sábado, 14 de febrero de 2015

EL FLORÍN GÓTICO

Anverso de florín gótico de 1872
De nuevo volvemos a mi querida Gran Bretaña, de la mano de una de las monedas más peculiares y atractivas que jamás han producido los ingleses: el florín gótico, llamado así por la caligrafía escogida para su leyenda. Como suele ocurrir con las “curiosidades” que presento, no es solo su aspecto lo que llama la atención, sino también el contexto histórico en el que surge, y es que el florín fue uno de los primeros intentos de decimalización de la moneda británica.

Pese a que la decimalización definitiva se produjo, como vimos en su día, en 1971, el debate acerca de la conveniencia de adoptar un sistema decimal venía de muy atrás. El sistema basado en el doce, según el cual una libra contenía 20 chelines y cada chelín doce peniques, estaba muy arraigado en las Islas Británicas, a pesar de las complicaciones que entrañaba. Ya en el siglo XVII, destacados intelectuales y científicos como Sir William Petty o Sir Christopher Wren defendían la conveniencia de adoptar un sistema decimal (por ejemplo, dividiendo el penique en 5 farthings en lugar de cuatro) con el fin de simplificar la contabilidad.


Durante los siglos XVIII y XIX numerosos países fueron planteándose seriamente la idea de decimalizar su moneda, hecho al que Gran Bretaña no fue ajena. En 1847 se consiguió formalizar una propuesta en el Parlamento para tal fin, con la introducción de monedas por valor de décima y centésima de libra. Sir John Bowring plasmó su defensa de la decimalización con la siguiente frase: "every man who looks at his ten fingers, saw an argument of its use, and an evidence  of its practicability" (todo hombre que mire sus diez dedos verá un argumento para su uso y una prueba de su viabilidad). Haciendo uso de su tradicional gradualismo y pragmatismo, los responsables políticos del momento pospusieron la decimalización de la libra aunque decidieron poner en circulación una moneda por valor de la décima parte de una libra. No era algo difícil, ya que, como una libra equivalía a 20 chelines, la nueva moneda debía tener un valor de doble chelín. Tras barajar varios nombres se optó por uno con el que los británicos ya estaban familiarizados, puesto que fue moneda de referencia en la Europa bajomedieval: el florín.

La salida a circulación del florín no estuvo exenta de polémica. En 1849 los británicos vieron en sus monedas a una soberana, la Reina Victoria, coronada por primera vez desde el siglo XVII (durante casi 200 años los reyes no aparecieron ataviados con corona en las monedas). Además, se decidió suprimir el Dei Gratia ("por la Gracia de Dios") en la leyenda, lo que le valió ser apodado como el Godless florin (florín impío).
Reverso del florín: one tenth of a pound

En 1852 este florín fue sustituido por el llamado florín gótico, moneda de plata con un diámetro de 30 mm y un peso aproximado de 11 gramos. Una de las cosas que más llama la atención del diseño es la grafía gótica en minúsculas que se emplea en la leyenda: victoria d: g: britt: reg: f: d: Además de recuperar la Gracia de Dios, se añadía (por si quedaba alguna duda) el título Fidei Defensor (Defensora de la Fe) representado en las siglas FD. El año se expresaba en números romanos, lo que provocó no pocas confusiones entre usuarios y coleccionistas, nada acostumbrados a estos guarismos. La moneda de las fotografías es de mdccclxxii, es decir, 1872.

El anverso muestra a la Reina Victoria coronada y ataviada con manto drapeado hacia la izquierda, y el reverso los escudos del reino dispuestos de forma cruciforme, alternados con las flores representativas de las distintas partes de Gran Bretaña: la rosa de Inglaterra, el cardo de Escocia y el trébol de Irlanda. El reverso, a modo informativo, incluye el valor del florín con respecto a la libra: one tenth of a pound (un décimo de libra). Desgraciadamente el florín de las imágenes está en un estado bastante desgastado, por lo que si queréis apreciar en su totalidad la belleza de esta moneda os recomiendo pinchar en los enlaces que me han servido como referencia más abajo.

El florín gótico se emitió hasta 1887, momento en que el busto de la Reina Victoria fue actualizado en las monedas, pues hasta entonces siempre había aparecido con aspecto juvenil y ya se acercaba a los 70 años de edad. El florín siguió produciéndose hasta la década de 1960, perdiendo poco a poco su contenido en plata hasta 1947, añoa partir del cual se emitió únicamente en cuproníquel. No obstante, el florín gótico deja un inmenso legado numismático, pues no solo se trata de una moneda de gran belleza sino también de gran complejidad, pues sus variantes, expresadas en los diferentes bustos de la reina o el número de arcos entre la leyenda y el borde, siguen llamando la atención de numerosos coleccionistas.   


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