jueves, 6 de septiembre de 2012

COREA DEL NORTE: DINERO DIVIDIDO


Anverso de billetes de won 1988 para turistas "socialistas"
Recuerdo cuando estudié Ciencias Políticas allá por la década de los 90 cierta ocasión en la que una profesora nos quiso enseñar la diferencia entre un régimen autoritario y uno totalitario. Esta diferencia radica en que, mientras el régimen autoritario se conforma con controlar de manera efectiva los principales resortes del poder (la administración, el poder legislativo, la justicia, el ejército, y los medios de comunicación) el régimen totalitario pretende ir más allá, determinando el modo de vida y el pensamiento mismo de sus súbditos. Curiosamente, cuando la profesora pidió a su audiencia ejemplos de dictaduras totalitarias existentes en aquel momento, a ninguno se nos ocurrió (ni siquiera a ella misma, por lo que recuerdo) el mejor ejemplo posible: Corea del Norte.


Esto quizá se debió al escaso conocimiento que se tenía de aquel país, y es que la impenetrabilidad es uno de los rasgos distintivos de este siniestro régimen. El control que ejerce el Partido de los Trabajadores de Corea, de orientación marxista-leninista es total en todos los ámbitos imaginables: político, laboral, económico, social… los norcoreanos son movilizados constantemente para rendir pleitesía a sus líderes, presentes o pasados. Kim-Il-Sung, fundador del estado norcoreano tras la Segunda Guerra Mundial, pese a llevar casi 20 años muerto fue declarado “presidente eterno”. El culto a su personalidad es tan arraigado que solo sus descendientes directos le han podido suceder, constituyendo el único ejemplo de dictadura comunista hereditaria. Toda la estética a la que nuestras cámaras tienen acceso evoca una mezcla entre la URSS de Stalin y el III Reich alemán. Se trata actualmente de la representación más ajustada de la distopia de Orwell descrita en su obra maestra 1984.
Reverso de los mismos billetes de won

Por supuesto, este control absoluto de todas las facetas de la vida pública y privada alcanza también al turismo. Sólo se puede visitar Corea del Norte durante periodos de tiempo determinados y con la constante compañía de guías que se encargarán de que el turista vea únicamente lo que tiene que ver. Las restricciones y los controles son mayores cuando los turistas o visitantes proceden de países considerados como “capitalistas”, especialmente si se trata del enemigo por excelencia del régimen: los Estados Unidos. Durante la Guerra Fría hubo países del denominado bloque socialista que decidieron emitir moneda destinada al uso cotidiano de visitantes extranjeros, pero en el caso de Corea del Norte esta medida se aplicó de manera más radical, pues se emitieron monedas y certificados que marcaban la diferencia entre visitantes “socialistas” y “capitalistas” según su país de procedencia.  

Los divisores del won (cho) creados para esta serie

La curiosidad que aporto hoy consiste en una serie única de papel moneda de 1988 emitido para el uso de turistas de países comunistas. Consiste en cuatro billetes de 50, 10, 5 y 1 won y otros cuatro de 50, 10, 5 y 1 chon, divisores de los anteriores. Los billetes de chon muestran un diseño simple por las dos caras, mientras que los cuatro billetes de won exponen el Museo Internacional de la Amistad, edificio que alberga la exposición de todos los regalos recibidos por Kim-Il- Sung y Kim-Jong-Il por parte de mandatarios y políticos extranjeros.

En 1988 también se emitió una serie (en tono azulado, y con un diseño distinto) para visitantes de países capitalistas, lo cual sin duda dará para otra “curiosidad” en cuanto me haga con ella. En cualquier caso, creo que este post puede servir para reflexionar acerca de lo lejos que puede llegar una dictadura en su afán por controlar hasta los aspectos más insignificantes y cotidianos de la vida de sus súbditos o, como puede verse en este caso, de los pocos turistas extranjeros que pueden entrar en el país.  

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