miércoles, 16 de abril de 2014

CUPONES DE RACIONAMIENTO FALSOS

Libreta en la que se recogían los cupones
de la cartilla de racionamiento
Como breve despedida antes de la Semana Santa pensaba compartir una nueva entrega sobre las monedas cash chinas, esta vez de época medieval. Sin embargo, un reciente comentario de un lector acerca de los cupones de racionamiento de la posguerra española me obliga a hacer una revisión. Aunque estrictamente las cartillas y cupones de racionamiento no forman parte del coleccionismo numismático sino del de antigüedades, es comúnmente aceptado que se tratan unos y otros de curiosidades históricas, y en el fondo no muy lejanas a nuestro tiempo, ya que estuvieron presentes en la vida cotidiana de nuestros padres y abuelos.

Hace unos pocos días, un lector bajo el seudónimo “españoladas” dejó en la entrada sobre los cupones de racionamiento del 19 de Agosto de 2013 el siguiente comentario: “todos los cupones que ilustran este reportaje son falsos, nunca se hicieron cupones ni vales a color, son falsos que se hacen en Alcalá de Henares en la actualidad”. Mi impulso inmediato fue doble: por un lado, investigar acerca de la posible falsificación a través de páginas web fiables y, por otro, hacerme con una colección de cupones de la época lo antes posible. Al final todo apunta a que, efectivamente, los “cupones” que servían para ilustrar mi entrada no eran más que emisiones de fantasía hechas en fechas recientes.


Me sabe mal caer en la cuenta tan tarde, pero a poco que estudiemos el asunto y comparemos, es sencillo constatar lo siguiente:

  1. Los supuestos cupones de racionamiento son en color y en muchos casos provistos de decoración. Esto sin duda los hace atractivos a ojos de cualquier coleccionista pero acentúa su falsedad. Los cupones reales no eran en color ni contenían ilustraciones, más que nada porque en una situación de emergencia como aquella siempre primaría la funcionalidad sobre la estética.
  2. Últimos cupones de racionamiento: primer semestre de 1952 
    Su tamaño es considerablemente más grande que los cupones reales, como podemos ver en las imágenes. Para unos cupones de este tamaño hubieran hecho falta cartillas del tamaño de carpetas. Para hacernos una idea, las cartillas de racionamiento tenían un tamaño aproximado de 17 x 13 cm y cada cupón no superaba las dimensiones de un sello de correos.
  3. Prácticamente todos los supuestos “cupones”, independientemente del lugar en el que supuestamente fueron emitidos, presentan un diseño y una caligrafía sospechosamente parecidos.
  4. Los “cupones” falsos están separados por líneas de puntos y pueden recortarse a mano. Los cupones reales no tenían esta separación, como puede verse en las imágenes, y solo se podían recortar correctamente con tijeras
  5. En muchos casos es posible detectar imprecisiones históricas, como cupones emitidos por el partido comunista local en pueblos pertenecientes al bando franquista.

No está muy claro quién se ha dedicado a introducir estos falsos cupones de racionamiento en el mercado del coleccionismo. No parece posible calificarlos como falsificaciones, puesto que no se está copiando nada previamente existente, sino que se trata de invenciones o fantasías. No obstante, sí está clara la mala fe que hay detrás de esta iniciativa, ya que poseen una apariencia de antigüedad destinada a engañar a posibles compradores, como el que aquí escribe. Para más información, os paso los siguientes enlaces:

http://www.numismaticodigital.com/noticia/3727/Art%C3%ADculos-Notafilia/falsificaciones-coleccionista-i.html

http://cronicasdealomartes.blogspot.com.es/2012/06/no-es-oro-todo-lo-que-reluce.html


Uno de los cupones falsos comparados con los auténticos:
nada que ver
Afortunadamente, no ha supuesto en ningún caso una gran pérdida económica porque no pagué una gran cantidad por los “cupones” (apenas 1 euro por unidad) pero esta experiencia sí me ha servido para reflexionar acerca de dos cosas. Una, que no podemos nunca dar por hecha la autenticidad de ningún artículo aunque lo compremos en establecimientos serios (como en el caso que nos ocupa). Otra, lo importante que es documentarse bien y contrastar fuentes fiables antes de adquirir cualquier curiosidad numismática o histórica.

Por desgracia, se siguen encontrando montones de estos cupones de fantasía en portales para coleccionistas presentados como auténticos. Cuando adquirí por eBay los cupones que podéis apreciar en las fotos, solo dos anuncios ofrecían cupones de racionamiento auténticos de un total de 100. Supongo que llevará algo de tiempo retirar estos artículos del mercado del coleccionismo, por lo que es fundamental compartir el máximo de información sobre su falsedad. Aún así, en mi opinión lo que más ha podido dañar la circulación de estos cupones de fantasía es una parte de nuestra memoria histórica, que como muy bien saben los que la vivieron, tuvo de todo menos de frívola.

La "cartilla" del tabaco: tarjeta de fumador, con cupones
La entrada publicada el pasado 19 de Agosto de 2013 ha sido modificada con imágenes de cupones de racionamiento reales de la época y con un ejemplar de “tarjeta de fumador”, la cartilla para la adquisición de tabaco. No quisiera concluir sin enviar un sincero agradecimiento al lector que me advirtió acerca de la falsedad de los cupones mostrados hasta entonces, a la tienda de antigüedades Torrens, uno de los pocos vendedores que ofrece cupones de racionamiento auténticos por eBay, y por supuesto a mi suegra Paquita, que tuvo la amabilidad de buscar la tarjeta de fumador que en su día perteneció a su padre.

¡Os deseo una feliz Semana Santa! A la vuelta os espero con más “curiosidades” del gigante asiático por excelencia: China.  

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