jueves, 17 de septiembre de 2020

CRIPTOMONEDAS

Imagen de pibank.es
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No sé si os habréis preguntado alguna vez (yo lo hago a menudo) cómo de tangible es nuestro dinero. Ganamos un sueldo, va a parar a nuestra cuenta bancaria, pero muy poco de ese dinero lo llegamos a tener en nuestras manos: casi todas las transacciones las hacemos con tarjeta, mediante transferencia bancaria o domiciliación, dejando el dinero físico solo para compras menores. El dinero es cada vez más virtual, tanto que han llegado a proliferar formas de moneda puramente informáticas, que escapan enteramente a instituciones públicas y entidades financieras y su valor y uso depende únicamente de las personas y empresas que las aceptan. Todos hemos oído hablar de las criptomonedas, pero ¿qué son realmente? 

Básicamente consisten en depósitos de valor cuya seguridad se garantiza a través de algoritmos criptográficos. Criptografía, recordemos, es la técnica a través de la cual se pueden desarrollar códigos destinados a alterar representaciones lingüísticas o mensajes de tal forma que ningún receptor no autorizado pueda descifrarlos. Es suma, una criptomoneda es una cadena de datos, una emisión virtual creada gracias códigos computerizados que por tanto solo puede existir en la red. Su fortaleza, y por tanto su atractivo, se basa en que se integran en un sistema muy descentralizado, independiente de cualquier gobierno, empresa o entidad financiera, y su funcionamiento dependerá de la credibilidad que le den sus propios usuarios. 

¿Cómo se pueden adquirir? Los usuarios pueden descargar en su dispositivo su monedero virtual desde  la plataforma de criptomonedas que deseen gracias al cual podrán realizar o recibir pagos. Para comenzar las transacciones con criptomonedas hay diversas opciones: aceptando pagos en criptomoneda,  comprándoselas a otros usuarios o a través de casas de cambio, una suerte de bancos online de criptomonedas. También se pueden conseguir mediante un proceso conocido como "minería" que comentaremos a continuación.  


Para entender cómo funcionan las criptomonedas tenemos que tener claro el concepto de cadena de bloques o "blockchain". Las transacciones (compra o venta de bienes y servicios) que se realizan entre los usuarios autorizados en criptomoneda consisten en transferencias de valores de un monedero electrónico a otro. Los monederos contienen una clave privada utilizada para firmar las operaciones, considerada una prueba matemática de que el usuario ha realizado realmente esa operación que pasa a formar parte de la cadena de bloques. La cadena de bloques, por tanto, viene a ser una base de datos en la que se registran todas las transacciones que se almacenan en ordenadores distribuidos geográficamente en diferentes puntos. Cada uno de esos ordenadores o "nodos" verifica la transacción que, una vez se comprueba que concuerda con las versiones de los demás, sube a formar parte de esta base de datos. Este registro es permanente y no puede ser modificado a menos que los nodos lo validen, lo cual hace muy difícil que puedan realizarse transacciones fraudulentas. Se trata por tanto de una contabilidad pública compartida. 

Precisamente este proceso de verificación, o consenso distribuido de la veracidad de las transacciones, es lo que se conoce como minería. Cuando se realiza una transacción, se envía a todos los usuarios encargados de la validación (conocidos también como "nodos completos"). Estos "mineros" deberán resolver un problema matemático a través de un software que les permitirá agregar un bloque de transacciones al libro público, existiendo una recompensa (en criptomonedas, por supuesto) para el minero que resuelva este problema. Para ser usuario de nodo completo se necesitan una serie de requisitos, sobre todo contar con versiones recientes de Windows, Mac OS X o Li, 200 GB de espacio libre en el disco, 2 GB de memmoria RAM, conexión a internet de alta velocidad y estar preparado para hacer un uso considerable de energía, ya que se recomienda un funcionamiento continuo del equipo informático (o al menos 6 horas diarias). 

De esta manera, la criptografía se considera como una de las principales ventajas y fortalezas de estas monedas. No solo sirve para controlar todas las transacciones y hacerlas seguras, sino también para impedir que se produzcan fraudes (como gastos dobles) y limitar la emisión de nuevas criptomonedas, de tal manera que su flujo sea controlado. Es necesario en este sentido puntualizar que el proceso de minería tiene que enfrentarse a problemas matemáticos cada vez más complicados y la recompensa recibida se reduce a la mitad cada cuatro años. En el caso de Bitcoin, primera de las criptomonedas y hoy día la referencia para todas las demás, tiene una cantidad predeterminada de 21 millones de unidades. Al ser controladas por los usuarios, su valor en el mercado depende de su aceptación: cuantos más usuarios, mayor será su atractivo en el mercado y por tanto mayor su valor. 

