martes, 15 de agosto de 2017

EFECTOS DE LA HIPERINFLACIÓN (IX): VIETNAM

Como buen coleccionista que intento ser, no puedo desperdiciar esas ocasiones en las que amigos o conocidos viajan a países fuera de la zona euro y pueden de este modo contribuir sin grandes esfuerzos a la ampliación de mi colección. Siempre me ofrezco generosamente a limpiar de calderilla foránea los bolsillos de todos aquellos viajeros que no saben qué hacer con todo el cambio que no han tenido tiempo u ocasión de gastar. En el caso de mi colección de monedas y billetes de Vietnam, la mayor parte ha sido obtenida gracias a viajes ajenos. Hace unos años un buen amigo que celebraba su luna de miel en el sureste asiático me regaló una interesante colección de monedas locales que abarcaban los siglos XIX y XX, es decir, la colonización francesa, las dos guerras mundiales, el periodo de división entre norte y sur, la guerra entre ambas mitades en la que intervino Estados Unidos y la victoria final de Vietnam del Norte. Se vendían en un folio de plástico con clasificadores, a modo de souvenir para turistas.  Más recientemente, una compañera de trabajo que viajó a la zona tuvo a bien traerme un ejemplar de casi todos los billetes en circulación, un total de 10, por valores de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 20.000, 50.000, 100.000, 200.000 y 500.000 dong (creo que únicamente falta el de 200, pero debe ser difícil de encontrar dado su bajo valor) que únicamente me costó su equivalente en euros, es decir,  un total de 35 €. Esta amplia muestra de papel moneda, sin tener demasiado conocimiento (por no decir nulo) acerca de la economía y la moneda vietnamita, da una pista acerca de las tendencias inflacionarias que ha sufrido el país. No obstante, hubo algo que me pareció aún más llamativo: no se veía ninguna moneda La respuesta de mi compañera ante este interrogante fue simple: no vio ninguna en circulación durante las dos semanas que estuvo allí. ¿Dónde están las monedas de Vietnam?  


Muchos billetes, pero ¿dónde están las monedas?


El final de la traumática guerra con intervención de los Estados Unidos incluida, la caída del régimen de Vietnam del Sur y la consiguiente unificación del país son los hitos que marcan el comienzo del Vietnam moderno. En 1975 el gobierno de Hanoi se hizo con las riendas de todo un país económica y socialmente destrozado  por las secuelas de la guerra, y la fórmula de gestión escogida fue la de la centralización a ultranza y planificación de su economía propia del marxismo-leninismo. La implantación de este sistema no pudo ocultar los desequilibrios reales de la economía vietnamita, con un exceso de demanda típico de un país que deja atrás un conflicto bélico y una oferta insuficiente propia de un tejido productivo seriamente deteriorado. 

Estas contradicciones se hicieron notar en muchos ámbitos, incluido el de los precios de bienes y servicios. Mientras que el gobierno trataba de establecer un férreo control de éstos, en las calles surgían mercados paralelos en los que por lo general los precios se disparaban. Desde el gobierno se pusieron en marcha una serie de tímidas reformas para estimular la producción e integrar los precios reales con los oficiales, pero con un éxito limitado. A esto debemos sumar una gestión deficiente de las finanzas públicas, con un creciente gasto público no respaldado por ingresos sostenibles y el conocido recurso a la impresión de dinero para compensar este hecho.

A mediados de la década de 1980 la inflación se encontraba fuera de control en Vietnam, llegando al 453 % anual en 1986. Justo en ese momento, el gobierno vietnamita tomó la decisión que marcaría su economía hasta nuestros días, que consistió en una adopción efectiva de la economía de mercado sin renunciar a los ideales propios del marxismo, con el fin de estabilizar su economía y corregir los desequilibrios arriba mencionados. Fue el plan conocido como Doi Moi, que, resumiendo, consistíió en:

