y de demostrar a los romanos que su grueso militar no era una fuerza cualquiera, que era capaz de defenderlos del caótico y espantoso mundo bárbaro, apropiado además elegir este tipo de enemigo, un équite o soldado de caballería, cuando tiempo después, fueron precisamente enemigos a caballo, grupos de la estepa euroasíatica, excelentes y feroces jinetes quienes asestaron tremendos golpes, de los cuales nunca se recuperaría Roma.

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    1. Muchísimas gracias por tu aportación, la verdad es que es un detalle que se me había escapado. En muchos casos, además, el legionario aparece sobredimensionado, (o el jinete empequeñecido) lo cual acentúa el carácter propagandístico de este conocido reverso. Recibe un cordial saludo,

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