viernes, 8 de abril de 2016

CHEQUES ANTIGUOS

Hay veces en que me centro en temas distintos a la numismática o la notafilia en este blog, y hoy es una de esas ocasiones. Conozco personas que coleccionan documentos antiguos y, como coleccionista que soy, puedo ver en su afición las mismas razones que me llevan a mí a coleccionar monedas o billetes: valor histórico, un diseño atractivo en muchos casos y, sobre todo, el hecho de que han pasado por innumerables manos en diferentes contextos históricos hasta llegar a nosotros. Los cheques, en el caso que hoy nos ocupa, no pueden considerarse billetes aunque guarden cierto parecido a éstos, consisten más bien en documentos legales utilizados para realizar transacciones económicas o comerciales. Recientemente adquirí unos cuantos de Gran Bretaña, algunos de ellos del siglo XIX, que me hicieron reflexionar acerca de la particular historia de esta forma de pago.

Un cheque de 1844 del Royal Bank of Scotland: "Debit own account with fifty pounds"


Un cheque es un documento que extiende y entrega un particular a otro para que éste último pueda retirar una determinada cantidad de los fondos que aquél tiene en una cuenta bancaria. Los cheques no son originarios de Gran Bretaña, no obstante el origen del término muy probablemente se encuentra en la lengua inglesa. La palabra cheque seguramente viene de check, es decir, "comprobar", ya que como veremos la verificación de estos papeles constituye una parte fundamental de todo el proceso del que forman parte. Se piensa que puede proceder también del francés echec, referido al tablero de cuadros de los bancos antiguos sobre el cual los banqueros realizaban sus operaciones contables. Quizás se debe a mi incurable anglofilia, pero yo me decanto más por la primera teoría.

Se piensa que os orígenes más remotos de los cheques puede encontrarse en letras de cambio empleadas durante la Antigüedad, no obstante los primeros documentos que podemos considerar antecedentes directos de los cheques modernos se encuentran ligados al auge del comercio internacional. En la Venecia del siglo XIII muchos comerciantes adoptaron el recurso a las letras de cambio con el fin de evitar el transporte de grandes cantidades de oro y plata y las incertidumbres que esto podía generar (accidentes, pérdidas, robos, etc). Más tarde, alrededor del 1500, los holandeses extendieron la práctica de las llamadas letras de cajero.  Los comerciantes confiaban a cajeros (banqueros) la custodia de sus capitales de los que disponían a través de la emisión de órdenes de pago a terceros a cargo de dichos cajeros.

Cheque del Commercial Bank of Scotland fechado en 1880
Es en Gran Bretaña, sin embargo, donde se inicia el empleo moderno del cheque tal y como lo conocemos hoy. En un principio el uso de letras de cambio en este país se limitaba al comercio internacional pero durante el siglo XVII se comenzó a utilizar para la realización de pagos domésticos. A principios del siglo XVIII este uso era tan extendido que el Banco de Inglaterra comenzó a estandarizar el proceso mediante la puesta a disposición de formularios impresos en talonarios: estos formularios eran recortables por su parte izquierda, normalmente decorada con espirales o volutas, dejando una parte en el talonario que servía para verificar (check) la autenticidad del documento. Con la estandarización se reflejó primero el nombre de la entidad en los cheques y posteriormente el del titular en la cuenta bancaria a la izquierda cerca de la línea de corte, personalizando así los talonarios.

Cheque del Bank of Scotland de 1892
La verificación no se limitaba a esto, sino que constituía un proceso en el que participaban agentes de las entidades bancarias de las partes involucradas. Este proceso, conocido como compensación, es el sistema operativo establecido entre entidades bancarias y sucursales para hacer efectiva la transferencia de fondos de una cuenta a otra. Para ello, los empleados de banco debían visitar en persona las entidades o sucursales en las que se efectuaba el intercambio. A partir de aproximadamente 1770 estos empleados comenzaron a reunirse en un punto intermedio para realizar estas operaciones y cuadrar cuentas, y escogieron la taberna Five Bells de Londres para tal fin. Podría sorprender la informalidad de estos primeros sistemas de compensación, pero no es tan extraño si pensamos que la improvisación está presente allá donde no hay regulaciones. A medida que el volumen de las transacciones aumentaba, los empleados requirieron de mayores espacios y medios: en 1821 se constituyó un comité permanente de bancos privados que regulara el procedimiento de compensación y en 1833 se construyeron las primeras oficinas en Londres destinadas exclusivamente a estos fines, con la contribución de 39 entidades financieras.
Cheque del National Bank of Scotland Ltd. de 1941

Los cheques que comparto en esta entrada son más recientes, de los siglos XIX y XX, y muchos de ellos guardan la mayor parte de las características que presentan los cheques actuales. El más interesante es (cómo no) el más antiguo que podéis apreciar más arriba, fechado el 16 de Marzo de 1844. Se trata de uno de los primeros cheques personalizados del Royal Bank of Scotland, aunque desgraciadamente no conserva la parte recortada de la izquierda, que es donde debía aparecer impreso el nombre del titular de la cuenta. Aún así, es posible descifrar parte de la firma como "John & Aley". El resto lo dejo a vuestra interpretación.

Todos los demás, también emitidos por bancos escoceses, son posteriores, fechados entre 1880 y 1941. Como podéis apreciar tienen una característica común, y es el impuesto en forma de sello de un penique, tasa obligatoria a partir de 1858 en todos los cheques utilizados por particulares una vez fueron eliminadas las restricciones geográficas, pues durante mucho tiempo los cheques no pudieron "viajar" legalmente más de 10 millas (16 K m.) de su banco emisor. En el anverso el titular de la cuenta indica la fecha, la cantidad a abonar (en libras y chelines) y el destinatario, ratificando todo con su firma. La parte trasera presenta la firma o sello del receptor, confirmando de esta forma el pago realizado.
Detalle del sello de 1 p.

Para los que coleccionamos billetes los cheques pueden constituir una alternativa muy atractiva, no en vano ambos documentos comparten muchas similitudes. En muchos sentidos, un billete no es más que un cheque emitido por las autoridades destinado a circular entre la población. Los cheques, al igual que los billetes, tienen un alto valor histórico, suelen ser muy asequibles, fáciles de guardar y enormemente variados. Pero el mayor atractivo, en mi opinión, reside en las anotaciones de los titulares y empleados bancarios. Algunos de los que comparto hoy fueron emitidos en 1914 o 1939, fechas trascendentales para la historia de Gran Bretaña, y no puedo evitar tratar de imaginarme la importancia que para estas personas tenía mantener la normalidad en momentos de tanta incertidumbre. Una normalidad que, como en el caso de hoy, se reflejaba en simples y rutinarias operaciones bancarias.

Cheques and cheque clearing: An Historical Perspective, de Cheque & Credit Clearing Company http://www.chequeandcredit.co.uk/files/candc/press/04_cheques_&_cheque_clearing_-_an_historical_perspective_v11_(may11).pdf

El Cheque: Origen, Clasificación y Aspectos Legales de José Pedro Ramos Rivera y René Antonio Escalante Barraza, Universidad Panamericana, Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, 2012 



2 comentarios:

  1. Encontré un cheque antiguo de 1973 de 100.000 pesetas

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  2. Firmado por. A Rodriguez Gomes.alguien interesado? Vendo

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