jueves, 20 de abril de 2017

EL GROSSO VENECIANO

Es para mi un placer dedicar mi entrada número 200 a una de las monedas más representativas de la Baja Edad Media y símbolo del poder económico de la república de Venecia. Esta ciudad-estado llegó a dominar las rutas comerciales con el Levante y Asia, convirtiéndose en puente (no solo comercial, sino también político y cultural) entre el mundo musulmán y los reinos europeos. Su poderío se fraguó en un contexto de decadencia imparable del Imperio Bizantino, cada vez menos influyente y más presionado en todas sus fronteras. Únicamente los descubrimientos de españoles y portugueses a partir de finales del siglo XV y la pujanza otomana pudieron dejar fuera de lugar a esta gran potencia mediterránea.

Territorios controlados por la República de Venecia durante
los siglos XV-XVI (fuente: wikipedia)
Durante toda la Edad Media, y hasta bien entrado el siglo XIX, Italia no era más que (en palabras del canciller Metternich) "una expresión geográfica". Dividida en multitud de estados (bien fueran reinos, ducados, marquesados o repúblicas aristocráticas) durante mucho tiempo fue escenario de los conflictos entre grandes potencias que aspiraban a aumentar su esfera de influencia. No obstante, varios estados de la península italiana tuvieron la capacidad de ejercer una mayor o menor influencia por sus propios medios, especialmente a través del comercio internacional.

Unos de ellos era indiscutiblemente Venecia. Este archipiélago de cerca de 120 islas situado en el norte del mar Adriático posee una historia tan fascinante como todo el patrimonio que hoy día podemos apreciar a través de sus canales. Aunque su fundación en el siglo V no se remonta tanto como otras ciudades emblemáticas, la escasa evidencia documental de la época hace que este acontecimiento tenga tintes legendarios. Parece claro, eso sí, que fue fundada por los habitantes de los alrededores que escapaban de las invasiones hunas primero y lombardas después. No tardó en entrar en la órbita bizantina, dado que el Imperio de Oriente, claro dominador de la península italiana durante siglos, quiso aprovechar su posición estratégica en las rutas comerciales entre oriente y occidente así como su potencial como puerto en el Adriático. Estas ventajas, por supuesto, fueron percibidas también por los propios venecianos, que pronto se posicionaron como un relevante actor comercial. Su apoyo a Bizancio frente a enemigos árabes y normandos en los siglos X y XI permitieron a Venecia acumular privilegios en forma de exención de impuestos, apertura de rutas comerciales en el Levante y concesión de un barrio en Constantinopla. De esta manera, Venecia se fue posicionando como un relevante actor comercial, lo que le llevaría a aumentar también su poder e influencia en el Mediterráneo en detrimento de un Imperio Bizantino cada vez más asediado por sus enemigos externos. Tanta fue esta influencia que en 1204 se vio en posición de capitanear la Cuarta Cruzada que en 1204 puso a Constantinopla bajo el dominio latino durante varias décadas. 


Anverso de grosso veneciano de finales del siglo XIV.
Pesa 1,82 grs. y mide 22 mm. 
Este hecho consagró a Venecia como potencia mediterránea y referente mundial del comercio, especialmente de la seda, grano y especias. Constituida como república aristocrática, se caracterizaba por una división de poderes bastante poco común en la época, que dotaba al Gran Consejo de las mayores atribuciones. Este parlamento de unos 2000 miembros estaba dominado por las principales oligarquías mercantiles y aristocráticas de Venecia, y era su responsabilidad la elección del Dux o Dogo, el jefe del estado, cuyo cargo era vitalicio pero no hereditario. El Gran Consejo se encargaba también de la elección del Senado, de unos 300 miembros, órgano responsable de la política exterior de la república. En general y salvo algunas excepciones como la del Dux, el ejercicio de cargos públicos tenía una duración limitada, lo que evitaba abusos de poder y mantenía el equilibrio entre las diferentes familias. Su apogeo mercantil, militar y territorial se sitúa en las confusas fronteras que separan la Edad Media de la Edad Moderna durante los siglos XV y XVI, momento en que gracias a una impresionante flota llegó a dominar el nordeste de la península italiana, Istria, la costa dálmata y numerosas islas del mar Egeo y del Mediterráneo oriental, entre ellas nada menos que Creta y Chipre. 

