martes, 24 de diciembre de 2013

BILLETES PARA EL FIN DEL MUNDO

El título de esta entrada puede resultar chocante, puesto que en un supuesto escenario apocalíptico la última preocupación del atribulado ser humano sería el empleo (y mucho menos el coleccionismo) de monedas y billetes. No obstante, la mente humana se caracteriza por la creatividad, a veces sin un fin concreto, y el dinero ha ofrecido desde hace tiempo un buen marco para plasmarla. La curiosidad que os presento hoy es un buen ejemplo de esto que escribo.


Estos “soles de oro”, unidad monetaria de un imaginario país llamado “Yucatania Maya” (aunque no olvidemos que el sol se emplea oficialmente en Perú) conmemoran el 21 de Diciembre de 2012, fecha que muchos interpretaron como la que marcaba el fin del mundo según las profecías mayas. Pese a que normalmente tendemos a desdeñar estas teorías apocalípticas, es justo reconocer que nos influyen de diferentes formas: no hay más que ver toda la iconografía, literatura, cine e incluso debates que producen, quizá porque desde tiempo inmemorial el ser humano ha estado profundamente preocupado por su propia existencia y su futuro. Quizá es el precio que debemos pagar como seres racionales…

En mi caso, esta profecía del fin del mundo me ha dado para interesarme un poco por la cultura e historia de los mayas. Es una historia interesante sobre todo por el aura de misterio que le rodea. Los pueblos y civilizaciones que habitaron Centroamérica y Méjico poseían características comunes dentro de su gran diversidad: escritura glífica, construcción de pirámides, un sistema político teocrático, la numeración vigesimal o el establecimiento de dos calendarios (uno solar y otro basado en los ciclos agrícolas) son rasgos culturales que unían a estos pueblos. No obstante, los mayas seguramente dejaron la herencia cultural más rica y sofisticada de todos.


La civilización maya floreció entre los siglos III y VIII d.C. en la zona geográfica correspondiente al sur de Méjico (especialmente la península del Yucatán) Belize y partes de la actual Guatemala y se extinguió mucho antes de que los europeos pisaran suelo americano por razones que aún no se conocen con certeza. Poseían un sistema de escritura que se podría calificar de revolucionario, ya que combinaba símbolos fonéticos con ideogramas, y solo en fechas recientes se ha podido descifrar. Su sistema social estaba fuertemente estructurado y estratificado, con el rey en la cúspide, secundado por una casta sacerdotal, seguida de la nobleza, los guerreros, .los artesanos, los comerciantes, los campesinos y el pueblo. Fueron grandes ingenieros, como atestiguan sus pirámides y carreteras así como generadores de una vasta red comercial. Su calendario servía entre otras cosas para interpretar los ciclos cósmicos: cada ciclo o bak’tun duraba 400 años y 13 ciclos completaban una era. Pese a que no parece que el final de una era tuviera como consecuencia el fin del mundo, sino más bien una transición hacia una nueva era, muchos interpretaron el 21 de diciembre de 2012 (día que marcaba el final del decimotercer bak’tun maya) como el mismo fin de los tiempos. Al final, como suele decirse, fue el tiempo el que puso cada uno en su sitio, y el mundo sigue adelante.
 
La Antarctica Overseas Exchange Office, célebre por su emisión de billetes imposibles e imaginarios para coleccionistas, decidió conmemorar este final de ciclo maya con esta colorida emisión en polímero. En este caso lamento tener que decir que no han estado tan acertados como en otras iniciativas, no tanto por el diseño como por el pésimo empleo del idioma castellano del que hacen gala. Para empezar, no suena correcto utilizar el artículo “el” para referirnos a un supuesto país llamado Yucatania Maya (en todo caso habría que utilizar un “la”) por no mencionar la tilde sobre la segunda “a”, gramaticalmente innecesaria. La frase “El Imperio pagará al vista al portador” que aparece en la parte superior derecha del anverso, me lleva a la conclusión de que la redacción se ha hecho, por decirlo de forma suave, de una manera bastante descuidada.

En cualquier caso, no debemos ponernos demasiado exigentes con un billete imaginario, y menos en unas fechas como éstas. Con esta interesante curiosidad me despido unos días y aprovecho para desearos, cómo no, una feliz Navidad y un feliz año 2014. ¡Hasta pronto! 


Steels, E. Barbier, C. y Sellier, J. Mayas-Incas: Otro Mundo en El Atlas de las Civilizaciones. Le Monde Diplomatique en español. Fundación Mondiplo, Valencia.


4 comentarios:

  1. Magistral entrada! felicitaciones! abrazos desde Argentina!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias! Un verdadero placer saludarte,

      Eliminar
  2. ese es el calendario azteca, que hace en un billete maya?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, se trata de un billete de fantasía, que no se caracterizan precisamente por su exactitud. Un saludo,

      Eliminar

Translate