viernes, 29 de noviembre de 2013

EL EXPERIMENTO DEL GOLOID

Hace poco, de visita en una tienda de antigüedades, me topé con un dólar del siglo XIX que me llamó poderosamente la atención porque no se parecía en nada a lo que yo estaba acostumbrado. Fue el reverso que muestro en las imágenes lo que atrajo mi curiosidad, puesto que pocas veces aparecen tantas indicaciones en una moneda de estas características.

La moneda no era muy cara, y, dado el halo de misterio que la envolvía, no pude resistir la tentación de adquirirla. En este sentido, no quedé decepcionado en absoluto porque dio pie al descubrimiento de una curiosidad poco conocida, más que nada porque se trata de un material que apenas se ha utilizado: el goloid.
Reverso del "metric dollar" con la composición
del goloid y el peso


El goloid, patentado por William W. Hubbell en 1877, es una aleación compuesta por oro, plata y cobre en las siguientes proporciones: 1 parte de oro (3,6 % del total), 24 partes de plata (87,3 %) y 2,5 partes de cobre (9,1 %).  En la misma patente (si pincháis aquí podéis acceder a ella) el inventor especifica la forma de elaborar esta aleación (derritiendo los tres materiales por separado primero, mezclándolos después y añadiendo sulfato de sodio o de potasio) y al mismo tiempo advierte de que la composición puede estar sujeta a pequeños cambios, ya que el contenido en plata puede variar entre 20 y 30 veces la proporción de oro, y el de cobre puede oscilar entre 1/8 y 1/12 de la mezcla total. Estas variaciones eran importantes, porque pretendían ajustarse a los precios oficiales de los metales de tal manera que uno no pudiera desbancar al otro.

Para comprender mejor las razones de este experimento es fundamental situarlo en su contexto histórico. 1873 es el año en que el Congreso de los EEUU aprobó la adopción del patrón oro en detrimento de la plata, lo que dio lugar a múltiples protestas sobre todo de sectores mineros del oeste del país que temían grandes pérdidas a causa de esta medida (v. entrada “dólares de plata” de 19 de Oct. 2012). La famosa fiebre del oro de mediados del XIX (hallazgos de grandes cantidades de este mineral en California y Australia) tuvo repercusiones mundiales, pues llevó a la percepción generalizada de que el oro desbancaría a la plata a corto-medio plazo.

El invento de Hubbell tenía entre otras la finalidad de conciliar los dos metales, pues no solo hacía uso de ambos sino que además el carácter flexible de la aleación conseguía mantener estables sus precios. Al mismo tiempo, los dólares de goloid tenían la ventaja de ser más ligeros y cómodos de transportar que el dólar de plata tradicional. Entre 1878 y 1881 la Casa de la Moneda de Estados Unidos (US Mint) produjo varias pruebas de emisión en goloid conocidas como “metric dollars” como esta diseñada por Charles Barber. El anverso representa a la Libertad mirando a la izquierda ataviada con un gorro de espigas y hojas de algodón, rodeada de 13 estrellas  (por los trece estados originales) y la leyenda “E Pluribus Unum” (“de muchos, uno”). El reverso, muy técnico como podemos apreciar, indica la composición que debe tener el material de la moneda: 1 parte de oro, 16,1 de plata y 1,9 de cobre. Esta composición no respetaba las proporciones especificadas en la patente de Hubbell, ya que el supuesto contenido en plata está claramente por debajo de los límites establecidos. Debajo de la composición se indica además el peso exacto: 14,25 grs. Este es el único diseño en que se describe a este dólar como “metric”. Para ver más diseños, os recomiendo las siguientes páginas:

Anverso del "metric dollar". Mide 37 mm
y es una imitación
Al poco tiempo los responsables políticos del momento perdieron el interés por este experimento. Se especula con que el escaso éxito del goloid se debió al hecho de que esta aleación no podía a simple vista distinguirse de aleaciones más baratas de plata y cobre, abriendo las puertas a la falsificación masiva. Lo cierto es que durante aquellos años ocurrieron dos hechos relevantes. Por un lado, el Coinage Act de 1878 autorizaba al gobierno la compra masiva de plata para la emisión de dólares, lo cual consiguió contentar al sector minero que se había visto desfavorecido por la adopción del patrón oro. Por otro lado, los dólares de oro y papel se empezaron a cotizar a la par por primera vez desde la Guerra Civil de 1861-1865. De esta forma, una solución de compromiso como el goloid ya no era necesaria.

En cualquier caso, nos quedan estas peculiares monedas, que resumen un momento histórico muy concreto. Es importante mencionar que la que muestro en las imágenes, como la mayoría de las que se pueden adquirir a precios bajos, no está hecha de goloid. Pesa 3 gramos más de lo indicado, por lo que se trata de una imitación barata. Los originales, si alguna vez os hacéis con uno de ellos, son muy escasos y están valorados en miles de dólares. Por si acaso, conviene estar informados…

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