Pero sin duda la mayor contribución veneciana a la historia del Medievo y el Renacimiento fue su poderío comercial. En muchos sentidos, se considera a Venecia como una verdadera antecesora de ciudades como Hong Kong o Singapur, lugares cuyos mayores recursos se basan en la posesión de un buen puerto y la creación de un clima social y normativo favorable al comercio internacional. Esto posibilitó no solo el dominio del comercio mediterráneo sino también el de las rutas mercantiles con China e India, de lo cual dan buena fe los viajes de Marco Polo y su larga estancia en la corte de Kublai Khan. Este poderío debía reflejarse en una moneda fuerte, especialmente en un momento en que el gran referente monetario bizantino daba claros signos de fatiga. 

Durante varios siglos el sistema monetario veneciano estuvo ligado, dentro del monometalismo de plata dominante en la mayor parte de Europa, a los patrones fijados por los carolingios desde el siglo VIII. No obstante, su moneda de plata había estado sujeta a continuas devaluaciones en forma de disminución de peso y pureza. Durante el periodo del Dux Enrico Dandolo (1192-1205) se introdujo el grosso o matapan, valorado en 24 de las antiguas piezas de plata, con una pureza de 98,5 % y un peso equivalente a 100 en un marco de plata (218 grs.) por lo que cada uno debía pesar alrededor de 2,18 grs. Su introducción revalorizó el prestigio de la moneda de plata, ya que enseguida fue extensamente aceptada e incluso imitada en otros países. 
Reverso del grosso, con imagen de Cristo entronizado

Pero Venecia daría un paso más en su política monetaria al adoptar el ducado de oro un siglo después. A mediados del siglo XIII otra potencia comercial italiana, Florencia, había introducido el florín de oro, acabando de facto con el monometalismo en Europa tras varios siglos en los que las únicas piezas de oro circulantes habían sido bizantinas o árabes. Los venecianos pondrían en marcha el ducado de oro en 1284 a imagen y semejanza del florín, con un peso de 3,54 grs. y una pureza de 0,997. Durante los dos siglos siguientes el ducado fue progresivamente sustituyendo al florín como pieza de oro de referencia, ya que las autoridades venecianas procuraron no caer en tentaciones devaluadoras.  Con una estricta equivalencia de 24 grossi, se convirtió en unidad de cuenta de referencia y un valor seguro en momentos de zozobra económica o financiera.

El grosso de las imágenes fue emitido durante el mandato el Dux Antonio Vernier, entre 1382 y 1400. De estilo claramente bizantino, muestra en el anverso al Dux de perfil arrodillado ante San Marcos, patrón de Venecia, escena rodeada por la leyenda ANTO' VENERIO SM VENETI. El reverso, por su parte, refleja a Cristo entronizado rodeado de las iniciales IC XC, correspondiente al nombre de Jesús en griego. Fue acuñada pues en el momento de mayor esplendor de Venecia y su moneda, ya que la caída de Constantinopla a mediados del siglo XV marcó el inicio del lento declive de la Repubblica Serenissima frente a su nuevo y poderoso enemigo en el este: el Imperio Otomano. A partir del siglo XVI, el dominio de nuevas rutas comerciales con Asia por parte de portugueses y holandeses y la apertura de nuevas rutas en el Atlántico, lejos de su influencia, acentuaron este declive. No obstante, su dominio en las habilidades diplomáticas y negociadoras posibilitó a los venecianos mantener su independencia y prestigio hasta bien entrado el siglo XVIII, momento en que pasaron a formar parte de la órbita austriaca por obra y gracia de Napoleón. 

Colás Latorre, G. Pluralidad de formas políticas en Europa, en Historia Moderna Universal, de Alfredo Floristán (coord,) Editorial Ariel S.A. 2002 (Barcelona)

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

El Cercano Oriente Medieval - De los Bárbaros a los Otomanos, Michel Kaplan, Bernadette Martin y Alain Ducellier, Iniciación a la Historia Akal, 1988


Encyclopedia of Money, by Larry Allen, ABC-Clio Inc. Santa Barbara, California 1999


http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/venecia_8680

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