viernes, 31 de julio de 2020

EL DINAR DE LA KRAJINA

Situación de la República Serbia de la Krajina
(RSK) en Croacia. (fuente: wikipedia)
El conflicto que asoló los Balcanes durante la década de 1990 tuvo como principal consecuencia política la desintegración de la federación yugoslava y la creación de una serie de nuevos estados cuya andadura ha transcurrido desde entonces con mayor o menor fortuna. Lo que a veces pasamos por alto es que esta desintegración pudo afectar también a las nuevas entidades políticas. Hace algunos años, a propósito del desafío separatista catalán leí un artículo en el diario El País que recomendaba a los independentistas tomarse en serio movimientos como el de Tabarnia, ridiculizado en aquel momento, porque las secesiones suelen ir acompañadas de movimientos rupturistas internos. Es lógico pensar que si se rompen las reglas, se rompen para todos. En la mente del articulista estaba el ejemplo de la ex-Yugoslavia y más concretamente el que vamos a tratar hoy, el de la Krajina croata. 


Es cierto que el choque entre diferentes nacionalismos fue el verdadero motor de las atrocidades que se cometieron en la zona durante gran parte de la década, pero también lo es que la idea de una "Gran Serbia" propugnada por Milosevic era clave para avivar un conflicto que se escapaba a sus gobernantes de las manos. Hace casi dos años tuvimos la oportunidad de ver aquí lo que esto supuso en la frágil Bosnia- Herzegovina desde 1992 y hoy veremos un caso similar aunque en territorio croata. Krajina, región situada en la parte sudoriental de Croacia a lo largo de su frontera con Bosnia, era una zona poblada mayoritariamente por serbios. A principios de los años 90, cuando las tensiones internas de la federación yugoslava hacían presagiar escenarios de ruptura, representantes de esta población serbia comenzaron a tomar posiciones para constituirse en región autónoma primero y en república independiente después. Todo ello con la lógica oposición croata, que tras conseguir reconocimiento internacional pretendía preservar su integridad territorial. Y, por supuesto, con la aquiescencia serbia, que aspiraba a incorporar esos territorios a su soberanía. 

De esta forma, a finales de 1991 y una vez constatadas las separaciones de Croacia y Eslovenia, la región de Krajina se proclamó como Republika Srpska Krajina (República Serbia de la Krajina) y en Febrero de 1992 incluyó en su constitución los territorios de mayoría serbia de Eslavonia Occidental, Eslavonia Oriental, Baranya y Sirmia Occidental, estos tres últimos separados del resto. En medio de todo el caos (recordemos que paralelamente los enfrentamientos en la vecina Bosnia se recrudecían) surgía una nueva entidad que pretendía ser un estado, y contaba con instrumentos para ello: además de una base territorial, una asamblea, una constitución,  gobierno y ministerios, un ejército y por último (y no por ello menos importante) una moneda: el dinar de Krajina. 

Pese a todo, la nueva RSK tenía notables debilidades. Una, su nulo reconocimiento internacional pese a los esfuerzos de sus autoridades. El reconocimiento de Croacia y Eslovenia ya supuso un paso muy arriesgado para una comunidad internacional que no suele ver con buenos ojos los movimientos secesionistas. La otra, su total dependencia de Serbia, la "patria común" a la que aspiraba pertenecer en último término, dada su escasez de recursos para sostenerse en tiempos de conflicto. Pese a que el apoyo financiero y logístico de Serbia fue constante y leal, no fue suficiente para suplir las evidentes carencias de la RSK: escasos recursos naturales e industria propia, una agricultura devastada, los lazos comerciales con Croacia rotos y la inexistencia de otras fuentes como el turismo se traducían en una falta de ingresos que solo la dependencia externa podía paliar en parte. Tenemos así una situación económica muy similar a la de Serbia o la de la Republika Srpska de Bosnia pero agravada por su subordinación total a la ayuda exterior. 


El dinar de Krajina, que es nuestro papel moneda de hoy, se puso en marcha en Julio de 1992 ligado al dinar yugoslavo. Por lo tanto, no sorprende comprobar que sufrió una hiperinflación similar a la de aquél:  313 millones % mensuales, la tercera mayor de la historia por detrás de Hungría en 1945 y Zimbabue en 2007, con una tasa diaria del 64,6 % y los precios doblándose en aproximadamente día y medio. El primer dinar consistió en billetes (nunca se emitieron monedas) de 10, 50, 100, 500, 1.000 y 5.000 dinares seguidos un poco más adelante de denominaciones de 10.000 y 50.000 y, cuando la inflación se comenzó a disparar, de 100.000, dando paso a los millones hasta los 10.000 millones. Siguiendo el clásico manual de la lucha desesperada contra la inflación, en 1993 se puso en circulación el segundo dinar con una equivalencia de 1 nuevo dinar = 1 millón de antiguos dinares con las siguientes denominaciones: 5.000, 50.000, 100.000, 500.000, 5 millones, 100 millones, 500 millones, 5.000 y 50.000 millones. El tercer dinar, introducido en 1994, equivalía a 1.000 millones de los segundos dinares, y las denominaciones fueron de 1.000, 10.000, 500.000, uno y 10 millones. En este contexto, podemos imaginarnos la confianza que la sufrida población de Krajina tenía en su moneda. 


El billete que tengo el gusto de compartir hoy pertenece al segundo grupo de 1993, y es el de denominación más baja, 5.000 dinares (es decir, 5.000 millones de los antiguos dinares). Pese a su escaso valor presenta un atractivo diseño, con el escudo serbio en el reverso y la fortaleza que se alza sobre la ciudad de Knin en el anverso. La elección de esta simbólica construcción, de los siglos XVII-XVIII aunque comenzada durante la Edad Media, se debe a que Knin fue la capital de la RSK. Históricamente también es un símbolo para los croatas, dada su posición estratégica en Dalmacia cerca del Adriático y nudo de comunicaciones hacia Bosnia y la Croacia continental, y el hecho de que también fue la capital del reino croata en el siglo XI. 

Por este motivo la toma de esta ciudad durante la llamada Operación Tormenta por parte del ejército croata en Agosto de 1995 tuvo un valor que iba más allá de lo militar. La República Serbia de la Krajina se desmoronó en pocos días sin oponer resistencia, exponiendo así la debilidad de las estructuras de estado que había tratado de crear desde 1991. Una debilidad que, como vemos, afectó de forma especial a su moneda. 


Sobre las crisis de la ex-Yugoslavia: 
Taibo, C. Para Entender el Conflicto de Kosova, Colección Los Libros de la Catarata, Madrid 1999

Sobre la RSK: 

Sobre el dinar de Krajina: 
Standard Catalog of World Paper Money. Modern issues: 1961 - date Volume 3 (10th Edition) Edited by George S, Cuhaj 2004 Krause Publications. 

Sobre la hiperinflación: 

2 comentarios:

  1. Un auténtico drama lo de los Balcanes,viendo la devaluación de la moneda,me puedo hacer una pequeña idea (habría que vivirlo realmente para saberlo)pero viendo las devaluaciones diarias es terrorífico,muchas reflexiones me provoca este excelente post, saludos cordiales José Ramón

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  2. Por si todas las calamidades no fueran suficientes (bombardeos, limpieza étnica, matanzas) los habitantes de la ex-Yugoslavia veían como su dinero carecía de valor en cuestión de días. Gracias como siempre, un saludo

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