Las transacciones son rápidas, por lo general tienen un duración de unos pocos minutos, y su alcance es prácticamente global. Hoy día pueden adquirirse diferentes bienes y servicios con criptomonedas, desde vuelos y estancias en hoteles hasta títulos universitarios. Eso si, no todas las criptomonedas tienen el mismo nivel de aceptación, y algunos países las están comenzando a prohibir o a imponer severas limitaciones. Muchas veces se considera al mercado de criptomonedas como una posibildad de inversión, dada su juventud (apenas una década de existencia) y su pujanza. 


Esta novedad es precisamente la mayor debilidad de las criptomonedas. Al no estar reguladas y escapar del control estatal, los usuarios se ven completamente desprotegidos si algo sale mal. Por lo general, el valor de las criptomonedas no es muy estable, sufriendo constantes fluctuaciones, por lo que la inversión en criptomonedas no es segura. Los pagos con criptomoneda son irreversibles (una vez que se verifica la transacción no se admiten cambios, como explicamos más arriba), por lo que es imposible recuperar el dinero mediante devoluciones y puede suponer un atractivo para operaciones de dudosa legalidad o donde intervenga el dinero negro.  

Además, pese a toda la seguridad expuesta más arriba, estas monedas virtuales no están libres de intervenciones poco deseadas, como operaciones de hackeo o pirateo que den acceso a todas las transacciones de las cadenas de bloques así como a las cuentas de los usuarios. La energía que se consume en el proceso de minería es otro objeto de crítica, ya que la tendencia cuando una criptomoneda tiene éxito es que intervengan cada vez más mineros, con sus equipos informáticos trabajando a pleno rendimiento y por tanto consumiendo más electricidad. 

Y un pequeño inconveniente para muchos: al ser estrictamente digitales, no se pueden coleccionar. Afortunadamente, los creadores de dinero de fantasía nos pueden echar una mano a los coleccionistas en este aspecto, como se puede comprobar con el billete de las imágenes. Se trata de un Bitcoin, en honor a la primera y más popular de las criptomonedas que en 2009 fue lanzada a la red por iniciativa de un programador (o grupo de programadores) anónimo bajo el alias de Satoshi Nakamoto. Es sin duda un billete de fantasía muy conseguido, con marcas de agua, número de serie y elementos de seguridad como la banda magnética del reverso. No da pistas sobre sus emisores, pero tras indagar un poco creo que se trata de una empresa china, Cangnan Worth Arts and Crafts Co. Ltd. (https://cnworth.en.alibaba.com/) dedicada al diseño y producción de objetos coleccionables. 

Para mí ha sido en cualquier caso un placer escribir esta entrada por todo lo que he aprendido de un tema que escapaba enteramente a mi conocimiento hasta hace unos días. Desde un punto de vista estrictamente numismático las criptomonedas son fascinantes en tanto en cuanto desafían todo lo defendido hasta ahora relativo a la definición tradicional de moneda: metálica, emitida por una autoridad que le confiere un valor, de curso oficial y aceptada por la población... de todas estas cualidades una criptomoneda solo cumple (y no del todo) una de ellas. El listado de referencias que incluyo a continuación puede dar una idea de la dificultad que entraña para personas de letras adentrarse en el mundo de la informática. Pero no es sino una demostración de que el afán de coleccionar no conoce límites...


https://libertex.org/es/blog/que-son-las-criptomonedas-y-como-funcionan

https://es.cointelegraph.com/bitcoin-for-beginners/what-are-cryptocurrencies

https://es.beincrypto.com/aprende/eres-nuevo-con-criptomonedas-esto-necesitas-saber/

https://www.consumidor.ftc.gov/articulos/lo-que-hay-que-saber-sobre-las-criptomonedas

https://bitcoin.org/es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Criptomoneda

https://www.criptonoticias.com/criptopedia/como-elegir-monedero-cartera-bitcoin-criptomonedas-criptoactivos/

https://academy.binance.com/es/blockchain/what-are-nodes

4 comentarios:

  1. Agradezco tu entrada pues he aprendido muchísimo de este tema del cual no conocía prácticamente nada,excelente, saludos cordiales José Ramón

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    1. No ha sido fácil para alguien de letras que además no es ningún prodigio de la informática precisamente, pero ha merecido la pena porque llevaba tiempo preguntándome acerca de este tema. Me alegro de que te gustara, muchas gracias. Un saludo,

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  2. El valor de una cryptomonedas puede cambiar cada hora. Una inversión que hoy puede tener un valor de miles de dólares mañana podría valer solo cientos de dólares. Si el valor baja, no hay garantía de que vuelva a subir.

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    1. Efectivamente, esa impredecibilidad es una de sus mayores debilidades, de ahí que tantas empresas y particulares sean reacios a recurrir a las criptomonedas. Muchas gracias por su comentario, un saludo

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