jueves, 10 de enero de 2013

EFECTOS DE LA HIPERINFLACIÓN (III): NICARAGUA

Dos billetes de 20 córdobas de 1984/85 convertidos
en 20.000 y 500.000 posteriormente
Desde la Revolución Francesa, y especialmente durante el siglo XX, han tenido lugar unos cuantos casos de hiperinflación en todo el mundo. Diferentes gobiernos de diferentes países decidieron imprimir más dinero para solucionar sus problemas económicos sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) de los problemas nuevos que generaban. Hasta ahora hemos tenido la oportunidad de mostrar los efectos de la hiperinflación en varios contextos. El caso de los assignat franceses tuvo lugar en medio de un proceso revolucionario. La República de Weimar afrontó una hiperinflación  que tenía su origen en los gastos derivados de la derrota militar y el consiguiente pago en reparaciones a los vencedores. Finalmente, la hiperinflación de Zimbabwe de 2007-2008 se produjo como consecuencia de la aplicación de políticas de gasto expansivas en un país económicamente débil y el descomunal endeudamiento externo. El ejemplo de la entrada de hoy, relativo a la Nicaragua sandinista de la década de 1980 contiene un poco de todos estos elementos. De hecho, representa en buena medida la tragedia en la que se sumieron varios países centroamericanos durante esta época, que a sus eternas dificultades económicas tuvieron que sumar los efectos de durísimos conflictos civiles internos.


Billete de 1.000 córdobas convertido en 200.000 con
la imagen de A.C. Sandino y de la Revolución de 1979
Durante varias décadas del siglo XX los nicaragüenses estuvieron gobernados por la familia Somoza. Los abusos de este régimen y su corrupción rampante tuvieron una contestación popular que desembocó en una revolución que llevó a los sandinistas al poder en 1979. Los sandinistas, de orientación ideológica marxista, quisieron poner en marcha una política económica claramente expansiva (en forma de programas sociales y nacionalizaciones), en un país hundido económicamente por el conflicto civil que precedió a la revolución. El contexto internacional tampoco invitaba precisamente a este tipo de políticas: a partir de 1982 la mayor parte de Latinoamérica se sumió en una profunda crisis financiera provocada por los altos niveles de endeudamiento contraídos durante las décadas anteriores. Esta crisis obligó a los países afectados a realizar durísimos ajustes durante toda la década de 1980 (considerada una “década perdida” para muchos economistas) para sanear sus economías.

La llamada Guerra Fría, a la que Nicaragua no fue ajena, fue un factor clave en la explicación de su hiperinflación. La hostilidad de los sandinistas hacia los intereses norteamericanos tuvo una contestación por parte de la administración Reagan en forma de embargo y de apoyo económico a la guerrilla antisandinista, la llamada “Contra”. Si bien durante unos años el gobierno nicaragüense mantuvo la inflación controlada, la necesidad de financiar las operaciones contra la guerrilla fue el detonante de la hiperinflación a partir de 1986, que llegó a situarse en el 4 % diario.
Billete de 500 córdobas convertido en 100.000, con
la imagen del poeta Rubén Darío


Lo curioso de este caso es que, además de incrementar considerablemente la impresión de papel moneda, las autoridades nicaragüenses emplearon billetes ya existentes para sobreimprimir nuevos valores. En las imágenes podemos ver varios billetes de 20, 500 y 1.000 córdobas de los años 1984-1985 reconvertidos en 20.000, 100.000, 200.000 y 500.000 córdobas a través de acuerdos y resoluciones de 1987. Casi todos los billetes reflejan motivos relacionados con la revolución de 1979, como imágenes del guerrillero Augusto César Sandino, de la toma del poder en 1979 o de la reforma agraria. Aunque negociaciones posteriores entre sandinistas y contras trataron de poner en marcha a partir de 1990 un verdadero sistema democrático, las décadas de enfrentamientos y violencia dejaron heridas todavía hoy muy difíciles de cicatrizar.  
   


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate