lunes, 16 de diciembre de 2019

MAUNDY MONEY

Nos acercamos a la Navidad, época de celebración de tradiciones religiosas por excelencia, así que nada mejor que compartir una curiosidad numismática de esta naturaleza, aunque no relacionada con la Navidad sino con la Semana Santa. Hace unos pocos años, viendo la serie Los Tudor, una de las escenas que más me llamó la atención fue aquella en la que la sufrida reina Catalina de Aragón, primera de las seis esposas de Enrique VIII, lava los pies de unos cuantos mendigos como parte de una ceremonia religiosa. Por aquel entonces no sabía que se trataba del llamado pedilavium dentro del Royal Maundy, celebrado el Jueves Santo y que, en un país donde el mantenimiento de tradiciones es la norma, aún perdura hoy.

Lotes de Maundy money de Isabel II y Jorge VI (Revista The Phoenix, Coincraft)


Se sigue celebrando, eso sí, con un formato bien distinto. Los orígenes del Royal Maundy se remontan a la Edad Media, al menos hasta el siglo XIII, y su nombre deriva del latín "mandatum", refiriéndose a la orden que Jesucristo dio a sus apóstoles de amarse los unos a los otros. Según los evangelios, tras la última cena Jesús lavó los pies de sus discípulos como símbolo de humildad y servicio a los demás, pidiéndoles a continuación que ellos hicieran lo mismo. Las primeras ceremonias del Royal Maundy de las que se tiene constancia son las que protagonizó el rey Juan (1166-1216), que incluían el reparto de limosnas y diferentes bienes entre los pobres. Poco después se añadió el pedilavium y la tradición según la cual se distribuían bienes a tantos súbditos como años cumplía el monarca. El dinero siempre había formado parte de esta ceremonia, en mayor o menor medida, pero no sería hasta el reinado de Carlos II (1630-1685) en que se instituiría el Maundy money como ofrenda oficial.

Fue en 1662 cuando en efecto el rey comenzó a distribuir de forma regular series de monedas de plata para tan importante ocasión. Se trataba de cuatro piezas de 1, 2, 3 y 4 peniques con el retrato del monarca en el anverso y su valor facial en el reverso. Posteriormente se incluyó el año de emisión y se coronó el numeral, un diseño que se ha mantenido prácticamente intacto hasta nuestros días. Seguramente el cambio más significativo en estos más de 350 años ha sido el cambio de denominación de antiguos a nuevos peniques tras la decimalización de 1971. Otras tradiciones relacionadas con el Maundy service, como el pedilavium o la entrega de bienes entre los pobres, no han corrido la misma suerte.

Aún así, tampoco los destinatarios de tan prestigioso dinero son hoy los mismos que en siglos anteriores. Si bien antes la distribución del Maundy money se centraba en los más desfavorecidos, ahora apunta a personas mayores que se hayan distinguido por su servicio a la comunidad dentro de la Iglesia Anglicana, algo obvio si tenemos en cuenta que al fin y al cabo se trata de una ceremonia religiosa y la reina ostenta unas funciones muy significativas dentro de este ámbito como bien sabemos. Se lleva a cabo, como hemos mencionado ya, cada Jueves Santo y tiene lugar en diferentes partes del país, algo que debemos a la actual monarca que ha preferido "descentralizar" esta celebración durante su reinado llevándola lejos de Londres de vez en cuando. Curiosamente, esta debe ser la única ocasión en que la reina se desplaza para entregar galardones, ya que por lo general son los premiados los que deben acudir a Buckingham. 

Lotes de Maundy money de la Reina Victoria (Revista The Phoenix, Coincraft)

El número de agraciados depende de los años del monarca, por tanto, siendo este el año en que la reina cumplía los 93, se otorgaba el Maundy money a 93 mujeres y 93 hombres, personas todas provenientes de diferentes diócesis, que recibieron dos bolsitas de cuero: una roja con una pequeña cantidad de dinero corriente que simboliza la ropa y comida que antaño se entregaba y otra blanca que contiene el Maundy money. Este último año, sus receptores habrán encontrado 93 peniques en monedas de plata de 1,2,3 y 4 peniques exclusivamente producidas para la ocasión.

Reverso de threepence de 1886
En teoría se trata de dinero de curso legal, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría utilizarlo para sus transacciones económicas habituales ya que su valor real excede con mucho del facial. No obstante, y teniendo en cuenta que por lo general los receptores del Maundy money van a recibir varios lotes de 1,2,3 y 4 peniques de plata, debe ser altamente tentador vender algunos de ellos, ya que los precios de los lotes más recientes rondan las 300 libras. Estéticamente respetan mucho el formato tradicional descrito más arriba, con la peculiaridad de que no envejecen al monarca: así, mientras que el rostro de la reina ha sufrido cuatro modificaciones en las monedas corrientes durante los últimos 66 años, el Maundy money sigue reflejando el primer modelo. 

Para los coleccionistas medios como un servidor, hacerse con un set de estos es una tarea harto complicada, ni siquiera con una de las cuatro monedas que lo contienen, ya que lo habitual es que se vendan por lotes completos a precios bastante elevados. Lo más parecido que podemos encontrar a precios razonables son las piezas de 3 peniques de plata (threepence) de la era victoriana, indistinguibles de las que forman parte de los lotes de Maundy money, a juzgar por las imágenes. No es mucho, pero el no ser elegible para recibirlo de manos de la reina unido a mi preferencia por otros artículos numismáticos hacen que me tenga que conformar...



4 comentarios:

  1. Excelente post José Ramón un cordial saludo

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    1. Muchas gracias Adolfo. Un saludo y, por supuesto, ¡feliz Navidad y feliz 2020!

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  2. Las piezas de Maundy, de las de circulación normal de 3 pence, se distinguen por el canto, estriado en las de circulanción normal y lisos en las de Maundy, que además son PROOF

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    1. Muchas gracias por la valiosa aclaración Juan Carlos, un cordial saludo.

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