  • Aprobación de legislación favorable al emprendimiento y al fortalecimiento del sector privado, con el fin de evitar el monopolio del sector público y favorecer el crecimiento y la competitividad. 
  • Unificación de la tasa de cambio del dong. Anteriormente el tipo de cambio oficial había sido establecido por decreto, lo cual dio lugar a un mercado negro paralelo  de divisas en el que el valor real del dong difería sustancialmente del oficial. Tras el Doi Moi tuvieron lugar una serie de devaluaciones de la moneda con el fin de ajustar el valor oficial con el real.  
  • Reformas en la agricultura, asegurando a los campesinos un mayor control y autonomía sobre las tierras que tenían asignadas, así como seguridad en la tenencia y derechos de transferencia. En los años siguientes la productividad mejoró, convirtiéndose Vietnam en uno de los mayores  exportadores mundiales de arroz.
  • Apertura al comercio exterior, permitiendo la inversión extranjera en el país, que pasó de la total irrelevancia a ocupar el 10 % del PIB a mediados de los 90. Las exportaciones crecieron de forma exponencial, Vietnam se convirtió en miembro de ASEAN y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y en poco tiempo pasó a firmar acuerdos bilaterales con sus vecinos (China, India, Japón, Corea, Australia y Nueva Zelanda) e incluso con los Estados Unidos.  


Anversos de las monedas de 2000 y 5000 dong de 2003, sin circular


Todas estas medidas alcanzaron sus objetivos principales, que no eran otros que conseguir la estabilidad macroeconómica, integrar a Vietnam en la economía global, mejorar el nivel de vida de la población y detener la imparable depreciación del dong. En los años siguientes la inflación se redujo a los dos dígitos anuales y a partir de 1993 quedó por debajo del 10 %. Desde entonces ha permanecido estable aunque ha sufrido algún repunte en fechas recientes, siempre lejos de fenómenos hiperinflacionarios en cualquier caso. 

En el caso de Vietnam, el efecto más palpable que posiblemente ha tenido la hiperinflación ha sido el abandono efectivo de la moneda metálica por parte de la población, con el consiguiente uso exclusivo del papel moneda para las transacciones ordinarias. Durante los años 80, en el momento álgido de la inflación, la mayor parte de las monedas puestas en circulación tras la guerra perdieron su ya de por sí escaso valor, y durante los años siguientes el gobierno renunció a lanzar nuevas emisiones. Solo en fechas más recientes, a partir de 2003, las autoridades trataron de recuperarlas, conscientes de que a la larga las piezas de metal suponen un ahorro para las arcas del estado dada su mayor resistencia al uso y perdurabilidad. Fue en este año cuando se emitieron las monedas de 200, 500, 1.000, 2.000 y 5000 dong (dos de las cuales podéis ver aquí).

Reversos de las monedas de 2000 y 5000 dong de 2003

En este caso, las dos monedas que muestro en esta entrada no fueron conseguidas en Vietnam, sino en una numismática de Valencia, básicamente porque es muy difícil para los visitantes extranjeros encontrar alguna. Si bien son de curso legal y el gobierno hace lo posible por extender su uso (incluyendo legislación favorable y la progresiva retirada de los billetes con valores faciales más bajos), la mayor parte de la población ha perdido su confianza en ellas y es verdaderamente complicado encontrar lugares en los que sean aceptadas. Así, pese a su fabuloso legado numismático de más de 1000 años, tanto con producción propia de monedas cash como importada de China, en Vietnam es más sencillo hoy en día encontrar monedas como souvernirs que en los bolsillos de los particulares. Paradojas de la Historia.


Bui Thi Kim Thanh, Inflation in Vietnam over the Period 1990-2007, Institute of Social Studies, Graduate School of Development Studies, The Hague (Netherlands) 2008

Michael Kokalari and Arup Raha, Vietnam: The Next ASEAN Tiger, CIMB Asean Research Institute (CARI) http://www.cariasean.org/downloads/vietnam-the-nextasean-tiger.pdf



2 comentarios:

  1. Interesante y muy llamativo que se centrasen en los billetes como forma de pago,aunque viendo los acontecimientos por los que pasaron parece que fue la solución más viable,un saludo josé ramón

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    1. Gracias de nuevo Adolfo. Si, cada país reacciona ante sus crisis económicas de diferentes maneras y en el caso de Vietnam se tradujo en una desconfianza total hacia las piezas de metal. En este caso, creo que tiene que ver también el abandono de éstas por parte de las autoridades durante dos décadas. Un saludo,

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