viernes, 19 de diciembre de 2014

MONEDAS HOLOGRÁFICAS

Reverso del dólar de Islas Cook que conmemora la invención
de la televisión...con una televisión
 
En mi última entrada ya comenté que no suelo distinguirme por tratar artículos numismáticos demasiado novedosos, pero hoy voy a hacer otra excepción, pues hace poco llegó a mis manos una moneda con efectos holográficos. No puede decirse que los hologramas en las monedas sean estrictamente una novedad, ya que si no recuerdo mal las monedas de 500 pesetas en la década de los 90 contenían pequeñas holografías que mostraban su año de emisión. No obstante, durante los últimos años se han perfeccionado estas técnicas, dotando a las monedas (algunas en circulación, aunque muchas de ellas conmemorativas) no solo de imágenes cambiantes, sino también tridimensionales o en movimiento. Es el caso de este interesante ejemplar de las Islas Cook en el sur del Pacífico, que conmemora los 80 años de la invención que seguramente más ha influido en el comportamiento humano durante el siglo XX: la televisión. El reverso de este dólar, de peso y tamaño similar a las antiguas coronas británicas, reproduce las primeras imágenes emitidas mediante este sistema, consistentes en una mano que manipula la cabeza de una marioneta. Dependiendo de cómo coloquemos la moneda, podemos ver la mano moverse de arriba a abajo.



En realidad, dedicar una moneda holográfica a la televisión resulta de lo más apropiado, ya que el desarrollo de la holografía y el de la televisión fueron más o menos parejos durante el siglo pasado. El término holograma está compuesto por las palabras griegas holos, que significa “todo” o “completo”, y gramma, que significa “escrito”. Por lo tanto, estaríamos hablando de una imagen de la cual puede apreciarse su totalidad, aunque esté impresa en dos dimensiones. Las imágenes holográficas se caracterizan por contar con diferentes planos, con lo cual el tratamiento que reciben respecto de la luz les da un sentido de profundidad, haciéndoles parecer tridimensionales, o, como en el caso que nos ocupa hoy, en movimiento.


La televisión, por su parte,  supuso en la década de 1920 una verdadera revolución tecnológica, y poco tiempo después, social. Aunque se atribuye el mérito al escocés John Baird (1888-1946), sus experimentos se basaron en tecnologías desarrolladas anteriormente, especialmente en el disco giratorio de Nipkow de finales del siglo XIX. Tras sucesivas pruebas Baird consiguió poco a poco transmitir imágenes de forma más o menos nítida y en enero de 1926, ante destacados científicos de la Royal Institution en Londres logró la transmisión de imágenes en movimiento. Se trataba de la cabeza de un muñeco manipulada por él mismo. La imagen era pequeña y de escasísima resolución, pero perfectamente reconocible.

Secuencia del holograma con Baird
a la izquierda. y la cabeza 

del muñeco a la derecha. 
Pues bien, gracias a las autoridades monetarias de las Islas Cook podemos rememorar los experimentos de Baird (con movimiento incluido) mientras ampliamos nuestra colección. Este archipiélago, situado en pleno sur del Océano Pacífico a medio camino entre Hawaii y Nueva Zelanda, todavía mantiene fuertes lazos económicos con esta última, tal y como demuestra su moneda: un dólar de las Islas Cook es paritario con el dólar neozelandés (hoy día cotizado a aproximadamente 62 céntimos de euro). Si algo caracteriza a la moneda de este país es su producción de ejemplares conmemorativos (que constituye una interesante y atractiva fuente de ingresos) así como su gusto por la excentricidad. Parece ser que este territorio fue el primero en utilizar monedas triangulares, y en los años 90 lanzó un billete de tres dólares pese a tener monedas en circulación por valor de 2 y 5 dólares. Son detalles que vuelven loco a cualquier coleccionista que se precie, y que seguro nos proporcionarán alguna que otra curiosidad en el futuro.



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